Página 12
18 de julio de 2011
Por Eduardo Aliverti
A riesgo de equivocarse: el que suscribe tiene la impresión de que la semana después arrojó, al menos por lo leído y escuchado en los medios, una mayoría de razonamientos más propios de las calenturas que del repaso y reposo esperables cuando transcurren los días siguientes al hecho. Se entiende que ante determinadas circunstancias lo primero que uno hace es agarrarse la cabeza. Pero después hay que soltarla.
Hubo apuntes muy interesantes, aunque –de nuevo, sólo una impresión– tuvieron el carácter de sueltos. De inarticulados. De haber tomado el todo por la parte. Haya sido así o no, asumamos otro riesgo sin ninguna pretenciosidad. Tratemos de ensamblar, de entender contradicciones, de hurgar mejor en ciertos datos y antecedentes. Puede salir mal, pero debe intentárselo porque de lo contrario continuará rigiendo una lógica de blanco o negro que no suele compadecerse con la complejidad de la política. Para empezar desde algún punto cualquiera: decir que ésta es una ciudad facha porque poco menos o algo más de la mitad de sus sufragantes optó por la derecha, según se tome para no ir muy lejos el domingo pasado o la segunda vuelta de 2007, es un disparate. Esta es la misma ciudad que derrotó a Domingo Cavallo, y ése sí que es un tipo que instaba desde la derecha explícita. No era Macri, que se agota en suelta de globos, pinturas de amarillo y fraseología de escuela primaria, sin cuadros políticos más que el ingenio provisto por su asesor publicitario ecuatoriano. Esta es la misma ciudad que entrega una oferta cultural, en el más amplio sentido del término, de escaso parangón mundial. Esta es la misma ciudad epicentro de innúmeras movilizaciones y protestas sectoriales de todo tipo, no precisamente de derecha. Es la ciudad de la Carpa Blanca docente, la ciudad que tiene periodismo sin discurso único, la ciudad del debate. Es todo eso tanto como la sede gorila histórica, el centro financiero del garcaje, la pornografía de las desigualdades sociales. Y aun así, tiene más a su favor progre que la Madrid del PP, que las urbes francesas de los votos auténticamente fascistas por Le Pen, que la Milán del separatismo aliado a Berlusconi, que la Santiago pinochetista, que la Montevideo votadora de amnistías a los milicos. Buenos Aires es, incluso, la ciudad que habilita un artículo como el de Fito Páez, cuyo pecado no es lo que dijo sino haberse permitido afirmar en público lo mismo que piensa el núcleo duro de quienes detestan a Macri y a lo que Macri representa. Y es la misma Buenos Aires en la que Cristina significa un arco que va desde ganar cómoda hasta una excelente elección. ¿Qué dirán cuando eso suceda? ¿Que de ciudad facha se convirtió de la noche a la mañana en la quintaesencia izquierdista?
Hay un aspecto de lo sucedido el domingo que llama poderosamente la atención. Con 20 puntos de diferencia, que se lo mire por donde se lo mire es una victoria numéricamente aplastante, insospechada y con pinta total de irremontable, no hubo festejos públicos, de ninguna naturaleza. Sólo los globos y pasos de baile en el bunker PRO. No se escuchó ni un bocinazo. Nada de nada. ¿Cómo es posible que semejante detalle fuera pasado de largo? ¿Cómo puede ser que no se haya reparado con énfasis en el modo formidable con que eso expresa el segmento descafeinado de la victoria macrista? Compárese esa indiferencia con los cacerolazos de la tilinguería cuando el conflicto con “el campo”, con los despotriques contra la yegua montonera, con el quilombo que armaron, con los actos que desplegaron. ¿Dónde estuvo esta vez el entusiasmo facho? ¿Por qué no salieron a la calle con 47 a 27? ¿Será que la sencillez de lo ocurrido es menos binaria que adjudicar la distancia en las cifras a una horda de pensamiento garca? ¿Será que solamente se trata de que las cosas son percibidas como en un buen rumbo y que no tiene sentido cambiar en ningún lado? En lo que va del año ya van ocho elecciones y, salvo en Catamarca, con sus bemoles, ganaron los oficialismos. ¿No será que el nacional está preso de su propio éxito y que justo por eso acaba de tocarle una derrota dolorosa pero comprensible? Lo de “dolorosa” es irrefutable en lo anímico, aunque también puede discutirse, si es bajo la estrictez de cierto raciocinio político, porque después de todo, un Macri ganador conlleva que hay algo para contrastar discurso y acciones: gobernar contra una oposición activa es agotador, pero gobernar sin oposición aburguesa.
Se habló también de las características aguachentas del candidato Filmus, y en voz baja hay kirchneristas que son todavía más ácidos al respecto. Sin embargo, juicios de igual procedencia citan la inteligencia del macrismo al plantear una campaña de paz y amor, sin ataques, carente de toda altisonancia. Si esto último fue así; si en efecto resultó decisivo acertarle al tono decontracté para sacar semejante diferencia, vaya entonces con lo que habría ocurrido con gente mucho más agresiva que Filmus, como Boudou o el propio Tomada. En todo caso, lo que correspondería cuestionar es la estrategia de la Presidenta. Cristina jugó casi hasta último momento con el nombre del elegido, achicándole los tiempos y endosándole una imagen de acatamiento sin chistar, tanto en el manejo de las candidaturas ejecutivas como en la conformación de las listas. Y la pobreza de la campaña K dio idea de que no estaban especialmente ansiosos por ganar, al margen de las bondades o deficiencias de Filmus. En todo momento se lo vio más solo que acompañado. Debería replantearse si acaso no consiguió un muy buen guarismo, porque fue a pesar de la campaña que tuvo.
A la hora de (no) sorprenderse por los números, igualmente hay que pensar en cuál fue el destino del voto radical tradicional. ¿Desaparecieron los radicales, en lo que supo ser su bastión? ¿Son nada más que el 2 por ciento obtenido por una candidata impresentable? ¿O siguen siendo muchos y fueron a parar a Macri, como debe ser? Tampoco se examinó la elección de Solanas, más allá de repetir que quedó encorsetado por la polarización. Perdió la mitad de sus votos de hace apenas dos años. Hoy, así y todo, estaríamos hablando de otra cosa si no le hubiese sido funcional a la derecha, aun cuando sólo se computara la parte progre de sus seguidores. En cualquier hipótesis, si ésa no gusta, ¿los votos de Solanas, que al fin y al cabo fueron la tercera fuerza, también son adjudicables a la ciudad facha? Es cierto: Pino hace todo lo posible por parecer un jugador de Macri y ahora redobla esfuerzos convocando a la libertad de acción de sus votantes. Pero lo que él hace no es necesariamente lo mismo que lo que expresa su espacio.
Finalmente, en cuanto a indagaciones numéricas puntuales, cabe reiterar como muy dudosa la semblanza exitista que trazaron los grandes medios opositores. Esa cuenta de que Macri en Capital, más el probable triunfo de socialistas y radicales en Santa Fe, más favoritos cordobeses que no son del gusto K, redibuja el panorama. ¿Cómo sería? ¿Con cuál candidato aglutinador? ¿Con qué cálculo en la provincia de Buenos Aires, e incluso en esos grandes centros urbanos donde la Presidenta comanda con amplitud la intención de voto? Cuando se puntean algunas exploraciones de lo sucedido el domingo en Capital, parecería que empezó a cambiar todo el país. No se debe arriesgar un pronóstico concluyente a favor de Cristina, sencillamente porque no se gana hasta que se gana, pero tampoco confundir datos con expresiones de deseos.
Sí pueden anotarse algunas enseñanzas. La inconveniencia de decidir siempre en soledad. La ausencia de un trabajo más intenso y efectivo en el cuerpo a cuerpo, en la militancia. El exceso de confianza en la publicidad oficial. Aspectos todos, entre otros, que hasta aquí no parecen afectar la proyección presidencial. Pero que ponen luz amarilla sobre una manera de construir política demasiado entregada a lo emocional, a la mera suma de votos, a las encuestas favorables. Al Cristina todo lo puede. La oposición tiene lo suyo, claro, y caramba si lo tiene. ¿O ahora resulta que también se perdió de vista que el Macri ganador es un bajado de la contienda nacional, al que acompañan otros bajados varios?
Un poco más de serenidad. Lo que devuelva el espejo analítico de la política no puede ser la imagen del tano Pasman.
lunes, 18 de julio de 2011
domingo, 17 de julio de 2011
La jueza entregadora
Página 12
17 de julio de 2011
Los tribunales de Lomas de Zamora fueron allanados y la Justicia analiza más de mil expedientes de menores que fueron a parar a hogares o familias adoptivas entre 1976 y 1983.
Por Irina Hauser
“Señoras, sobre mi cadáver van a obtener la tenencia de esos niños”, cuentan las Abuelas de Plaza de Mayo que les advirtió la jueza de Lomas de Zamora, Marta Delia Pons, cuando en pleno terrorismo de Estado buscaban a sus nietos, hijos de sus hijos desaparecidos. Pons falleció hace más de diez años, pero su juzgado siguió siendo territorio infranqueable en las investigaciones sobre la apropiación de hijos de desaparecidos, igual que muchos otros tribunales de menores, a pesar de las sospechas sobre su papel esencial en la entrega en guarda de chicos nacidos en cautiverio y arrancados de los brazos de sus padres. Ese disfraz de legalidad que tuvo el plan sistemático de robo de niños empieza a desmoronarse. El emblemático juzgado de Lomas fue allanado dos semanas atrás. De sus oficinas y dos depósitos ubicados en otros edificios, los abogados de Abuelas y un equipo de la fiscalía de Alberto Gentili pudieron rescatar más de mil expedientes dudosos de menores que fueron a parar a hogares o familias adoptivas entre 1976 y 1983 sin que mediara investigación alguna para rastrear a sus familias. El procedimiento pudo realizarse después de muchas resistencias y obstáculos originados en el propio tribunal, que impedían saber siquiera adónde estaban las causas.
Las sospechas sobre el ex juzgado de Pons tienen su génesis en comentarios que la propia magistrada les hacía a las Abuelas en pleno terrorismo de Estado. “Personalmente estoy convencida de que sus hijos eran terroristas. Para mí, terrorista es sinónimo de asesino. Y a los asesinos no pienso devolverles los hijos. Porque no sería justo hacerlo. Porque no sabrían criarlos y porque no tienen derecho tampoco a criarlos”, es una frase que le dijo a una abuela, publicada en el libro Botín de guerra, de Julio E. Nosiglia. Con el correr de los años, se sumó la corroboración de seis casos de menores cuyos padres habían sido secuestrados, a quienes la jueza envió a hogares e institutos.
“Pons directamente los internaba en lugar de buscar a la familia, que es la obligación de todo juez de menores. O si los familiares se presentaban buscando a los niños, ella ponía escollos. Presumimos que si investigamos los expedientes de su juzgado podríamos encontrar a algunos de los 400 chicos que aún no fueron restituidos”, explicó a Página/12 Luciano Hazan, abogado de Abuelas. “También pediremos que se investigue al ex juez Raúl Donadío, que estuvo a cargo del juzgado hasta hace dos meses”, anunció.
La historia de los hijos de Julio Ramírez y la denuncia que ellos mismos harían años más tarde fue la que abrió la puerta para que hoy se estén analizando todos los expedientes que pasaron por el juzgado de Pons. Los chicos (de dos, cuatro y cinco años) fueron llevados al hogar Belén, en Banfield, por orden de la jueza, que los hizo internar como “NN” después de que su madre, Vicenta Orrego, fuera secuestrada en marzo de 1977. El padre estaba preso a disposición del Poder Ejecutivo. La pareja que manejaba el hogar (Manuel Maciel y Dominga Vera de Maciel) les puso a los niños su apellido. Su papá reclamó desde la cárcel que los entregaran a su hermana, Lucila, pero Pons se lo negó. Estuvieron hasta 1983 en el hogar, donde –relataron ante la Justicia– fueron sometidos a abusos sexuales, físicos y psíquicos constantes por parte de Manuel Maciel y de dos militares apodados “Flaco Darío” y “Gordo Marcelo”. Ese año, con un fallo de la Corte Suprema, fueron restituidos a su papá, con quien se fueron a vivir a Suecia. Su mamá está desaparecida. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) advirtió que Pons mandó a internar a los chicos como NN “a pesar de que conocía sus datos filiatorios” y sus decisiones implicaron “la negación de sus lazos afectivos con su familia biológica” y su complicidad con “el ocultamiento a los menores de su verdadera identidad”.
La causa penal por la sustracción y la supresión de la identidad de los Ramírez no llegó demasiado lejos hasta ahora. Manuel Maciel murió y los militares no fueron identificados. Pero el juez Daniel Rafecas dio pie para que se investigue el papel del tribunal de menores de Pons en el plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos. Rafecas fue el primero en toparse con escollos de parte de los herederos del juzgado de Pons. Rara vez contestaron sus pedidos de documentación y expedientes.
Ahora, la investigación está a cargo del juez federal Carlos Alberto Ferreiro Pella y delegada en la fiscalía de Gentili, con el impulso de Abuelas. Pons falleció en 1999, aunque al frente del tribunal ya había quedado en los ochenta Donadío, quien había sido asesor de menores en la misma jurisdicción durante la última dictadura. Desde la segunda mitad del año pasado la fiscalía notificó en buenos términos el pedido de todos los libros y expedientes de entrega en guarda y adopción correspondientes al período del terrorismo de Estado. Las respuestas, relataron allegados a la pesquisa, han sido desde el silencio absoluto hasta excusas como que son causas que no están digitalizadas, lo cual es una obviedad, tratándose de papeles de hace más de treinta años con mínimas chances de estar en buen estado. El intríngulis para dar con los expedientes se destrabó llamativamente después de la renuncia de Donadío, quien se jubiló. Fueron incautadas más de mil carpetas, que están en la fiscalía. Ahora viene la tarea fina de analizar una por una y cruzar datos con casos sospechosos.
17 de julio de 2011
Los tribunales de Lomas de Zamora fueron allanados y la Justicia analiza más de mil expedientes de menores que fueron a parar a hogares o familias adoptivas entre 1976 y 1983.
Por Irina Hauser
“Señoras, sobre mi cadáver van a obtener la tenencia de esos niños”, cuentan las Abuelas de Plaza de Mayo que les advirtió la jueza de Lomas de Zamora, Marta Delia Pons, cuando en pleno terrorismo de Estado buscaban a sus nietos, hijos de sus hijos desaparecidos. Pons falleció hace más de diez años, pero su juzgado siguió siendo territorio infranqueable en las investigaciones sobre la apropiación de hijos de desaparecidos, igual que muchos otros tribunales de menores, a pesar de las sospechas sobre su papel esencial en la entrega en guarda de chicos nacidos en cautiverio y arrancados de los brazos de sus padres. Ese disfraz de legalidad que tuvo el plan sistemático de robo de niños empieza a desmoronarse. El emblemático juzgado de Lomas fue allanado dos semanas atrás. De sus oficinas y dos depósitos ubicados en otros edificios, los abogados de Abuelas y un equipo de la fiscalía de Alberto Gentili pudieron rescatar más de mil expedientes dudosos de menores que fueron a parar a hogares o familias adoptivas entre 1976 y 1983 sin que mediara investigación alguna para rastrear a sus familias. El procedimiento pudo realizarse después de muchas resistencias y obstáculos originados en el propio tribunal, que impedían saber siquiera adónde estaban las causas.
Las sospechas sobre el ex juzgado de Pons tienen su génesis en comentarios que la propia magistrada les hacía a las Abuelas en pleno terrorismo de Estado. “Personalmente estoy convencida de que sus hijos eran terroristas. Para mí, terrorista es sinónimo de asesino. Y a los asesinos no pienso devolverles los hijos. Porque no sería justo hacerlo. Porque no sabrían criarlos y porque no tienen derecho tampoco a criarlos”, es una frase que le dijo a una abuela, publicada en el libro Botín de guerra, de Julio E. Nosiglia. Con el correr de los años, se sumó la corroboración de seis casos de menores cuyos padres habían sido secuestrados, a quienes la jueza envió a hogares e institutos.
“Pons directamente los internaba en lugar de buscar a la familia, que es la obligación de todo juez de menores. O si los familiares se presentaban buscando a los niños, ella ponía escollos. Presumimos que si investigamos los expedientes de su juzgado podríamos encontrar a algunos de los 400 chicos que aún no fueron restituidos”, explicó a Página/12 Luciano Hazan, abogado de Abuelas. “También pediremos que se investigue al ex juez Raúl Donadío, que estuvo a cargo del juzgado hasta hace dos meses”, anunció.
La historia de los hijos de Julio Ramírez y la denuncia que ellos mismos harían años más tarde fue la que abrió la puerta para que hoy se estén analizando todos los expedientes que pasaron por el juzgado de Pons. Los chicos (de dos, cuatro y cinco años) fueron llevados al hogar Belén, en Banfield, por orden de la jueza, que los hizo internar como “NN” después de que su madre, Vicenta Orrego, fuera secuestrada en marzo de 1977. El padre estaba preso a disposición del Poder Ejecutivo. La pareja que manejaba el hogar (Manuel Maciel y Dominga Vera de Maciel) les puso a los niños su apellido. Su papá reclamó desde la cárcel que los entregaran a su hermana, Lucila, pero Pons se lo negó. Estuvieron hasta 1983 en el hogar, donde –relataron ante la Justicia– fueron sometidos a abusos sexuales, físicos y psíquicos constantes por parte de Manuel Maciel y de dos militares apodados “Flaco Darío” y “Gordo Marcelo”. Ese año, con un fallo de la Corte Suprema, fueron restituidos a su papá, con quien se fueron a vivir a Suecia. Su mamá está desaparecida. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) advirtió que Pons mandó a internar a los chicos como NN “a pesar de que conocía sus datos filiatorios” y sus decisiones implicaron “la negación de sus lazos afectivos con su familia biológica” y su complicidad con “el ocultamiento a los menores de su verdadera identidad”.
La causa penal por la sustracción y la supresión de la identidad de los Ramírez no llegó demasiado lejos hasta ahora. Manuel Maciel murió y los militares no fueron identificados. Pero el juez Daniel Rafecas dio pie para que se investigue el papel del tribunal de menores de Pons en el plan sistemático de apropiación de hijos de desaparecidos. Rafecas fue el primero en toparse con escollos de parte de los herederos del juzgado de Pons. Rara vez contestaron sus pedidos de documentación y expedientes.
Ahora, la investigación está a cargo del juez federal Carlos Alberto Ferreiro Pella y delegada en la fiscalía de Gentili, con el impulso de Abuelas. Pons falleció en 1999, aunque al frente del tribunal ya había quedado en los ochenta Donadío, quien había sido asesor de menores en la misma jurisdicción durante la última dictadura. Desde la segunda mitad del año pasado la fiscalía notificó en buenos términos el pedido de todos los libros y expedientes de entrega en guarda y adopción correspondientes al período del terrorismo de Estado. Las respuestas, relataron allegados a la pesquisa, han sido desde el silencio absoluto hasta excusas como que son causas que no están digitalizadas, lo cual es una obviedad, tratándose de papeles de hace más de treinta años con mínimas chances de estar en buen estado. El intríngulis para dar con los expedientes se destrabó llamativamente después de la renuncia de Donadío, quien se jubiló. Fueron incautadas más de mil carpetas, que están en la fiscalía. Ahora viene la tarea fina de analizar una por una y cruzar datos con casos sospechosos.
viernes, 15 de julio de 2011
¿Matamos a Fito Páez y a Borges?
Página 12
15 de julio de 2011
Por Marcelo Simón *
Es curioso el efecto reaccionario que ha provocado el ¿exabrupto? de Fito Páez, un artista admirable.
Para entrar en tema: como provinciano, crecí en el cuasi odio a los porteños que, luego de mi mudanza a la que ahora llamamos CABA, vi desaparecer, evaporado por la calidez de sus habitantes que, como dice Luis Landriscina, a lo mejor no ayudan, pero seguro que no obstaculizan.
¿Por qué nosotros, los que nacimos y crecimos en el país interior hemos detestado más o menos veladamente a Buenos Aires? Quien sabe, por la temprana lectura de Juvenilia, donde se dice que a los provincianos nos falta esa arenillla dorada que abunda en la Capital; o porque el modelo nacional fue el del puerto, la Argentina triangular denunciada por Scalabrini; o porque en la radio nos obligaban a hablar como porteños... Como quiera que sea, parecen desmesurados y sospechosos los rechazos a la posición de Fito después del último domingo en el que Filmus ayunó y los del PRO comieron, parafraseando al escritor que citaré líneas después.
¿Es tan espantoso que un artista admirado y querido, creador extraordinario como el que nos ocupa, haya dicho que la mitad del electorado carece de swing y es egoísta? ¿Se trata de un caso único, de un ciudadano desagradecido, que hay que mandar al paredón? ¿No se le puede hacer ninguna crítica a este orbe entrañable, frente a un episodio que nos conturba? ¿Fito Páez merece nuestro desprecio porque se pronuncia contra la ciudad o parte de ella? ¿Debemos asaetarlo como hicimos con Georgie, mal argentino, que eligió irse a morir a Ginebra, pudiendo haberlo hecho aquí? ¿Y qué hubiera dicho hoy el poeta que en las viejas casas atisbó golosamente patios y muros, el que denunció la falta de la vereda de enfrente en la incipiente Gran Aldea, si ve que Jacinto Chiclana debe caminar ahora por Palermo Hollywood? En fin, igual que a Páez, ¿deberíamos hacer morir de nuevo a Jorge Luis porque confesó que a su ciudad no lo une el amor sino el espanto?
Desde el nacimiento de la cultura de Occidente viene ocurriendo que los hombres y las mujeres de la democracia critican a mamá ciudad, lo cual no sólo no está mal, sino que francamente luce muy bien: la política comenzó en las polis, con sus habitantes manifestándose y no siempre a favor, desde la alborada helénica hasta el pedemonte cuyano. Jorge Marziali, cantor y periodista mendocino, describió alguna vez a su ciudad como “Individual, moderna aldea, fina y sensual y a veces fea, (que) camina lento con un lastre de moral de otros momentos”.
Mujica Lainez contó –seguramente en base a las crónicas de Ulrico Schmidell– que en la naciente Buenos Aires sus fundadores incurrieron en episodios de canibalismo.
Así es que déjense en joder estos más o menos espontáneos custodios de la moral pública persiguiendo a artistas que ejercen el derecho a la puteada. Miguel Cantilo canta: “Yo adoro a mi ciudad aunque su gente no me corresponda cuando condena mi aspecto y mis ondas con un insulto al pasar”.
Da un poco de vergüenza ver tanta mojigatería. En este caso, los indignados parecen señoritas antañosas cuidando una virginidad apolillada que ojalá puedan entregar de manera más divertida.
* Periodista especializado en música popular. Director de Radio Nacional Folklórica.
15 de julio de 2011
Por Marcelo Simón *
Es curioso el efecto reaccionario que ha provocado el ¿exabrupto? de Fito Páez, un artista admirable.
Para entrar en tema: como provinciano, crecí en el cuasi odio a los porteños que, luego de mi mudanza a la que ahora llamamos CABA, vi desaparecer, evaporado por la calidez de sus habitantes que, como dice Luis Landriscina, a lo mejor no ayudan, pero seguro que no obstaculizan.
¿Por qué nosotros, los que nacimos y crecimos en el país interior hemos detestado más o menos veladamente a Buenos Aires? Quien sabe, por la temprana lectura de Juvenilia, donde se dice que a los provincianos nos falta esa arenillla dorada que abunda en la Capital; o porque el modelo nacional fue el del puerto, la Argentina triangular denunciada por Scalabrini; o porque en la radio nos obligaban a hablar como porteños... Como quiera que sea, parecen desmesurados y sospechosos los rechazos a la posición de Fito después del último domingo en el que Filmus ayunó y los del PRO comieron, parafraseando al escritor que citaré líneas después.
¿Es tan espantoso que un artista admirado y querido, creador extraordinario como el que nos ocupa, haya dicho que la mitad del electorado carece de swing y es egoísta? ¿Se trata de un caso único, de un ciudadano desagradecido, que hay que mandar al paredón? ¿No se le puede hacer ninguna crítica a este orbe entrañable, frente a un episodio que nos conturba? ¿Fito Páez merece nuestro desprecio porque se pronuncia contra la ciudad o parte de ella? ¿Debemos asaetarlo como hicimos con Georgie, mal argentino, que eligió irse a morir a Ginebra, pudiendo haberlo hecho aquí? ¿Y qué hubiera dicho hoy el poeta que en las viejas casas atisbó golosamente patios y muros, el que denunció la falta de la vereda de enfrente en la incipiente Gran Aldea, si ve que Jacinto Chiclana debe caminar ahora por Palermo Hollywood? En fin, igual que a Páez, ¿deberíamos hacer morir de nuevo a Jorge Luis porque confesó que a su ciudad no lo une el amor sino el espanto?
Desde el nacimiento de la cultura de Occidente viene ocurriendo que los hombres y las mujeres de la democracia critican a mamá ciudad, lo cual no sólo no está mal, sino que francamente luce muy bien: la política comenzó en las polis, con sus habitantes manifestándose y no siempre a favor, desde la alborada helénica hasta el pedemonte cuyano. Jorge Marziali, cantor y periodista mendocino, describió alguna vez a su ciudad como “Individual, moderna aldea, fina y sensual y a veces fea, (que) camina lento con un lastre de moral de otros momentos”.
Mujica Lainez contó –seguramente en base a las crónicas de Ulrico Schmidell– que en la naciente Buenos Aires sus fundadores incurrieron en episodios de canibalismo.
Así es que déjense en joder estos más o menos espontáneos custodios de la moral pública persiguiendo a artistas que ejercen el derecho a la puteada. Miguel Cantilo canta: “Yo adoro a mi ciudad aunque su gente no me corresponda cuando condena mi aspecto y mis ondas con un insulto al pasar”.
Da un poco de vergüenza ver tanta mojigatería. En este caso, los indignados parecen señoritas antañosas cuidando una virginidad apolillada que ojalá puedan entregar de manera más divertida.
* Periodista especializado en música popular. Director de Radio Nacional Folklórica.
jueves, 14 de julio de 2011
Carta abierta a Fito Páez
Tiempo Argentino
14 de julio de 2011
Por Norberto Galasso
Historiador
Estimado Fito: Comprendo tu reacción, tu bronca, tu explosión en caliente, propia de un artista. Pero así como la comprendo, no la comparto. No me da ese asco ese 47 por ciento de votos macristas. Me da pena.
En todas las grandes ciudades de América Latina y de cualquier otro país dependiente, las minorías privilegiadas utilizan todo su poder para dominar a los sectores medios, para ponerlos de su lado, para infundirle falsedades. Arturo Jauretche lo llamaba la "colonización pedagógica". Igual que a vos, le provocaba grandes broncas, pero distinguió entre los promotores de la mentira y los engañados. Quizás los primeros le dieron asco igual que a vos, los otros le daban pena y trataba de desazonzarlos.
El fenómeno es semejante en Buenos Aires, como en Lima o Guayaquil y otras grandes ciudades. Hay que disputar la influencia sobre los sectores medios y destruir los mitos con los que quieren dominarlos.
Desde los letreros de las calles y los nombres de los negocios (basta darse una vuelta por la Av. Santa Fe), desde los cartelitos de las plazas y las estatuas de los supuestos próceres, desde las grandes editoriales y los "libros de moda", convertidos en best sellers por los comentarios pagos, desde la prédica liberal en Economía y la prédica mitrista en Historia, desde las geografías exóticas y los literatos que cultivan la evasión y lo fantástico, desde la TV farandulizada y superficial, con mesas redondas de bajísimo nivel político alentadas por los dueños del privilegio, desde gran parte de los periodistas vendidos al mejor postor, y académicos y catedráticos tramposos, todo ese mundo domina el cerebro de amplios sectores medios que se suponen cultos, se suponen radicalmente superiores a los "oscuramente pigmentados", se suponen ejemplo de moral (aunque evaden impuestos, se roban ceniceros de los bares y toallas de los hoteles). Sobre ellos recae también la literatura que Franz Fannon llamaba de "los maestros desorientadores".
Vos los conocés, los Marcos Aguinis, los Asís, los Kovaddloff, y las peroratas con latines de aquel viejo comando civil que se llama Mariano Grondona y tantos otros.
Pobre gente, Fito. Con todo eso que le tiran encima a la clase media, una buena parte de ella termina votando a Macri. Están presos de un engaño enorme: creen que Macri gestiona (cosa que hace mal o simplemente no hace) y que Macri no tiene ideología (la tiene y bien de derecha). Por otra parte, fue el responsable del contrabando de autos cuando dirigía empresas de su padre, además de las escuchas telefónicas, eliminación de becas y subsidios escolares, negociados con empresas constructoras (única explicación de las bicisendas), lo mismo que su molestia porque los hospitales de la ciudad atiendan a gente "morocha" del conurbano bonaerense.
Se trata además, de que cierta parte de la clase media vive su pequeña vida: asegurarse las vacaciones para el verano, lavar el auto los domingos con más ternura que la que le dedica a la esposa, han mejorado su nivel de vida con los Kirchner y no quieren olas, que nada cambie y creen que algo habrá hecho Macri para esa mejoría que tuvieron. No les importa que el hospital público no funcione, porque tienen medicina prepaga y han sido formados en el individualismo. No les importa que en el Borda se mueran de frío, porque tienen estufas de tiro balanceado, no les importa que en las escuelas públicas falten materiales, porque sus hijos van a escuelas privadas donde, como "el cliente siempre tiene razón", aprueban.
Además, creen en el dios Mercado -no obstante que el mercado libre del menemismo a muchos los dejó deteriorados o fundidos- pero no comprenden a los sindicalistas y les eriza la piel cuando lo ven a Moyano. Y bueno, son así, Fito. ¿Qué le vas a hacer? Lo que no justifica su asco sino en un momento de bronca.
En la vida es necesario a veces tener asco y tener odio también. Eso me lo enseñó el confesor de Eva Perón, el sacerdote Hernán Benítez. Me decía: "Mire m`hijo. Hay que odiar. Hay que odiar a todos los que frustraron el país, lo entregaron, provocaron miseria y represión. Yo, todas las mañanas, me doy un baño, me tomo una taza de café caliente y después me siento en mi sillón y odio"... Yo me asombraba y le decía: "Pero, Padre, usted es un cristiano..." Y él seguía: "Sí, odio, (no asco, Fito). Odio a la oligarquía (ya lo dijo también ese talento que es Leonardo Favio en una canción), odio a Bernardo Neustadt, odio al almirante Rojas...
"Sabe después qué bien me siento para el resto del día." Así hablaba un cristiano de la Teología de la Liberación.
Por eso no hay que confundir al enemigo, Fito. Si hay que tener asco, tengámoslos a los responsables del aparato mediático y cultural, los que tergiversaron la Historia y la economía, los que robaron la capacidad de razonar a muchos compatriotas, no a estos.
A estos hay que convencerlos. Con la modestia que usaba Jauretche: Usted tiene que avivarse (vea 6,7,8, escuche a Víctor Hugo). Se lo aconsejo yo -decía-, que no me creo un vivo, sino apenas "un gil avivado".
Hay que ganarlos, Fito. No ratificarles que pertenecen al bando del privilegio donde está la Sociedad Rural (¿cuándo vieron una vaca esos que votaron a Macri? ¿Qué saben de la renta agraria diferencial?), y decirles cómo operan las grandes multinacionales y ciertas embajadas y las corporaciones mediáticas.
Los necesitamos, Fito. Comprendo tu bronca, la de un artista; comprendeme a mí, desde la historia y la política.
Te mando un fuerte abrazo. Y te digo: en octubre, ganamos lejos.
*Corriente Política Enrique Santos Discépolo
14 de julio de 2011
Por Norberto Galasso
Historiador
Estimado Fito: Comprendo tu reacción, tu bronca, tu explosión en caliente, propia de un artista. Pero así como la comprendo, no la comparto. No me da ese asco ese 47 por ciento de votos macristas. Me da pena.
En todas las grandes ciudades de América Latina y de cualquier otro país dependiente, las minorías privilegiadas utilizan todo su poder para dominar a los sectores medios, para ponerlos de su lado, para infundirle falsedades. Arturo Jauretche lo llamaba la "colonización pedagógica". Igual que a vos, le provocaba grandes broncas, pero distinguió entre los promotores de la mentira y los engañados. Quizás los primeros le dieron asco igual que a vos, los otros le daban pena y trataba de desazonzarlos.
El fenómeno es semejante en Buenos Aires, como en Lima o Guayaquil y otras grandes ciudades. Hay que disputar la influencia sobre los sectores medios y destruir los mitos con los que quieren dominarlos.
Desde los letreros de las calles y los nombres de los negocios (basta darse una vuelta por la Av. Santa Fe), desde los cartelitos de las plazas y las estatuas de los supuestos próceres, desde las grandes editoriales y los "libros de moda", convertidos en best sellers por los comentarios pagos, desde la prédica liberal en Economía y la prédica mitrista en Historia, desde las geografías exóticas y los literatos que cultivan la evasión y lo fantástico, desde la TV farandulizada y superficial, con mesas redondas de bajísimo nivel político alentadas por los dueños del privilegio, desde gran parte de los periodistas vendidos al mejor postor, y académicos y catedráticos tramposos, todo ese mundo domina el cerebro de amplios sectores medios que se suponen cultos, se suponen radicalmente superiores a los "oscuramente pigmentados", se suponen ejemplo de moral (aunque evaden impuestos, se roban ceniceros de los bares y toallas de los hoteles). Sobre ellos recae también la literatura que Franz Fannon llamaba de "los maestros desorientadores".
Vos los conocés, los Marcos Aguinis, los Asís, los Kovaddloff, y las peroratas con latines de aquel viejo comando civil que se llama Mariano Grondona y tantos otros.
Pobre gente, Fito. Con todo eso que le tiran encima a la clase media, una buena parte de ella termina votando a Macri. Están presos de un engaño enorme: creen que Macri gestiona (cosa que hace mal o simplemente no hace) y que Macri no tiene ideología (la tiene y bien de derecha). Por otra parte, fue el responsable del contrabando de autos cuando dirigía empresas de su padre, además de las escuchas telefónicas, eliminación de becas y subsidios escolares, negociados con empresas constructoras (única explicación de las bicisendas), lo mismo que su molestia porque los hospitales de la ciudad atiendan a gente "morocha" del conurbano bonaerense.
Se trata además, de que cierta parte de la clase media vive su pequeña vida: asegurarse las vacaciones para el verano, lavar el auto los domingos con más ternura que la que le dedica a la esposa, han mejorado su nivel de vida con los Kirchner y no quieren olas, que nada cambie y creen que algo habrá hecho Macri para esa mejoría que tuvieron. No les importa que el hospital público no funcione, porque tienen medicina prepaga y han sido formados en el individualismo. No les importa que en el Borda se mueran de frío, porque tienen estufas de tiro balanceado, no les importa que en las escuelas públicas falten materiales, porque sus hijos van a escuelas privadas donde, como "el cliente siempre tiene razón", aprueban.
Además, creen en el dios Mercado -no obstante que el mercado libre del menemismo a muchos los dejó deteriorados o fundidos- pero no comprenden a los sindicalistas y les eriza la piel cuando lo ven a Moyano. Y bueno, son así, Fito. ¿Qué le vas a hacer? Lo que no justifica su asco sino en un momento de bronca.
En la vida es necesario a veces tener asco y tener odio también. Eso me lo enseñó el confesor de Eva Perón, el sacerdote Hernán Benítez. Me decía: "Mire m`hijo. Hay que odiar. Hay que odiar a todos los que frustraron el país, lo entregaron, provocaron miseria y represión. Yo, todas las mañanas, me doy un baño, me tomo una taza de café caliente y después me siento en mi sillón y odio"... Yo me asombraba y le decía: "Pero, Padre, usted es un cristiano..." Y él seguía: "Sí, odio, (no asco, Fito). Odio a la oligarquía (ya lo dijo también ese talento que es Leonardo Favio en una canción), odio a Bernardo Neustadt, odio al almirante Rojas...
"Sabe después qué bien me siento para el resto del día." Así hablaba un cristiano de la Teología de la Liberación.
Por eso no hay que confundir al enemigo, Fito. Si hay que tener asco, tengámoslos a los responsables del aparato mediático y cultural, los que tergiversaron la Historia y la economía, los que robaron la capacidad de razonar a muchos compatriotas, no a estos.
A estos hay que convencerlos. Con la modestia que usaba Jauretche: Usted tiene que avivarse (vea 6,7,8, escuche a Víctor Hugo). Se lo aconsejo yo -decía-, que no me creo un vivo, sino apenas "un gil avivado".
Hay que ganarlos, Fito. No ratificarles que pertenecen al bando del privilegio donde está la Sociedad Rural (¿cuándo vieron una vaca esos que votaron a Macri? ¿Qué saben de la renta agraria diferencial?), y decirles cómo operan las grandes multinacionales y ciertas embajadas y las corporaciones mediáticas.
Los necesitamos, Fito. Comprendo tu bronca, la de un artista; comprendeme a mí, desde la historia y la política.
Te mando un fuerte abrazo. Y te digo: en octubre, ganamos lejos.
*Corriente Política Enrique Santos Discépolo
miércoles, 13 de julio de 2011
Un Chivo en la Casa Rosada
Página 12
13 de julio de 2011
A doce días de las elecciones en Santa Fe, la Presidenta recibió al candidato a gobernador del FpV y a jefes comunales. Rossi contó que asumieron “un compromiso de trabajo” para los comicios provinciales y también para las primarias y las generales.
Por Nicolás Lantos
Desde ahora hasta las primarias del 14 de agosto, las elecciones santafesinas son las que aparecen menos esquivas al kirchnerismo: en Córdoba el Frente para la Victoria no presentará candidatos y el ballottage porteño presenta un panorama bastante complicado. Con la mirada puesta en hacer la mejor performance posible en Santa Fe, la presidenta Cristina Fernández recibió ayer a más de 50 intendentes y jefes comunales del interior de la provincia, que viajaron a Buenos Aires junto al candidato a gobernador, Agustín Rossi. Del encuentro también participaron el compañero de fórmula de CFK y actual ministro de Economía, Amado Boudou, y otros miembros del gabinete. Entre todos se asumió “un compromiso de trabajo de cara a los comicios provinciales, pero también luego, cuando sea el turno de las primarias, en agosto, y las elecciones generales de octubre”, le aseguró Rossi a Página/12, minutos después de la reunión. Cristina Fernández prometió visitar el territorio algunos días antes de la elección.
“Las expectativas para el 24 de julio son las mejores. Todos los intendentes brindaron un panorama muy promisorio”, informó Rossi, titular del bloque oficialista de Diputados, tras abandonar el encuentro realizado en la Casa Rosada y del que formaron parte los ministros de Interior, Florencio Randazzo, y de Planificación, Julio De Vido. Según las últimas mediciones, el socialista Antonio Bonfatti corre con cierta ventaja en Santa Fe. El primer lugar del PRO en la Ciudad de Buenos Aires dio aire al candidato de esa fuerza en el distrito, Miguel Del Sel. Sin embargo, en el PJ esperan que la visita de la Presidenta a la provincia y el debate entre los tres candidatos, que se llevará a cabo este sábado, terminen por beneficiar al actual diputado del FpV.
“Yo creo que vamos a ganar. Tengo las mejores expectativas de hacer una excelente elección. Claramente hemos planteado la mejor propuesta, que habla de las cosas que preocupan a los santafesinos”, aseguró Rossi. A doce días de los comicios, no hay “ninguna encuesta” que registre el crecimiento de Del Sel, sostuvo. “Que siga diciendo lo que quiera. El expresa una versión de la política argentina, la derecha conservadora, que en Santa Fe no ha tenido desarrollo –agregó, al descartar que el resultado de Mauricio Macri en la Capital vaya a afectar los comicios en la provincia–. El resultado del domingo fue en un lugar políticamente muy distinto. No vamos a hacer cambios porque venimos muy bien con la campaña que tenemos, muy diseñada, muy armada.”
El encuentro comenzó por la tarde, mientras la Presidenta participaba de un acto en el Salón de las Mujeres del Bicentenario, con un detallado análisis del panorama provincial, municipio por municipio, de cara a las elecciones. Un rato más tarde llegó Cristina Fernández, que les aseguró que cuentan con su “total apoyo” para las elecciones del 24 (prometió una visita a la provincia para el 20, un par de días antes del comienzo de la veda) y les pidió a cambio “el mismo compromiso para movilizar y apoyar” al Frente para la Victoria en las primarias de agosto y en las generales de octubre.
Es necesario “convencer a la gente de que hay políticas de Estado que están más allá de los gobiernos”, les dijo la mandataria a los jefes comunales en su breve discurso, por lo que es necesario hacer “un gran esfuerzo” para que se conozca la obra del gobierno nacional en Santa Fe. “Hemos hecho obras en todo el país, no por conveniencia sino porque se necesitaban” y por “una profunda creencia en los valores, y dentro de ellos el de la igualdad, que no sólo es un concepto social sino también económico”, aseguró. “Cuando una mujer va a pedir un plan social, no le preguntan de qué partido es, ni a un jubilado, ni se le pregunta a alguien que usa la autopista Córdoba-Rosario”, concluyó CFK.
13 de julio de 2011
A doce días de las elecciones en Santa Fe, la Presidenta recibió al candidato a gobernador del FpV y a jefes comunales. Rossi contó que asumieron “un compromiso de trabajo” para los comicios provinciales y también para las primarias y las generales.
Por Nicolás Lantos
Desde ahora hasta las primarias del 14 de agosto, las elecciones santafesinas son las que aparecen menos esquivas al kirchnerismo: en Córdoba el Frente para la Victoria no presentará candidatos y el ballottage porteño presenta un panorama bastante complicado. Con la mirada puesta en hacer la mejor performance posible en Santa Fe, la presidenta Cristina Fernández recibió ayer a más de 50 intendentes y jefes comunales del interior de la provincia, que viajaron a Buenos Aires junto al candidato a gobernador, Agustín Rossi. Del encuentro también participaron el compañero de fórmula de CFK y actual ministro de Economía, Amado Boudou, y otros miembros del gabinete. Entre todos se asumió “un compromiso de trabajo de cara a los comicios provinciales, pero también luego, cuando sea el turno de las primarias, en agosto, y las elecciones generales de octubre”, le aseguró Rossi a Página/12, minutos después de la reunión. Cristina Fernández prometió visitar el territorio algunos días antes de la elección.
“Las expectativas para el 24 de julio son las mejores. Todos los intendentes brindaron un panorama muy promisorio”, informó Rossi, titular del bloque oficialista de Diputados, tras abandonar el encuentro realizado en la Casa Rosada y del que formaron parte los ministros de Interior, Florencio Randazzo, y de Planificación, Julio De Vido. Según las últimas mediciones, el socialista Antonio Bonfatti corre con cierta ventaja en Santa Fe. El primer lugar del PRO en la Ciudad de Buenos Aires dio aire al candidato de esa fuerza en el distrito, Miguel Del Sel. Sin embargo, en el PJ esperan que la visita de la Presidenta a la provincia y el debate entre los tres candidatos, que se llevará a cabo este sábado, terminen por beneficiar al actual diputado del FpV.
“Yo creo que vamos a ganar. Tengo las mejores expectativas de hacer una excelente elección. Claramente hemos planteado la mejor propuesta, que habla de las cosas que preocupan a los santafesinos”, aseguró Rossi. A doce días de los comicios, no hay “ninguna encuesta” que registre el crecimiento de Del Sel, sostuvo. “Que siga diciendo lo que quiera. El expresa una versión de la política argentina, la derecha conservadora, que en Santa Fe no ha tenido desarrollo –agregó, al descartar que el resultado de Mauricio Macri en la Capital vaya a afectar los comicios en la provincia–. El resultado del domingo fue en un lugar políticamente muy distinto. No vamos a hacer cambios porque venimos muy bien con la campaña que tenemos, muy diseñada, muy armada.”
El encuentro comenzó por la tarde, mientras la Presidenta participaba de un acto en el Salón de las Mujeres del Bicentenario, con un detallado análisis del panorama provincial, municipio por municipio, de cara a las elecciones. Un rato más tarde llegó Cristina Fernández, que les aseguró que cuentan con su “total apoyo” para las elecciones del 24 (prometió una visita a la provincia para el 20, un par de días antes del comienzo de la veda) y les pidió a cambio “el mismo compromiso para movilizar y apoyar” al Frente para la Victoria en las primarias de agosto y en las generales de octubre.
Es necesario “convencer a la gente de que hay políticas de Estado que están más allá de los gobiernos”, les dijo la mandataria a los jefes comunales en su breve discurso, por lo que es necesario hacer “un gran esfuerzo” para que se conozca la obra del gobierno nacional en Santa Fe. “Hemos hecho obras en todo el país, no por conveniencia sino porque se necesitaban” y por “una profunda creencia en los valores, y dentro de ellos el de la igualdad, que no sólo es un concepto social sino también económico”, aseguró. “Cuando una mujer va a pedir un plan social, no le preguntan de qué partido es, ni a un jubilado, ni se le pregunta a alguien que usa la autopista Córdoba-Rosario”, concluyó CFK.
martes, 12 de julio de 2011
La mitad
Página 12
12 de julio de 2011
Por Fito Páez *
Nunca Buenos Aires estuvo menos misteriosa que hoy. Nunca estuvo más lejos de ser esa ciudad deseada por todos. Hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias. A la mitad de los porteños le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños le encanta aparentar más que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser. Y lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace unas décadas, repugna. Hablo por la aplastante mayoría macrista que se impuso con el límpido voto republicano, que hoy probablemente se esconda bajo algún disfraz progresista, como lo hicieron los que “no votaron a Menem la segunda vez”, por la vergüenza que implica saberse mezquinos.
Aquí la mitad de los porteños prefiere seguir intentando resolver el mundo desde las mesas de los bares, los taxis, atontándose cada vez más con profetas del vacío disfrazados de entretenedores familiares televisivos porque “a la gente le gusta divertirse”, asistir a cualquier evento público a cambio de aparecer en una fotografía en revistas de ¿moda?, sentirse molesto ante cualquier idea ligada a los derechos humanos, casi como si se hablara de “lo que no se puede nombrar” o pasar el día tuiteando estupideces que no le interesan a nadie. Mirar para otro lado si es necesario y afecta los intereses morales y económicos del jefe de la tribu y siempre, siempre hacer caso a lo que mandan Dios y las buenas costumbres.
Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo. Es difícil de diagnosticarse algo tan pesado. Pero por el momento no cabe otra. Dícese así: “Repulsión por la mitad de una ciudad que supo ser maravillosa con gente maravillosa”, “efecto de decepción profunda ante la necedad general de una ciudad que supo ser modelo de casa y vanguardia en el mundo entero”, “acceso de risa histérica que aniquila el humor y conduce a la sicosis”, “efecto manicomio”. Siento que el cuerpo celeste de la ciudad se retuerce en arcadas al ver a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida.
No quiero eufemismos.
Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing. Eso es lo que la mitad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quiere para sí misma.
* Vecino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
12 de julio de 2011
Por Fito Páez *
Nunca Buenos Aires estuvo menos misteriosa que hoy. Nunca estuvo más lejos de ser esa ciudad deseada por todos. Hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias. A la mitad de los porteños le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños le encanta aparentar más que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser. Y lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace unas décadas, repugna. Hablo por la aplastante mayoría macrista que se impuso con el límpido voto republicano, que hoy probablemente se esconda bajo algún disfraz progresista, como lo hicieron los que “no votaron a Menem la segunda vez”, por la vergüenza que implica saberse mezquinos.
Aquí la mitad de los porteños prefiere seguir intentando resolver el mundo desde las mesas de los bares, los taxis, atontándose cada vez más con profetas del vacío disfrazados de entretenedores familiares televisivos porque “a la gente le gusta divertirse”, asistir a cualquier evento público a cambio de aparecer en una fotografía en revistas de ¿moda?, sentirse molesto ante cualquier idea ligada a los derechos humanos, casi como si se hablara de “lo que no se puede nombrar” o pasar el día tuiteando estupideces que no le interesan a nadie. Mirar para otro lado si es necesario y afecta los intereses morales y económicos del jefe de la tribu y siempre, siempre hacer caso a lo que mandan Dios y las buenas costumbres.
Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo. Es difícil de diagnosticarse algo tan pesado. Pero por el momento no cabe otra. Dícese así: “Repulsión por la mitad de una ciudad que supo ser maravillosa con gente maravillosa”, “efecto de decepción profunda ante la necedad general de una ciudad que supo ser modelo de casa y vanguardia en el mundo entero”, “acceso de risa histérica que aniquila el humor y conduce a la sicosis”, “efecto manicomio”. Siento que el cuerpo celeste de la ciudad se retuerce en arcadas al ver a toda esta jauría de ineptos e incapaces llevar por sus calles una corona de oro, que hoy les corresponde por el voto popular pero que no está hecha a su medida.
No quiero eufemismos.
Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país. Gente con ideas para pocos. Gente egoísta. Gente sin swing. Eso es lo que la mitad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires quiere para sí misma.
* Vecino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Puros globos
Página 12
12 de julio de 2011
Por Luisa Valenzuela
Tengo miedo. En tanto porteña, tengo miedo. ¿Cómo se puede vivir en una gran ciudad donde la mayoría de sus habitantes adultos se resiste a escuchar los datos concretos de la realidad? A los escritores se nos acusa de dejarnos llevar por la ficción, pero no es cierto, más bien todo lo contrario: puesto que habitamos ambos mundos sabemos muy bien diferenciarlos. En cambio, ahora, acá, triunfaron los espejitos de colores. A saber: cuando los canales abiertos nos daban las imágenes simultáneas del bunker de Macri y el de Filmus, no hay duda de que dadas muy distintas circunstancias yo habría preferido estar en el de los globos y la música. Me encanta el Carnaval, sí, pero sé leer entrelíneas y además veo toda la película y, como muchos, por suerte, comprendo que esto no es un Carnaval, esto es en serio. La mayoría de los porteños parece no verlo así.
Aquella vieja tendencia argentina de deslumbrarse por espejismos imposibles, de dejarse engatusar por reiteradas e incumplidas promesas, esa necesidad de gratificación inmediata y la atención puesta en la mera expresión de deseos, parece haberse concentrado en la antigua Capital Federal. La hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que para marcar a fuego su autonomía decide por el momento nadar contra la corriente. Lo cual sería una actitud positiva si no tuviéramos conciencia de que esta particular corriente nos lleva cuanto menos al garete, con amenaza de posible naufragio. No viene al caso nombrar las falencias de un hombre que está procesado por escuchas ilegales, a quien le llevó numerosos graves desaciertos encontrar adecuados ministro de Cultura y jefe de la Policía Metropolitana, que desatendió escuelas y hospitales invirtiendo tan sólo una magra porción del presupuesto.
Mi miedo por lo tanto no se debe al tan inflado tema de la inseguridad. Pero inflado es la palabra en más de un sentido. Globos de colores, es eso lo que en este momento está circulando por el aire capitalino. Y nos dejamos arrastrar por ellos como quien quisiera elevarse en el aire y emprender un vuelo triunfal remedando la tan mentada águila guerrera de nuestra infancia y de la siempre por nosotros desafinada canción “Aurora”. Hay otros temas para revivir en este caso, o mejor dicho otros términos. Un globo, ¿recuerdan?, solía ser sinónimo de mentira. El mentiroso era un “globero”. El concepto es claro, alude al puro aire. De eso se trata y no lo entendemos, pobre Buenos Aires; por hacer honor a su nombre se la puede llevar el viento.
Ya vivimos los tiempos de dejarnos hechizar por la farándula. ¿A qué repetirlos? Pero pareceríamos destinados al eterno retorno desde otro lugar, por suerte más acotado. Las visiones del bunker de Macri me traen también a la memoria al inefable Landrú!, el nuestro, el que escribe su nombre con signo de admiración sólo al final, cosa que tiene su lógica interna porque es desaconsejable admirar a ciegas. No es el caso. Porque están ahí, esos miembros de la GCU, la “Gente Como Uno” de la que tanto se burlaba el humorista. Y están los miles de cholulos que quieren acercarse a ese dorado sueño hecho de globos de colores y de baile para participar también ellos y ellas de la fiesta, sin pensar que las fiestas suelen ser para pocos y nunca son en exceso duraderas. Y lo digo con dolor porque me encantan las fiestas, pero de otro tipo, esas donde no se juega el destino de los que quedan fuera.
Eso sí, conviene escuchar las señales. No es el cínico síndrome “si no hay pan démosles pasteles”, todo lo contrario, porque pan parecería haber, pero los pasteles, si bien no alcanzan para todos, resultan mucho más vistosos. Y puesto que estamos en un momento de cierta holgura y despreocupación (digamos) debemos reconocer que la alegría vende, lo cual no está del todo mal. La familiaridad también. Así, invito a los contrincantes a sacar las serpentinas. Piensen en eso de Mauricio, o Pino, todos como compañeros no del peronismo, sino de la escuela. Amigos. Aleluya. Ya no serás más mi Filmus, ahora te llamaremos Dani.
A ella la seguiremos llamando CABA, cuidándola a conciencia en medio de la fiesta. Cuidándola para que no termine con una letra A delante de su nombre. Ciudad Autónoma, sí, cabeza de Goliat, pero sólidamente adherida al cuerpo que es el país y también piensa. Es cierto que en Manhattan, cuando ganaban los republicanos, sus habitantes más esclarecidos proponían cortar todos los puentes para que esa pequeña isla superpoblada, brillante, iconoclasta e internacional pudiera salir navegando por su cuenta. Un destino que no le cabe a nuestra gigantesca y bella urbe. Por lo cual, y dadas las breves consideraciones aquí planteadas, sería dable proponer que si el presente jefe de Gobierno gana el ballottage (o balotaje) con lágrimas en los ojos mudemos no más la capital a Viedma.
12 de julio de 2011
Por Luisa Valenzuela
Tengo miedo. En tanto porteña, tengo miedo. ¿Cómo se puede vivir en una gran ciudad donde la mayoría de sus habitantes adultos se resiste a escuchar los datos concretos de la realidad? A los escritores se nos acusa de dejarnos llevar por la ficción, pero no es cierto, más bien todo lo contrario: puesto que habitamos ambos mundos sabemos muy bien diferenciarlos. En cambio, ahora, acá, triunfaron los espejitos de colores. A saber: cuando los canales abiertos nos daban las imágenes simultáneas del bunker de Macri y el de Filmus, no hay duda de que dadas muy distintas circunstancias yo habría preferido estar en el de los globos y la música. Me encanta el Carnaval, sí, pero sé leer entrelíneas y además veo toda la película y, como muchos, por suerte, comprendo que esto no es un Carnaval, esto es en serio. La mayoría de los porteños parece no verlo así.
Aquella vieja tendencia argentina de deslumbrarse por espejismos imposibles, de dejarse engatusar por reiteradas e incumplidas promesas, esa necesidad de gratificación inmediata y la atención puesta en la mera expresión de deseos, parece haberse concentrado en la antigua Capital Federal. La hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que para marcar a fuego su autonomía decide por el momento nadar contra la corriente. Lo cual sería una actitud positiva si no tuviéramos conciencia de que esta particular corriente nos lleva cuanto menos al garete, con amenaza de posible naufragio. No viene al caso nombrar las falencias de un hombre que está procesado por escuchas ilegales, a quien le llevó numerosos graves desaciertos encontrar adecuados ministro de Cultura y jefe de la Policía Metropolitana, que desatendió escuelas y hospitales invirtiendo tan sólo una magra porción del presupuesto.
Mi miedo por lo tanto no se debe al tan inflado tema de la inseguridad. Pero inflado es la palabra en más de un sentido. Globos de colores, es eso lo que en este momento está circulando por el aire capitalino. Y nos dejamos arrastrar por ellos como quien quisiera elevarse en el aire y emprender un vuelo triunfal remedando la tan mentada águila guerrera de nuestra infancia y de la siempre por nosotros desafinada canción “Aurora”. Hay otros temas para revivir en este caso, o mejor dicho otros términos. Un globo, ¿recuerdan?, solía ser sinónimo de mentira. El mentiroso era un “globero”. El concepto es claro, alude al puro aire. De eso se trata y no lo entendemos, pobre Buenos Aires; por hacer honor a su nombre se la puede llevar el viento.
Ya vivimos los tiempos de dejarnos hechizar por la farándula. ¿A qué repetirlos? Pero pareceríamos destinados al eterno retorno desde otro lugar, por suerte más acotado. Las visiones del bunker de Macri me traen también a la memoria al inefable Landrú!, el nuestro, el que escribe su nombre con signo de admiración sólo al final, cosa que tiene su lógica interna porque es desaconsejable admirar a ciegas. No es el caso. Porque están ahí, esos miembros de la GCU, la “Gente Como Uno” de la que tanto se burlaba el humorista. Y están los miles de cholulos que quieren acercarse a ese dorado sueño hecho de globos de colores y de baile para participar también ellos y ellas de la fiesta, sin pensar que las fiestas suelen ser para pocos y nunca son en exceso duraderas. Y lo digo con dolor porque me encantan las fiestas, pero de otro tipo, esas donde no se juega el destino de los que quedan fuera.
Eso sí, conviene escuchar las señales. No es el cínico síndrome “si no hay pan démosles pasteles”, todo lo contrario, porque pan parecería haber, pero los pasteles, si bien no alcanzan para todos, resultan mucho más vistosos. Y puesto que estamos en un momento de cierta holgura y despreocupación (digamos) debemos reconocer que la alegría vende, lo cual no está del todo mal. La familiaridad también. Así, invito a los contrincantes a sacar las serpentinas. Piensen en eso de Mauricio, o Pino, todos como compañeros no del peronismo, sino de la escuela. Amigos. Aleluya. Ya no serás más mi Filmus, ahora te llamaremos Dani.
A ella la seguiremos llamando CABA, cuidándola a conciencia en medio de la fiesta. Cuidándola para que no termine con una letra A delante de su nombre. Ciudad Autónoma, sí, cabeza de Goliat, pero sólidamente adherida al cuerpo que es el país y también piensa. Es cierto que en Manhattan, cuando ganaban los republicanos, sus habitantes más esclarecidos proponían cortar todos los puentes para que esa pequeña isla superpoblada, brillante, iconoclasta e internacional pudiera salir navegando por su cuenta. Un destino que no le cabe a nuestra gigantesca y bella urbe. Por lo cual, y dadas las breves consideraciones aquí planteadas, sería dable proponer que si el presente jefe de Gobierno gana el ballottage (o balotaje) con lágrimas en los ojos mudemos no más la capital a Viedma.
lunes, 11 de julio de 2011
Avisos, tratantes y proxenetas: una radiografía de la prostitución
* Especial para El Sol Online
Hay quienes aseguran que el 70 por ciento de los clasificados eran pagados por explotadores sexuales. La legislación vigente y los relatos de violencia y sometimiento.
Por: Javier Ávila*
El decreto 936 de prohibición de avisos clasificados vinculados a la oferta sexual asesta un golpe importante al negocio de la prostitución, pero sobre todo a las redes de trata de personas.
Es que en los últimos tiempos, gran parte del trabajo sexual mudó de las calles hacia lugares más seguros.
La creciente complejidad del negocio – extendido a niveles de organización transnacional- y la sensación de inseguridad hicieron del rubro 59 uno de los vínculos más importante entre oferta y demanda.
También un medio de captación de las redes de trata con fines de prostitución.
Según Fabiana Tuñez, de la organización La Casa del Encuentro, el 70% de los avisos de oferta sexual eran publicados por tratantes y proxenetas. Por eso, la medida anunciada por Cristina es un paso importante.
Sin embargo, la prohibición no alcanzará para frenar una economía informal que mueve formidables sumas de dinero. Según informes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), solamente la trata de personas genera ganancias por 32.000 millones de dólares al año.
Ahora el negocio mutara para adaptarse a las nuevas condiciones.
Y medios son lo que sobran: redes sociales, canales de chat, mensajes de texto, listas de correo.
En el terreno de las nuevas virtualidades los controles son más difíciles.
Derechos vulnerados
Mientras tanto, como muestra el informe sobre trata de personas en Argentina efectuado por la OIM en 2006, el mercado de la prostitución y la trata de personas seguirá floreciendo. Junto a él la violencia, los secuestros y las privaciones ilegítimas de la libertad. También el tráfico de drogas y la explotación sexual de menores.
La mayoría de las mujeres en situación de prostitución están libradas a su suerte. Sus vidas son tierra fértil para los abusos, la violencia y la vulneración de derechos.
Unas pocas entran por elección y otras por la fuerza, pero, como afirma Tuñez, la mayoría lo hace por necesidad. De algún modo u otro todas terminan pagando protección o impunidad.
Allí el Estado debe intervenir para garantizar derechos.
Al margen de algunos esfuerzos, en general no existen políticas públicas que atiendan específicamente sus problemáticas, salvo la que lo hacen desde un enfoque epidemiológico de salud -como por ejemplo el Programa Provincial de SIDA del Gobierno de Mendoza- o de represión y control – tal como lo promueven los artículos 54 y 55 del código de faltas de la Provincia.
El reciente caso de Edith Forquera, secuestrada y asesinada en una galería del microcentro mendocino, es un ejemplo de la delgada línea que existe entre la vida y la muerte de las mujeres en situación de prostitución.
Cartografía
En Mendoza, o en cualquier ciudad del mundo, la de la prostitución es una cartografía complicada; acaso imposible.
La que rige es la ley de mercado. Los cuerpos trabajan y recaudan. Y los clientes son el eslabón inicial de la cadena de pago.
La demanda incluye clientes individuales, fiestas privadas, cumpleaños de dieciocho y despedidas de soltero.
De acuerdo con la información que maneja Fabiana Tuñez, la mayoría de quienes ejercen la prostitución integran alguna red u organización clandestina. Una parte del dinero que ingresa queda en manos de las mujeres. El resto circula, de abajo hacia arriba. En Mendoza, dependiendo del servicio, los precios varían entre 40 y 300 pesos. De allí en adelante.
El reparto llega a manos de regentes de prostíbulos, reclutadores y proxenetas. Según revelan algunos casos judiciales de resonancia, como el asesinato en 2006 de Sandra Cabrera, dirigente de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices Argentina) o la desaparición de María de los Ángeles Verón en Tucumán, algunos funcionarios y policías corruptos también participan del botín.
Aún así, una minoría ejerce de manera autónoma, como medio de vida o como una forma de aumentar sus ingresos.
Según fuentes no oficiales consultadas, el radio céntrico mendocino alberga un complejo sistema auto regulado de prostitución. Proxenetas, regentas y trabajadoras sexuales ofrecen sus servicios. Los lugares son habitaciones de hoteles y departamentos alquilados por horas, días o meses. Algunas calles céntricas y del gran Mendoza son identificadas en función de los tipos de servicio que ofrecen. También se estima que existen alrededor de cincuenta saunas que funcionan de manera ilegal. Salvo algunos controles, todo parece moverse bajo un manto de indiferencia generalizada.
Las vías de de acceso a esta oferta son variados: avisos clasificados, páginas web especializadas, redes sociales, relaciones interpersonales y hasta folletos entregados en mano en la vía pública. También existen los sitios "escort", que ofrecen los servicios de acompañantes remuneradas para acudir a reuniones, fiestas y salidas, ya sea a cambio de sexo o no. La prostitución callejera es acaso la más visible, y también aquella en la que la mujer más expone a situaciones de abuso y violencia.
Un tema negado
A pesar de su arraigo cultural y de los daños que provoca en la vida de miles de mujeres, la prostitución siempre fue un tema negado.
Pero en la última semana, la prohibición del rubro 59 logró instalarlo en la agenda mediática.
Algunas voces se alzaron a favor y otras en contra.
La Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina, entidad nacional que agrupa a mujeres que reivindican la prostitución como un trabajo, cuestiona la constitucionalidad del decreto. Según afirman, dado que la prostitución es legal en la Argentina no se puede prohibir que una trabajadora venda sus servicios.
Por el contrario, desde el Gobierno Nacional y un gran número de organizaciones sociales aplauden la medida, y sostienen que los avisos atentan contra la dignidad de las mujeres, las discriminan, las ponen como objetos y no como sujetos.
Pero el debate debería profundizarse:
¿Qué responsabilidad le cabe a los clientes? ¿Qué rol cumplen algunos empresarios y funcionarios estatales? ¿Cómo se estructura el mercado en torno a la actividad? ¿En qué medida es posible regularla? ¿Cómo abordar los problemas de las mujeres en situación de prostitución? ¿Cómo prevenir su ingreso a las redes de explotación sexual?
Las universidades, los cuadros técnicos del Estado y el periodismo de investigación podrían hacer aportes fundamentales.
Mientras tanto, si no se discuten cuestiones de fondo, los avances que viene haciendo el Gobierno – entre ellos la ley de trata de personas sancionada en 2008, la creación de una oficina de rescate y un programa de asistencia a víctimas en el ámbito del Ministerio de Desarrollo Social- quedarán a medio camino.
Ahora el desafío es desarticular las redes criminales de trata de personas. También erradicar los factores que llevan a que una mujer deba vender su cuerpo para subsistir.
La responsabilidad también es de las provincias y los municipios.
Hay quienes aseguran que el 70 por ciento de los clasificados eran pagados por explotadores sexuales. La legislación vigente y los relatos de violencia y sometimiento.
Por: Javier Ávila*
El decreto 936 de prohibición de avisos clasificados vinculados a la oferta sexual asesta un golpe importante al negocio de la prostitución, pero sobre todo a las redes de trata de personas.
Es que en los últimos tiempos, gran parte del trabajo sexual mudó de las calles hacia lugares más seguros.
La creciente complejidad del negocio – extendido a niveles de organización transnacional- y la sensación de inseguridad hicieron del rubro 59 uno de los vínculos más importante entre oferta y demanda.
También un medio de captación de las redes de trata con fines de prostitución.
Según Fabiana Tuñez, de la organización La Casa del Encuentro, el 70% de los avisos de oferta sexual eran publicados por tratantes y proxenetas. Por eso, la medida anunciada por Cristina es un paso importante.
Sin embargo, la prohibición no alcanzará para frenar una economía informal que mueve formidables sumas de dinero. Según informes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), solamente la trata de personas genera ganancias por 32.000 millones de dólares al año.
Ahora el negocio mutara para adaptarse a las nuevas condiciones.
Y medios son lo que sobran: redes sociales, canales de chat, mensajes de texto, listas de correo.
En el terreno de las nuevas virtualidades los controles son más difíciles.
Derechos vulnerados
Mientras tanto, como muestra el informe sobre trata de personas en Argentina efectuado por la OIM en 2006, el mercado de la prostitución y la trata de personas seguirá floreciendo. Junto a él la violencia, los secuestros y las privaciones ilegítimas de la libertad. También el tráfico de drogas y la explotación sexual de menores.
La mayoría de las mujeres en situación de prostitución están libradas a su suerte. Sus vidas son tierra fértil para los abusos, la violencia y la vulneración de derechos.
Unas pocas entran por elección y otras por la fuerza, pero, como afirma Tuñez, la mayoría lo hace por necesidad. De algún modo u otro todas terminan pagando protección o impunidad.
Allí el Estado debe intervenir para garantizar derechos.
Al margen de algunos esfuerzos, en general no existen políticas públicas que atiendan específicamente sus problemáticas, salvo la que lo hacen desde un enfoque epidemiológico de salud -como por ejemplo el Programa Provincial de SIDA del Gobierno de Mendoza- o de represión y control – tal como lo promueven los artículos 54 y 55 del código de faltas de la Provincia.
El reciente caso de Edith Forquera, secuestrada y asesinada en una galería del microcentro mendocino, es un ejemplo de la delgada línea que existe entre la vida y la muerte de las mujeres en situación de prostitución.
Cartografía
En Mendoza, o en cualquier ciudad del mundo, la de la prostitución es una cartografía complicada; acaso imposible.
La que rige es la ley de mercado. Los cuerpos trabajan y recaudan. Y los clientes son el eslabón inicial de la cadena de pago.
La demanda incluye clientes individuales, fiestas privadas, cumpleaños de dieciocho y despedidas de soltero.
De acuerdo con la información que maneja Fabiana Tuñez, la mayoría de quienes ejercen la prostitución integran alguna red u organización clandestina. Una parte del dinero que ingresa queda en manos de las mujeres. El resto circula, de abajo hacia arriba. En Mendoza, dependiendo del servicio, los precios varían entre 40 y 300 pesos. De allí en adelante.
El reparto llega a manos de regentes de prostíbulos, reclutadores y proxenetas. Según revelan algunos casos judiciales de resonancia, como el asesinato en 2006 de Sandra Cabrera, dirigente de AMMAR (Asociación de Mujeres Meretrices Argentina) o la desaparición de María de los Ángeles Verón en Tucumán, algunos funcionarios y policías corruptos también participan del botín.
Aún así, una minoría ejerce de manera autónoma, como medio de vida o como una forma de aumentar sus ingresos.
Según fuentes no oficiales consultadas, el radio céntrico mendocino alberga un complejo sistema auto regulado de prostitución. Proxenetas, regentas y trabajadoras sexuales ofrecen sus servicios. Los lugares son habitaciones de hoteles y departamentos alquilados por horas, días o meses. Algunas calles céntricas y del gran Mendoza son identificadas en función de los tipos de servicio que ofrecen. También se estima que existen alrededor de cincuenta saunas que funcionan de manera ilegal. Salvo algunos controles, todo parece moverse bajo un manto de indiferencia generalizada.
Las vías de de acceso a esta oferta son variados: avisos clasificados, páginas web especializadas, redes sociales, relaciones interpersonales y hasta folletos entregados en mano en la vía pública. También existen los sitios "escort", que ofrecen los servicios de acompañantes remuneradas para acudir a reuniones, fiestas y salidas, ya sea a cambio de sexo o no. La prostitución callejera es acaso la más visible, y también aquella en la que la mujer más expone a situaciones de abuso y violencia.
Un tema negado
A pesar de su arraigo cultural y de los daños que provoca en la vida de miles de mujeres, la prostitución siempre fue un tema negado.
Pero en la última semana, la prohibición del rubro 59 logró instalarlo en la agenda mediática.
Algunas voces se alzaron a favor y otras en contra.
La Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina, entidad nacional que agrupa a mujeres que reivindican la prostitución como un trabajo, cuestiona la constitucionalidad del decreto. Según afirman, dado que la prostitución es legal en la Argentina no se puede prohibir que una trabajadora venda sus servicios.
Por el contrario, desde el Gobierno Nacional y un gran número de organizaciones sociales aplauden la medida, y sostienen que los avisos atentan contra la dignidad de las mujeres, las discriminan, las ponen como objetos y no como sujetos.
Pero el debate debería profundizarse:
¿Qué responsabilidad le cabe a los clientes? ¿Qué rol cumplen algunos empresarios y funcionarios estatales? ¿Cómo se estructura el mercado en torno a la actividad? ¿En qué medida es posible regularla? ¿Cómo abordar los problemas de las mujeres en situación de prostitución? ¿Cómo prevenir su ingreso a las redes de explotación sexual?
Las universidades, los cuadros técnicos del Estado y el periodismo de investigación podrían hacer aportes fundamentales.
Mientras tanto, si no se discuten cuestiones de fondo, los avances que viene haciendo el Gobierno – entre ellos la ley de trata de personas sancionada en 2008, la creación de una oficina de rescate y un programa de asistencia a víctimas en el ámbito del Ministerio de Desarrollo Social- quedarán a medio camino.
Ahora el desafío es desarticular las redes criminales de trata de personas. También erradicar los factores que llevan a que una mujer deba vender su cuerpo para subsistir.
La responsabilidad también es de las provincias y los municipios.
Hacia el desafío mayor
Tiempo Argentino
11 de julio de 2011
“Es el porcentaje más alto que sacó el Frente para la Victoria desde que compite en la Ciudad.” El candidato a jefe de gobierno porteño por el kircherismo, el senador Daniel Filmus, se abrazó anoche a ese razonamiento para comenzar a descontar el camino hacia la segunda vuelta que, según aceptan en la Casa Rosada. promete convertirse en un verdadero desafío.
El dato de que Mauricio Macri logró superar su marca de junio de 2007 cuando obtuvo el 45,06 % de los votos está en el centro de análisis, junto con la diferencia de 20 puntos que logró descontar el alcalde porteño en busca de su reelección.
Todos esos datos estuvieron ayer en la mesa de discusión del FPV que ahora deberá replantear los ejes de la campaña de las próximas tres semanas.
En el horizonte también está el antecedente de hace cuatro años, cuando, en la segunda vuelta, el empresario cosechó casi el 60% de los votos y Filmus trepó al 40 %.
Filmus recibió anoche en su búnker el respaldo de varios ministros como Amado Boudou (Economía) y Nilda Garré (Seguridad). También pasaron por allí el titular de Interior, Florencio Randazzo, el secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina, y el del Legal y Técnica, Carlos Zannini.
El acompañamiento de la militancia, en especial de los espacios de juventud del FPV, marcaron un clima de respaldo para enfrentar la revancha en el último domingo del mes.
La presidenta Cristina Fernández siguió la elección desde la residencia de Olivos desde donde intercambió las novedades sobre la marcha del comicio con sus colaboradores.
11 de julio de 2011
“Es el porcentaje más alto que sacó el Frente para la Victoria desde que compite en la Ciudad.” El candidato a jefe de gobierno porteño por el kircherismo, el senador Daniel Filmus, se abrazó anoche a ese razonamiento para comenzar a descontar el camino hacia la segunda vuelta que, según aceptan en la Casa Rosada. promete convertirse en un verdadero desafío.
El dato de que Mauricio Macri logró superar su marca de junio de 2007 cuando obtuvo el 45,06 % de los votos está en el centro de análisis, junto con la diferencia de 20 puntos que logró descontar el alcalde porteño en busca de su reelección.
Todos esos datos estuvieron ayer en la mesa de discusión del FPV que ahora deberá replantear los ejes de la campaña de las próximas tres semanas.
En el horizonte también está el antecedente de hace cuatro años, cuando, en la segunda vuelta, el empresario cosechó casi el 60% de los votos y Filmus trepó al 40 %.
Filmus recibió anoche en su búnker el respaldo de varios ministros como Amado Boudou (Economía) y Nilda Garré (Seguridad). También pasaron por allí el titular de Interior, Florencio Randazzo, el secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina, y el del Legal y Técnica, Carlos Zannini.
El acompañamiento de la militancia, en especial de los espacios de juventud del FPV, marcaron un clima de respaldo para enfrentar la revancha en el último domingo del mes.
La presidenta Cristina Fernández siguió la elección desde la residencia de Olivos desde donde intercambió las novedades sobre la marcha del comicio con sus colaboradores.
Macri se “cristinizó”
Tiempo Argentino
11 de julio de 2011
Por Roberto Caballero
Director.
El resultado de las elecciones porteñas deja tres certezas: el oficialismo macrista conservó el mismo voto duro que en 2007, un kirchnerismo ideológicamente compacto logró su mejor performance en el distrito –convirtiéndose en la única fuerza opositora con capacidad de disputar un nuevo ballottage con el PRO–, y Proyecto Sur resignó 10 puntos del apoyo que obtuvo en 2009. Pero sería una necedad desconocer que el macrismo triunfó con una holgura imprevista si se tiene en cuenta que su gestión en estos últimos cuatro años al frente del Ejecutivo porteño fue bastante mediocre. Sin embargo, los votantes pusieron a Mauricio Macri a menos de 3 puntos porcentuales de una victoria en primera vuelta. Este escenario apabullante no estaba en los cálculos de nadie. Ni siquiera del macrismo.
Todo indica que el PRO leyó bien cuál era el horizonte de demandas del electorado capitalino y diseñó una campaña comunicacional acertada, que rindió sus frutos en las urnas. La decisión de Macri de bajarse de la carrera presidencial para municipalizar su oferta, “vecinalizando” su discurso, evadiendo todo lo que pudo la discusión ideológica que le propuso el kirchnerismo sobre dos modelos de país, resultó ser la adecuada, si se miran los resultados.
Macri (o Durán Barba, que es lo mismo) detectó que había un fuerte voto cruzado en el distrito, de gente que podía elegirlo a él en la Ciudad y a Cristina en octubre, sin demasiado conflicto. Desde entonces, suavizó sus palabras y bajó el tono confrontativo con la presidenta. Es más, en una entrevista con Clarín reconoció que no descartaba apoyarla en octubre. Están los archivos para confirmarlo. Ayer mismo, su espada peronista, es decir, Cristian Ritondo, admitió ante los micrófonos de Radio Nacional que la Asignación Universal por Hijo y la política de Derechos Humanos eran materias reivindicables del kirchnerismo. Toda su estrategia se basó en humanizarse. En eso, aunque suene a herejía decirlo, se “cristinizó”. Si se siguen los discursos últimos de la presidenta, podrá advertirse que hay un intento por charlar de igual a igual con las audiencias, sin intermediarios, y escenas de alegría y congoja compartidas con las multitudes, sin barreras ni frialdad. El propio duelo, visceralmente honesto y doloroso, descarnado, contribuye a afianzar sus lazos con la sociedad tanto o más que el buen gobierno, porque le devuelve a la política una dimensión humana de la que, a veces, esta recela.
El macrismo reprodujo un efecto similar, pero en laboratorio, con la apoyatura de las 300 licencias de Clarín y Radio 10. Los globos multicolores, la buena onda (casi al estilo 6,7,8), el embarazo de Awada en Gente, su torpeza al bailar y la alegría como condición vital lograron su cometido electoral. No es casual que en su discurso de anoche mencionara la palabra “felicidad”, un deseo que atraviesa cualquier ideología y entra en el terreno, casi, de la religiosidad popular. Será motivo de otra columna responder por qué esta apelación le funcionó, justo a él.
Decíamos, hay piezas comunicacionales que fueron eficaces. Hasta, incluso, algunos de los spots de campaña podrían haber sido suscriptos por el kirchnerismo, como ese que muestra a unos vecinos que ayudan a otros vecinos a empujar el auto, en un gesto solidario que poco podría relacionarse con el neoliberalismo doctrinario, excelentemente disimulado por el macrismo.
Destacando los aciertos del PRO, se dejan en evidencia, en simultáneo, las insuficiencias de la campaña de Daniel Filmus, el mejor candidato kirchnerista por trayectoria y formación en condiciones de disputar el distrito vidriera del país. Cierta reconcentración en sí mismo y algo de microclima acartonado terminaron licuando una oferta que, desde el punto de vista político, era la más sólida, indudablemente. Faltó, quizá, a lo puramente kirchnerista expresado en la reafirmación constante de la identidad, una dosis de diversidad y calor, que le habrían venido muy bien para conectar con la alegría que implica vivir en un país con matrimonio igualitario, Ley de Medios democrática, pluralidad de opiniones, Asignación Universal por Hijo y genocidas en prisión, entre muchas otras buenas noticias que nos suceden.
El macrismo festivo terminó convirtiéndose en un partido autonomista y unitario. Está en la genética porteña desde los tiempos de la colonia. Beneficiado, además, como todo oficialismo últimanente, por las condiciones generales del país, que transita una situación general auspiciosa, a la que el macrismo aportó poco y nada, más bien todo lo contrario.
Es injusto, pero es así. Le queda al kirchnerismo la oportunidad de un nuevo aprendizaje en la derrota, cuando quedan apenas tres semanas para el ballottage.
Decía Jauretche que ninguna batalla se gana con la tristeza. Habrá que releerlo.
Tampoco se gana sólo con los que piensan como uno, en todo, absolutamente en todo. Si el macrismo entendió desde el desprejuicio que podía ganar sumando votos del kirchnerismo, llegó la hora de hacer lo mismo, sin resignar los principios, pero con la misma voluntad de poder.
11 de julio de 2011
Por Roberto Caballero
Director.
El resultado de las elecciones porteñas deja tres certezas: el oficialismo macrista conservó el mismo voto duro que en 2007, un kirchnerismo ideológicamente compacto logró su mejor performance en el distrito –convirtiéndose en la única fuerza opositora con capacidad de disputar un nuevo ballottage con el PRO–, y Proyecto Sur resignó 10 puntos del apoyo que obtuvo en 2009. Pero sería una necedad desconocer que el macrismo triunfó con una holgura imprevista si se tiene en cuenta que su gestión en estos últimos cuatro años al frente del Ejecutivo porteño fue bastante mediocre. Sin embargo, los votantes pusieron a Mauricio Macri a menos de 3 puntos porcentuales de una victoria en primera vuelta. Este escenario apabullante no estaba en los cálculos de nadie. Ni siquiera del macrismo.
Todo indica que el PRO leyó bien cuál era el horizonte de demandas del electorado capitalino y diseñó una campaña comunicacional acertada, que rindió sus frutos en las urnas. La decisión de Macri de bajarse de la carrera presidencial para municipalizar su oferta, “vecinalizando” su discurso, evadiendo todo lo que pudo la discusión ideológica que le propuso el kirchnerismo sobre dos modelos de país, resultó ser la adecuada, si se miran los resultados.
Macri (o Durán Barba, que es lo mismo) detectó que había un fuerte voto cruzado en el distrito, de gente que podía elegirlo a él en la Ciudad y a Cristina en octubre, sin demasiado conflicto. Desde entonces, suavizó sus palabras y bajó el tono confrontativo con la presidenta. Es más, en una entrevista con Clarín reconoció que no descartaba apoyarla en octubre. Están los archivos para confirmarlo. Ayer mismo, su espada peronista, es decir, Cristian Ritondo, admitió ante los micrófonos de Radio Nacional que la Asignación Universal por Hijo y la política de Derechos Humanos eran materias reivindicables del kirchnerismo. Toda su estrategia se basó en humanizarse. En eso, aunque suene a herejía decirlo, se “cristinizó”. Si se siguen los discursos últimos de la presidenta, podrá advertirse que hay un intento por charlar de igual a igual con las audiencias, sin intermediarios, y escenas de alegría y congoja compartidas con las multitudes, sin barreras ni frialdad. El propio duelo, visceralmente honesto y doloroso, descarnado, contribuye a afianzar sus lazos con la sociedad tanto o más que el buen gobierno, porque le devuelve a la política una dimensión humana de la que, a veces, esta recela.
El macrismo reprodujo un efecto similar, pero en laboratorio, con la apoyatura de las 300 licencias de Clarín y Radio 10. Los globos multicolores, la buena onda (casi al estilo 6,7,8), el embarazo de Awada en Gente, su torpeza al bailar y la alegría como condición vital lograron su cometido electoral. No es casual que en su discurso de anoche mencionara la palabra “felicidad”, un deseo que atraviesa cualquier ideología y entra en el terreno, casi, de la religiosidad popular. Será motivo de otra columna responder por qué esta apelación le funcionó, justo a él.
Decíamos, hay piezas comunicacionales que fueron eficaces. Hasta, incluso, algunos de los spots de campaña podrían haber sido suscriptos por el kirchnerismo, como ese que muestra a unos vecinos que ayudan a otros vecinos a empujar el auto, en un gesto solidario que poco podría relacionarse con el neoliberalismo doctrinario, excelentemente disimulado por el macrismo.
Destacando los aciertos del PRO, se dejan en evidencia, en simultáneo, las insuficiencias de la campaña de Daniel Filmus, el mejor candidato kirchnerista por trayectoria y formación en condiciones de disputar el distrito vidriera del país. Cierta reconcentración en sí mismo y algo de microclima acartonado terminaron licuando una oferta que, desde el punto de vista político, era la más sólida, indudablemente. Faltó, quizá, a lo puramente kirchnerista expresado en la reafirmación constante de la identidad, una dosis de diversidad y calor, que le habrían venido muy bien para conectar con la alegría que implica vivir en un país con matrimonio igualitario, Ley de Medios democrática, pluralidad de opiniones, Asignación Universal por Hijo y genocidas en prisión, entre muchas otras buenas noticias que nos suceden.
El macrismo festivo terminó convirtiéndose en un partido autonomista y unitario. Está en la genética porteña desde los tiempos de la colonia. Beneficiado, además, como todo oficialismo últimanente, por las condiciones generales del país, que transita una situación general auspiciosa, a la que el macrismo aportó poco y nada, más bien todo lo contrario.
Es injusto, pero es así. Le queda al kirchnerismo la oportunidad de un nuevo aprendizaje en la derrota, cuando quedan apenas tres semanas para el ballottage.
Decía Jauretche que ninguna batalla se gana con la tristeza. Habrá que releerlo.
Tampoco se gana sólo con los que piensan como uno, en todo, absolutamente en todo. Si el macrismo entendió desde el desprejuicio que podía ganar sumando votos del kirchnerismo, llegó la hora de hacer lo mismo, sin resignar los principios, pero con la misma voluntad de poder.
Cristina, la ganadora
Tiempo Argentino
11 de julio de 2011
Por Hernán Brienza
Escritor, periodista y politólogo.
Si digo que ayer, en las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires, ganó Cristina Fernández, usted, estimado lector me va a tratar de desahuciado mental. Pero déjeme presentar mi alegato para que su juicio no sea tan lacónico. Paso a argumentar:
I) En 2007, el Frente para la Victoria obtuvo en primera vuelta un 23%. Ayer, logró posicionarse cerca del 30%. En cuatro años aumentó su performance electoral en el distrito más díscolo del país para el modelo nacional y popular, y tras cruzar el desierto de los cacerolazos por la crisis del campo en 2008. Luego de la derrota electoral de 2009, el kirchnerismo está hoy por encima de sus propias posibilidades respecto del las votaciones de 2007. Si a eso se le suma que ya lleva cuatro años de desgaste en el poder de la propia Cristina Fernández, más los cuatro anteriores de Néstor Kirchner, uno podría decir que tras ocho años del mismo proceso, el espacio K está fortalecido como opción de poder.
II) Si uno analiza la carrera hacia las elecciones presidenciales de octubre, contrariamente a los que digan los operadores de la oposición y los medios hegemónicos, la presidenta tiene el camino allanado hacia la reelección. El principal personaje de la oposición, Mauricio Macri, quien realizó una muy buena elección ayer, no compite en las presidenciales. Es decir que la principal figura del arco opositor está fuera de competencia por decisión propia.
III) Mauricio Macri es el mejor opositor posible para el kirchnerismo. Más allá de su performance mediática, no tiene una gestión demasiado nutrida para mostrar al electorado y, además, ocupa el espacio de centro derecha en el espacio político, lo que le deja al kirchnerismo la posición de centroizquierda que tan bien le sienta para la continuidad del relato histórico. Macri es un adversario que le facilita las cosas al kirchnerismo, le permite confrontar modelos y salir favorecido en esa comparación en términos ideológicos, políticos y de gestión.
IV) La victoria de Mauricio Macri deja a los adversarios presidenciales de Cristina Fernández en un lugar complicadísimo. Para diferenciarse de la conductora del Frente para la Victoria, Ricardo Alfonsín tiene que realizar malabarismos ideológicos patéticos para amarrarse al carro vencedor de Macri. “Si fuera porteño votaría a Macri”, dijo ayer a La Nación el candidato ex progresista que, luego de anunciar la alianza con el centroderechista Francisco de Narváez, ahora intenta rapiñar un par de puntos porcentuales de los electores de Macri. Es comprensible, su candidata, Silvina Giudici, apenas superó el 2% de los votos en la Ciudad, algo más de 45 mil votos, sobrepasando eso sí, al trotskista Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Por lo tanto, el principal competidor “real” de la presidenta fue el principal perdedor de la jornada.
V) El voto de Mauricio Macri no es estrictamente un voto de derecha ni tampoco es exactamente un voto cautivo del macrismo. Un gran porcentaje se vincula con un voto conservador, estático, que lo que quiere es mantener las cosas como están porque “así están bien”. No se trata de una elección ideológica si no sencillamente del voto de un ciudadano que está conforme con su situación personal y social. Es un sujeto oficialista de todo oficialismo. Vota a Macri y vota a Cristina. Es un combo extraño, algo así como el voto de la Cajita Feliz.
Hoy, seguramente, todos los medios de comunicación y los operadores de la oposición dirán lo contrario de lo que dice esta nota. Hoy, todos hablarán del duro golpe al gobierno nacional. Usted, hágale caso a un gil. En 2007, el gobierno nacional perdió en la Ciudad de Buenos Aires por un margen mayor. Lo mismo ocurrió en Córdoba y Santa Fe. Y sin embargo ganó las elecciones presidenciales en primera vuelta.
11 de julio de 2011
Por Hernán Brienza
Escritor, periodista y politólogo.
Si digo que ayer, en las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires, ganó Cristina Fernández, usted, estimado lector me va a tratar de desahuciado mental. Pero déjeme presentar mi alegato para que su juicio no sea tan lacónico. Paso a argumentar:
I) En 2007, el Frente para la Victoria obtuvo en primera vuelta un 23%. Ayer, logró posicionarse cerca del 30%. En cuatro años aumentó su performance electoral en el distrito más díscolo del país para el modelo nacional y popular, y tras cruzar el desierto de los cacerolazos por la crisis del campo en 2008. Luego de la derrota electoral de 2009, el kirchnerismo está hoy por encima de sus propias posibilidades respecto del las votaciones de 2007. Si a eso se le suma que ya lleva cuatro años de desgaste en el poder de la propia Cristina Fernández, más los cuatro anteriores de Néstor Kirchner, uno podría decir que tras ocho años del mismo proceso, el espacio K está fortalecido como opción de poder.
II) Si uno analiza la carrera hacia las elecciones presidenciales de octubre, contrariamente a los que digan los operadores de la oposición y los medios hegemónicos, la presidenta tiene el camino allanado hacia la reelección. El principal personaje de la oposición, Mauricio Macri, quien realizó una muy buena elección ayer, no compite en las presidenciales. Es decir que la principal figura del arco opositor está fuera de competencia por decisión propia.
III) Mauricio Macri es el mejor opositor posible para el kirchnerismo. Más allá de su performance mediática, no tiene una gestión demasiado nutrida para mostrar al electorado y, además, ocupa el espacio de centro derecha en el espacio político, lo que le deja al kirchnerismo la posición de centroizquierda que tan bien le sienta para la continuidad del relato histórico. Macri es un adversario que le facilita las cosas al kirchnerismo, le permite confrontar modelos y salir favorecido en esa comparación en términos ideológicos, políticos y de gestión.
IV) La victoria de Mauricio Macri deja a los adversarios presidenciales de Cristina Fernández en un lugar complicadísimo. Para diferenciarse de la conductora del Frente para la Victoria, Ricardo Alfonsín tiene que realizar malabarismos ideológicos patéticos para amarrarse al carro vencedor de Macri. “Si fuera porteño votaría a Macri”, dijo ayer a La Nación el candidato ex progresista que, luego de anunciar la alianza con el centroderechista Francisco de Narváez, ahora intenta rapiñar un par de puntos porcentuales de los electores de Macri. Es comprensible, su candidata, Silvina Giudici, apenas superó el 2% de los votos en la Ciudad, algo más de 45 mil votos, sobrepasando eso sí, al trotskista Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Por lo tanto, el principal competidor “real” de la presidenta fue el principal perdedor de la jornada.
V) El voto de Mauricio Macri no es estrictamente un voto de derecha ni tampoco es exactamente un voto cautivo del macrismo. Un gran porcentaje se vincula con un voto conservador, estático, que lo que quiere es mantener las cosas como están porque “así están bien”. No se trata de una elección ideológica si no sencillamente del voto de un ciudadano que está conforme con su situación personal y social. Es un sujeto oficialista de todo oficialismo. Vota a Macri y vota a Cristina. Es un combo extraño, algo así como el voto de la Cajita Feliz.
Hoy, seguramente, todos los medios de comunicación y los operadores de la oposición dirán lo contrario de lo que dice esta nota. Hoy, todos hablarán del duro golpe al gobierno nacional. Usted, hágale caso a un gil. En 2007, el gobierno nacional perdió en la Ciudad de Buenos Aires por un margen mayor. Lo mismo ocurrió en Córdoba y Santa Fe. Y sin embargo ganó las elecciones presidenciales en primera vuelta.
jueves, 7 de julio de 2011
En la recta final
Página 12
7 de julio de 2011
Por Mario Wainfeld
Una campaña es –para los protagonistas, colaboradores, consultores y militantes– un mundo aparte, omnipresente y monotemático. Una ocupación full time para un puñado, una obsesión para todos ellos. La adrenalina fluye, los medios se recorren con fruición, para intervenir o para pulsar en qué se anda./p>
Para los candidatos, como cuadra, la tensión es record. Aun en los partidos más poderosos, que manejan recursos variados (incluyendo el dinero), el candidato ocupa un sitial único y decisivo. De él depende una cuota esencial, determinante en última instancia. Es el que se mencionará como ganador o perdedor, a la postre. Sobre sus hombros pesa, en definitiva, el deber de marcar las diferencias. Es el que está con los focos encima. Todos los implicados en una campaña se estresan, se apasionan, se pasteurizan pasando del frío al calor en cuestión de días, horas o minutos. En el candidato, la sobrecarga se potencia.
Para la abrumadora mayoría de las gentes del común, la campaña es (como mucho) un dato más en su agenda cotidiana. La vida prosigue, los compromisos personales, el trabajo, los avatares de cada día en una ciudad vibrante y compleja. El menú mediático, incluso, abunda en otros ingredientes: el entretenimiento, la información sobre el tránsito o el pronóstico para la fría mañana del día siguiente, la Copa América desde luego, la telenovela que se sigue con fruición, Showmatch para una muchedumbre.
Uno de los mayores retos para quienes buscan la aprobación ciudadana es conseguir “colar” la campaña en la vida cotidiana de los millones que definirán la competencia. El desafío de atraer su atención es mayor cuando rige el voto universal y obligatorio. Esa valiosa peculiaridad republicana argentina realza el poder de decisión de los nada politizados, a diferencia de lo que pasa en otras latitudes en las que participan quienes deciden hacerlo, usualmente debiendo inscribirse mucho tiempo antes.
Señalan con justeza los que saben que, en los sistemas políticos contemporáneos, se vive en campaña permanente. Los políticos, en general, y los gobernantes (muy en especial) siempre están supeditados a los vaivenes de la opinión pública, no sólo por la seguidilla de rutinas electorales. También porque una merma en la aprobación o en la legitimidad de los oficialismos trastrueca los equilibrios, acelera (o trunca) los tiempos. Acá a la vuelta, en Chile, falta un montón para los comicios presidenciales, pero la caída libre de la aceptación del presidente Sebastián Piñera es un acicate para su acción y una llamada de atención a sus opositores. En la coyuntura argentina, la campaña permanente se condimenta, desde hace poco más de tres años, con una suba notable de la discusión política cotidiana. Ocurre en las mesas de café, en los encuentros entre amigos o familiares, en la nutrida oferta de programas radiales y televisivos que “hablan de política” en cantidad y virulencia superiores a los de otros lares. Paradoja sólo aparente, en ese microclima colmado de discursos cruzados es particularmente arduo añadir un sesgo nuevo, así sea la elección de autoridades. O calentar más el ambiente, de por sí caldeado.
Ni qué hablar en la Ciudad Autónoma, que acompaña (si no lidera) el frenesí del crecimiento económico, del consumo, de la ampliación y el recambio del parque automotor. Aquella que llena los cines y los restaurantes. Que se informa ávida y disparejamente, que tiene cifras siderales de usuarios de computadoras. También enclaves pobres como en las provincias más castigadas de la Argentina.
- - -
Campaña sucia: Una miríada de afiches atribuidos a Proyecto Sur y al Frente del Izquierda denuestan, con argumentos brutales e injuriantes, a los candidatos del Frente para la Victoria. Sus presuntos autores niegan haberlos confeccionado y es fácil creerles. En parte porque el costo de la pegatina excede los presupuestos de esas fuerzas. En parte porque su estética (tanto como su ética) y el diseño revelan un comando único. En parte, para colmo, porque con desparpajo excesivo los promotores terminan pegándolos juntos en una suerte de confesión involuntaria.
El ingenio para las maniobras de baja estofa no se detiene ahí. Cunden encuestas telefónicas que insertan pescado podrido en las preguntas, llenando de acusaciones a Daniel Filmus y a su padre, a quien se atribuye complicidades con Sergio Schoklender. Que se pretenda manipular a los votantes difundiendo datos falaces de los sondeos es una mala praxis conocida. Que varios medios tergiversen la realidad también. Esas trapisondas se renuevan o remixan, en mala hora, con un manejo taimado de recursos imprescindibles. La mirada distraída del público, su credibilidad a lo establecido... con eso buscan medrar quienes quiebran las reglas.
Imaginar al responsable es sencillo. Basta preguntarse, como hacía el inefable detective Hércules Poirot en las novelas de Agatha Christie, a quién favorece el delito. También indagarse quién cuenta con los recursos materiales y tecnológicos para tamaña jugada. El macrismo esconderá la mano y negará. La campaña sucia (que no es novedad ni monopolio de PRO, lo que no lo exculpa ni excusa) degrada la política como actividad. Serrucha el piso compartido que todos los contendientes comparten o deberían compartir.
- - -
Debates en cuestión: Los iniciados han consumido decenas de entrevistas, de paneles, un centimil que da pavor. Imposible, hasta para el cronista, haber leído, escuchado o visto todo, aunque seguramente ha superado a buena distancia a la media de los porteños. En una lectura panorámica le queda la impresión de que, como en ninguna campaña previa, los debates fueron uno de los ejes centrales de las polémicas. O quién sabe, el principal.
Desde un ángulo, digamos extraelectoral, es una prolongación de los cambios culturales acontecidos a partir de la ley de medios audiovisuales. Los medios, su relación con los políticos, sus manejos, sus imposiciones están bajo la lupa. Todo un avance, que amplía la perspicacia ciudadana y fuerza a intocables de ayer a “bajar” al ágora, como cualquier hijo de vecino.
La utilidad electoral de esa táctica, impulsada por el oficialismo, es difícil de ponderar. Como en el fútbol, se la valorará a partir de los resultados. Y como en el fútbol, ese veredicto ulterior dará por probados contrafactuales imposibles de corroborar.
En el terreno de la opinión, este cronista cree que se magnificó la (genuina) importancia de los debates en tevé o radio. Los que efectivamente se realizaron mostraron virtudes y límites de la herramienta. Daniel Filmus, Ricardo López Murphy y Fernando Solanas se cruzaron en el programa Con voz propia, que conduce el periodista Gustavo Sylvestre. Cada cual atendió su juego. El senador kirchnerista se mostró como parte del oficialismo nacional y como alternativa tangible al macrismo. Pino se encarnizó mucho más con él que con Macri, seguramente pensando que debe descontarle votos para soñar con la segunda vuelta. El Bulldog los observaba mientras se enojaban y superponían sus voces. Y se dedicaba prioritariamente a cuestionar al jefe de Gobierno, con un objetivo patente: sus módicas ambiciones apuntan a parte del target de Macri. De cualquier modo, hubo aportes, los candidatos pusieron el cuerpo, polemizaron con fervor. Se los pudo ver y escuchar, se intercambiaron argumentos.
El debate en la Universidad de Buenos Aires acaso sea un buen precedente, pero la cantidad de postulantes forzó una mecánica de twitter verbal. Las intervenciones fueron muy breves, un mecanismo casi inevitable para compatibilizar un formato no expulsivo con una cantidad de temas. El mérito fue habilitar un ámbito institucional y darles una oportunidad de mostrarse a los candidatos menos conocidos.
En ambos ejercicios, Filmus se expuso a discutir con quienes –se supone– tienen menos chances que él. Conducta democrática que Macri gambeteó siempre, aun en el amigable cobijo de la señal TN. Ni a Solanas le concedió la oportunidad de intercambiar, ante el silencio aquiescente de periodistas que renunciaron a exigir lo que se había pactado.
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Historia en dos distritos: La segunda vuelta en Tierra del Fuego dejó picando dos hechos que repercutirán en discursos e imaginarios. El más potente es que la gobernadora Fabiana Ríos fue reelegida pese a haber perdido en la primera vuelta por más de nueve puntos porcentuales.
El segundo es que fallaron las encuestas previas a ese lance final. No es la primera vez, ni en la Argentina ni en el Resto del Mundo, pero acaba de suceder, lo que nutre los argumentos de terceras fuerzas en la Ciudad, en especial la que encabeza Solanas.
La duda o la sospecha son razonables, sobre todo porque se conocen precedentes. De cualquier manera, llama la atención la relativa semejanza de encuestas solicitadas por diferentes comitentes. Todas se inclinan por describir un panorama polarizado entre Macri y Filmus (en ese orden) y la inevitabilidad del ballottage. Los candidatos implicados lo confirman. Según esos presagios, Solanas quedaría muy alejado, aunque sería el único tercero con aptitud para superar los dígitos porcentuales. Los encuestadores, su prestigio, también estarán pendientes del veredicto de las urnas. Claro que son otros los que ponen más en juego, desde los postulantes hasta los mismos porteños que decidirán su destino.
7 de julio de 2011
Por Mario Wainfeld
Una campaña es –para los protagonistas, colaboradores, consultores y militantes– un mundo aparte, omnipresente y monotemático. Una ocupación full time para un puñado, una obsesión para todos ellos. La adrenalina fluye, los medios se recorren con fruición, para intervenir o para pulsar en qué se anda./p>
Para los candidatos, como cuadra, la tensión es record. Aun en los partidos más poderosos, que manejan recursos variados (incluyendo el dinero), el candidato ocupa un sitial único y decisivo. De él depende una cuota esencial, determinante en última instancia. Es el que se mencionará como ganador o perdedor, a la postre. Sobre sus hombros pesa, en definitiva, el deber de marcar las diferencias. Es el que está con los focos encima. Todos los implicados en una campaña se estresan, se apasionan, se pasteurizan pasando del frío al calor en cuestión de días, horas o minutos. En el candidato, la sobrecarga se potencia.
Para la abrumadora mayoría de las gentes del común, la campaña es (como mucho) un dato más en su agenda cotidiana. La vida prosigue, los compromisos personales, el trabajo, los avatares de cada día en una ciudad vibrante y compleja. El menú mediático, incluso, abunda en otros ingredientes: el entretenimiento, la información sobre el tránsito o el pronóstico para la fría mañana del día siguiente, la Copa América desde luego, la telenovela que se sigue con fruición, Showmatch para una muchedumbre.
Uno de los mayores retos para quienes buscan la aprobación ciudadana es conseguir “colar” la campaña en la vida cotidiana de los millones que definirán la competencia. El desafío de atraer su atención es mayor cuando rige el voto universal y obligatorio. Esa valiosa peculiaridad republicana argentina realza el poder de decisión de los nada politizados, a diferencia de lo que pasa en otras latitudes en las que participan quienes deciden hacerlo, usualmente debiendo inscribirse mucho tiempo antes.
Señalan con justeza los que saben que, en los sistemas políticos contemporáneos, se vive en campaña permanente. Los políticos, en general, y los gobernantes (muy en especial) siempre están supeditados a los vaivenes de la opinión pública, no sólo por la seguidilla de rutinas electorales. También porque una merma en la aprobación o en la legitimidad de los oficialismos trastrueca los equilibrios, acelera (o trunca) los tiempos. Acá a la vuelta, en Chile, falta un montón para los comicios presidenciales, pero la caída libre de la aceptación del presidente Sebastián Piñera es un acicate para su acción y una llamada de atención a sus opositores. En la coyuntura argentina, la campaña permanente se condimenta, desde hace poco más de tres años, con una suba notable de la discusión política cotidiana. Ocurre en las mesas de café, en los encuentros entre amigos o familiares, en la nutrida oferta de programas radiales y televisivos que “hablan de política” en cantidad y virulencia superiores a los de otros lares. Paradoja sólo aparente, en ese microclima colmado de discursos cruzados es particularmente arduo añadir un sesgo nuevo, así sea la elección de autoridades. O calentar más el ambiente, de por sí caldeado.
Ni qué hablar en la Ciudad Autónoma, que acompaña (si no lidera) el frenesí del crecimiento económico, del consumo, de la ampliación y el recambio del parque automotor. Aquella que llena los cines y los restaurantes. Que se informa ávida y disparejamente, que tiene cifras siderales de usuarios de computadoras. También enclaves pobres como en las provincias más castigadas de la Argentina.
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Campaña sucia: Una miríada de afiches atribuidos a Proyecto Sur y al Frente del Izquierda denuestan, con argumentos brutales e injuriantes, a los candidatos del Frente para la Victoria. Sus presuntos autores niegan haberlos confeccionado y es fácil creerles. En parte porque el costo de la pegatina excede los presupuestos de esas fuerzas. En parte porque su estética (tanto como su ética) y el diseño revelan un comando único. En parte, para colmo, porque con desparpajo excesivo los promotores terminan pegándolos juntos en una suerte de confesión involuntaria.
El ingenio para las maniobras de baja estofa no se detiene ahí. Cunden encuestas telefónicas que insertan pescado podrido en las preguntas, llenando de acusaciones a Daniel Filmus y a su padre, a quien se atribuye complicidades con Sergio Schoklender. Que se pretenda manipular a los votantes difundiendo datos falaces de los sondeos es una mala praxis conocida. Que varios medios tergiversen la realidad también. Esas trapisondas se renuevan o remixan, en mala hora, con un manejo taimado de recursos imprescindibles. La mirada distraída del público, su credibilidad a lo establecido... con eso buscan medrar quienes quiebran las reglas.
Imaginar al responsable es sencillo. Basta preguntarse, como hacía el inefable detective Hércules Poirot en las novelas de Agatha Christie, a quién favorece el delito. También indagarse quién cuenta con los recursos materiales y tecnológicos para tamaña jugada. El macrismo esconderá la mano y negará. La campaña sucia (que no es novedad ni monopolio de PRO, lo que no lo exculpa ni excusa) degrada la política como actividad. Serrucha el piso compartido que todos los contendientes comparten o deberían compartir.
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Debates en cuestión: Los iniciados han consumido decenas de entrevistas, de paneles, un centimil que da pavor. Imposible, hasta para el cronista, haber leído, escuchado o visto todo, aunque seguramente ha superado a buena distancia a la media de los porteños. En una lectura panorámica le queda la impresión de que, como en ninguna campaña previa, los debates fueron uno de los ejes centrales de las polémicas. O quién sabe, el principal.
Desde un ángulo, digamos extraelectoral, es una prolongación de los cambios culturales acontecidos a partir de la ley de medios audiovisuales. Los medios, su relación con los políticos, sus manejos, sus imposiciones están bajo la lupa. Todo un avance, que amplía la perspicacia ciudadana y fuerza a intocables de ayer a “bajar” al ágora, como cualquier hijo de vecino.
La utilidad electoral de esa táctica, impulsada por el oficialismo, es difícil de ponderar. Como en el fútbol, se la valorará a partir de los resultados. Y como en el fútbol, ese veredicto ulterior dará por probados contrafactuales imposibles de corroborar.
En el terreno de la opinión, este cronista cree que se magnificó la (genuina) importancia de los debates en tevé o radio. Los que efectivamente se realizaron mostraron virtudes y límites de la herramienta. Daniel Filmus, Ricardo López Murphy y Fernando Solanas se cruzaron en el programa Con voz propia, que conduce el periodista Gustavo Sylvestre. Cada cual atendió su juego. El senador kirchnerista se mostró como parte del oficialismo nacional y como alternativa tangible al macrismo. Pino se encarnizó mucho más con él que con Macri, seguramente pensando que debe descontarle votos para soñar con la segunda vuelta. El Bulldog los observaba mientras se enojaban y superponían sus voces. Y se dedicaba prioritariamente a cuestionar al jefe de Gobierno, con un objetivo patente: sus módicas ambiciones apuntan a parte del target de Macri. De cualquier modo, hubo aportes, los candidatos pusieron el cuerpo, polemizaron con fervor. Se los pudo ver y escuchar, se intercambiaron argumentos.
El debate en la Universidad de Buenos Aires acaso sea un buen precedente, pero la cantidad de postulantes forzó una mecánica de twitter verbal. Las intervenciones fueron muy breves, un mecanismo casi inevitable para compatibilizar un formato no expulsivo con una cantidad de temas. El mérito fue habilitar un ámbito institucional y darles una oportunidad de mostrarse a los candidatos menos conocidos.
En ambos ejercicios, Filmus se expuso a discutir con quienes –se supone– tienen menos chances que él. Conducta democrática que Macri gambeteó siempre, aun en el amigable cobijo de la señal TN. Ni a Solanas le concedió la oportunidad de intercambiar, ante el silencio aquiescente de periodistas que renunciaron a exigir lo que se había pactado.
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Historia en dos distritos: La segunda vuelta en Tierra del Fuego dejó picando dos hechos que repercutirán en discursos e imaginarios. El más potente es que la gobernadora Fabiana Ríos fue reelegida pese a haber perdido en la primera vuelta por más de nueve puntos porcentuales.
El segundo es que fallaron las encuestas previas a ese lance final. No es la primera vez, ni en la Argentina ni en el Resto del Mundo, pero acaba de suceder, lo que nutre los argumentos de terceras fuerzas en la Ciudad, en especial la que encabeza Solanas.
La duda o la sospecha son razonables, sobre todo porque se conocen precedentes. De cualquier manera, llama la atención la relativa semejanza de encuestas solicitadas por diferentes comitentes. Todas se inclinan por describir un panorama polarizado entre Macri y Filmus (en ese orden) y la inevitabilidad del ballottage. Los candidatos implicados lo confirman. Según esos presagios, Solanas quedaría muy alejado, aunque sería el único tercero con aptitud para superar los dígitos porcentuales. Los encuestadores, su prestigio, también estarán pendientes del veredicto de las urnas. Claro que son otros los que ponen más en juego, desde los postulantes hasta los mismos porteños que decidirán su destino.
“¡Nació la roja, la roja!, gritaban”
Página 12
7 de julio de 2011
En el juicio por el plan sistemático de robo de bebés, Galeano recordó su detención, su traslado al momento del nacimiento de su séptimo hijo. Las humillaciones, las otras mujeres a las que vio y su liberación junto a su hija.
Por Alejandra Dandan
Un médico acababa de reconstruir casi a ciegas unas pocas imágenes de tres mujeres a las que había revisado en el Hospital Militar de Campo de Mayo. Estaba convencido de que las “supuestas guerrilleras”, como las llamó, entraban y salían como una estrella fugaz porque estaban ahí sólo para dar a luz. Si todo estaba en condiciones, tenían a sus hijos con parto natural, si no les forzaban por goteo las cesáreas. Poco después entró en la sala de audiencias una de las pocas sobrevivientes de los centros clandestinos que dieron a luz en Campo de Mayo y aún pueden contarlo. Las imágenes en blanco y negro borroneadas por el paso del tiempo entraron así en un acelerado proceso de definición: “Yo no había roto bolsa ni nada”, dijo Amalia Galeano. “No sé cuántas horas habrán pasado, era después del mediodía, porque mi hija nació a las cuatro de la tarde, yo no veía nada, estaba con la cabeza atada, y me pusieron en una camilla, me taparon toda, casi no podía respirar, me llevaban por escaleras con la camilla a pulso porque sentía los movimientos, me pusieron para el parto, se ve que había mucha gente y me decían ahora vas a empezar a gritar... Me provocaban... Vas a joderte, me decían, perdónenme la palabra.”
El pelo blanco con el que Amalia Galeano entró en la sala de audiencias de los Tribunales de Retiro, entonces era un pelo negro de rulos, de una mujer de cuarenta años. Ya había tenido seis hijos. Era catequista. La mujer de Osvaldo Balbi, un militante de Vanguardia Comunista, escritor, el autor de El Elefantito, un libro de cuentos prohibido por la dictadura. El 10 de agosto de 1978 entraron en la casa para llevárselos. Ella pasó un día o unas horas por El Vesubio y luego la internaron en el Hospital Militar. La liberaron once días después del parto con su hija. Amalia declaró en el juicio oral por el robo de bebés. Cuando la presidenta del Tribunal, María del Carmen Roqueta, le preguntó, sobre el final, si quería agregar algo más a su declaración mencionó a una de sus amigas. Teresita Trotta también era catequista, estaba embarazada y la secuestraron antes que a Amalia. En ese momento, ella fue al Obispado de Morón para ver al párroco Raúl Trotz porque conocía a Teresita. Trotz dijo que Teresita había tenido una nena, que estaba con una familia, que la estaban cuidando y que Teresita estaba en España. “Vos no te preocupes por nada porque es peligroso”, le dijo a Amalia. Pero Teresita desapareció, también su compañero, y la niña recién recuperó la identidad en julio de 2008.
Parir en Campo de Mayo
Amalia calcula que la llevaron al Hospital Militar la noche del 11 de agosto. El 12 entró en la sala de parto. Ante los gritos y sobresaltos, les propuso un trato a sus custodios: que no iba a gritar, que ése era su séptimo hijo, pero que después tenían que dejarla ver a su hija.
“En ese momento, les empecé a hablar del milagro de la vida, de lo que se me iba ocurriendo.” Alrededor, un partero le puso el goteo para adelantar las contracciones. Ella se dio cuenta de que no sabía demasiado. El goteo estaba mal, la aguja se había salido, y alrededor escuchaba “mucha charla”. Alguien le acomodó la aguja. “Yo les hablaba, del bien, de un nacimiento, de un hijo, de todo, y a la persona que me atendió después le dijeron que pusiera una mano para ver la placenta; yo quería ver a mi hija o hijo, no sabía que era nena y el trato era que yo la quería ver... Que la quería ver. Y entonces me levantaron un poco, me la mostraron y me di cuenta de que la habían disfrazado: le pusieron un gorro rojo como si fuera Papá Noel, la vistieron de rojo, decían: ‘¡Nació la roja! ¡Nació la roja!’ ¡Pero nosotros no éramos comunistas! No sé, horrible, un espanto.”
La llevaron de la sala de partos a la habitación. El lugar tenía un baño y dos camas. Ella estaba sola, pero escuchaba que todo estaba lleno de voces de mujeres. Amalia se acercó a la puerta y se puso a gritar pidiendo a su hija: “Escuchaba llantos y pensaba que habían llevado a mis otras hijas, escuchaba gritos de mujeres; en la puerta, gritaba que quería saber si eran mis hijas las que gritaban, gritaban ‘mamá’. Se ve que había muchas mujeres”.
Algunas de esas voces decían otras cosas “¡Otra cesárea!”, escuchó en algún momento. Pasaron los días: el viernes nació su hija, del sábado al lunes a ella se le hincharon los pechos por la leche. Un médico ordenó que le coloquen una inyección para cortarle la leche. Ella no los dejó. “Vino un enfermero y yo corría por el cuarto, me bajaba y me subía de la cama y subía a la otra cama y corría para que no me dieran la inyección y le decía: ‘¡A mi hija la voy a tener!’. Y que no me dieran la inyección, el enfermero al final no me la dio y me dijo que no diga nada.”
El martes le llevaron a la niña. Alguien le había puesto Stella Maris, pero Amalia dijo que su hija se iba a llamar Fernanda. La niña estaba en brazos de una enfermera que se sorprendió porque le había dado una mamadera, pero ahora la niña estaba prendida como si tuviera hambre al pecho de su madre. La beba estaba sucia. “Se ve que usaban a los bebés para los interrogatorios”, explicó la mujer. “Para mí a mi nena me la llevaron con las uñas con sangre y un coágulo en el ojo que demoró varios meses en curarse.” Y esa primera vez tenía, además, olor a cigarrillos. “La enfermera que me la trajo se sorprendió tanto que dijo: ‘¿Pero quién le cortó las uñas a esta nena?’.” Por eso Amalia pensó, y todavía piensa, “que en ese lugar podían usar a los nenes para hacer declarar, bueno, en ese caso, sería al padre de mi hija ¿no?”.
Amalia salió del Hospital Militar con libertad vigilada. Tuvo citas de control en la Confitería El Molino. Salió del país por Amnistía Internacional después de someterse a controles cada 48 horas en la Policía Federal para conseguir el pasaporte. Osvaldo Balbi permanece desaparecido.
7 de julio de 2011
En el juicio por el plan sistemático de robo de bebés, Galeano recordó su detención, su traslado al momento del nacimiento de su séptimo hijo. Las humillaciones, las otras mujeres a las que vio y su liberación junto a su hija.
Por Alejandra Dandan
Un médico acababa de reconstruir casi a ciegas unas pocas imágenes de tres mujeres a las que había revisado en el Hospital Militar de Campo de Mayo. Estaba convencido de que las “supuestas guerrilleras”, como las llamó, entraban y salían como una estrella fugaz porque estaban ahí sólo para dar a luz. Si todo estaba en condiciones, tenían a sus hijos con parto natural, si no les forzaban por goteo las cesáreas. Poco después entró en la sala de audiencias una de las pocas sobrevivientes de los centros clandestinos que dieron a luz en Campo de Mayo y aún pueden contarlo. Las imágenes en blanco y negro borroneadas por el paso del tiempo entraron así en un acelerado proceso de definición: “Yo no había roto bolsa ni nada”, dijo Amalia Galeano. “No sé cuántas horas habrán pasado, era después del mediodía, porque mi hija nació a las cuatro de la tarde, yo no veía nada, estaba con la cabeza atada, y me pusieron en una camilla, me taparon toda, casi no podía respirar, me llevaban por escaleras con la camilla a pulso porque sentía los movimientos, me pusieron para el parto, se ve que había mucha gente y me decían ahora vas a empezar a gritar... Me provocaban... Vas a joderte, me decían, perdónenme la palabra.”
El pelo blanco con el que Amalia Galeano entró en la sala de audiencias de los Tribunales de Retiro, entonces era un pelo negro de rulos, de una mujer de cuarenta años. Ya había tenido seis hijos. Era catequista. La mujer de Osvaldo Balbi, un militante de Vanguardia Comunista, escritor, el autor de El Elefantito, un libro de cuentos prohibido por la dictadura. El 10 de agosto de 1978 entraron en la casa para llevárselos. Ella pasó un día o unas horas por El Vesubio y luego la internaron en el Hospital Militar. La liberaron once días después del parto con su hija. Amalia declaró en el juicio oral por el robo de bebés. Cuando la presidenta del Tribunal, María del Carmen Roqueta, le preguntó, sobre el final, si quería agregar algo más a su declaración mencionó a una de sus amigas. Teresita Trotta también era catequista, estaba embarazada y la secuestraron antes que a Amalia. En ese momento, ella fue al Obispado de Morón para ver al párroco Raúl Trotz porque conocía a Teresita. Trotz dijo que Teresita había tenido una nena, que estaba con una familia, que la estaban cuidando y que Teresita estaba en España. “Vos no te preocupes por nada porque es peligroso”, le dijo a Amalia. Pero Teresita desapareció, también su compañero, y la niña recién recuperó la identidad en julio de 2008.
Parir en Campo de Mayo
Amalia calcula que la llevaron al Hospital Militar la noche del 11 de agosto. El 12 entró en la sala de parto. Ante los gritos y sobresaltos, les propuso un trato a sus custodios: que no iba a gritar, que ése era su séptimo hijo, pero que después tenían que dejarla ver a su hija.
“En ese momento, les empecé a hablar del milagro de la vida, de lo que se me iba ocurriendo.” Alrededor, un partero le puso el goteo para adelantar las contracciones. Ella se dio cuenta de que no sabía demasiado. El goteo estaba mal, la aguja se había salido, y alrededor escuchaba “mucha charla”. Alguien le acomodó la aguja. “Yo les hablaba, del bien, de un nacimiento, de un hijo, de todo, y a la persona que me atendió después le dijeron que pusiera una mano para ver la placenta; yo quería ver a mi hija o hijo, no sabía que era nena y el trato era que yo la quería ver... Que la quería ver. Y entonces me levantaron un poco, me la mostraron y me di cuenta de que la habían disfrazado: le pusieron un gorro rojo como si fuera Papá Noel, la vistieron de rojo, decían: ‘¡Nació la roja! ¡Nació la roja!’ ¡Pero nosotros no éramos comunistas! No sé, horrible, un espanto.”
La llevaron de la sala de partos a la habitación. El lugar tenía un baño y dos camas. Ella estaba sola, pero escuchaba que todo estaba lleno de voces de mujeres. Amalia se acercó a la puerta y se puso a gritar pidiendo a su hija: “Escuchaba llantos y pensaba que habían llevado a mis otras hijas, escuchaba gritos de mujeres; en la puerta, gritaba que quería saber si eran mis hijas las que gritaban, gritaban ‘mamá’. Se ve que había muchas mujeres”.
Algunas de esas voces decían otras cosas “¡Otra cesárea!”, escuchó en algún momento. Pasaron los días: el viernes nació su hija, del sábado al lunes a ella se le hincharon los pechos por la leche. Un médico ordenó que le coloquen una inyección para cortarle la leche. Ella no los dejó. “Vino un enfermero y yo corría por el cuarto, me bajaba y me subía de la cama y subía a la otra cama y corría para que no me dieran la inyección y le decía: ‘¡A mi hija la voy a tener!’. Y que no me dieran la inyección, el enfermero al final no me la dio y me dijo que no diga nada.”
El martes le llevaron a la niña. Alguien le había puesto Stella Maris, pero Amalia dijo que su hija se iba a llamar Fernanda. La niña estaba en brazos de una enfermera que se sorprendió porque le había dado una mamadera, pero ahora la niña estaba prendida como si tuviera hambre al pecho de su madre. La beba estaba sucia. “Se ve que usaban a los bebés para los interrogatorios”, explicó la mujer. “Para mí a mi nena me la llevaron con las uñas con sangre y un coágulo en el ojo que demoró varios meses en curarse.” Y esa primera vez tenía, además, olor a cigarrillos. “La enfermera que me la trajo se sorprendió tanto que dijo: ‘¿Pero quién le cortó las uñas a esta nena?’.” Por eso Amalia pensó, y todavía piensa, “que en ese lugar podían usar a los nenes para hacer declarar, bueno, en ese caso, sería al padre de mi hija ¿no?”.
Amalia salió del Hospital Militar con libertad vigilada. Tuvo citas de control en la Confitería El Molino. Salió del país por Amnistía Internacional después de someterse a controles cada 48 horas en la Policía Federal para conseguir el pasaporte. Osvaldo Balbi permanece desaparecido.
“Nosotros no le hacemos el ADN a las empresas que se presentan”
Tiempo Argentino
7 de julio de 2011
Con esa frase polémica el candidato a presidente del Frente Amplio Progresista justificó la contratación directa de AGL para las elecciones provinciales. Pero él mismo participó de la inauguración de la planta junto a Héctor Magnetto.
Bien lejos de su perfil atildado y prolijo, el candidato presidencial del Frente Amplio Progresista Hermes Binner está en el ojo de la tormenta. Hace poco más de dos meses le entregó mediante contratación directa la impresión de las boletas para las elecciones provinciales del 24 de julio a la empresa Artes Gráficas del Litoral (AGL), perteneciente al Grupo Clarín, que había presupuestado una oferta más alta que sus competidores. “Nosotros no le hacemos el ADN a las empresas que se presentan”, explicó el gobernador para desconocer el origen de AGL.
Aduciendo escasez de tiempo, el mandatario santafesino le otorgó un millonario negocio a las empresas AGL y Boldt. La primera pertenece al Grupo Clarín y al diario El Litoral, mientras que la segunda es la encargada desde hace varios años de imprimir los tickets de la Lotería santafesina. Lo curioso es que Boldt había presentado la menor oferta, pero, a pedido del Grupo Clarín, el gobierno santafesino dio la posibilidad de mejorar los presupuestos, según confirmó el ministro de Justicia, Héctor Superti.
En diálogo con el periodista de Radio Nacional de Mendoza, Julio Rudman, Binner dijo desconocer que AGL pertenecía al Grupo Clarín, a pesar de que el gobernador participó de la inauguración de la planta impresora el 28 de mayo de 2009, y hasta aparece en la foto junto a Héctor Magnetto, el CEO del grupo. En esa oportunidad felicitó al diario El Litoral por estar “en una empresa de integración con el diario Clarín”. Sin embargo, en el diálogo radial tuvo declaraciones que seguramente traerán cola. “Nosotros no le hacemos el ADN a las empresas que se presentan”, dijo. Dos días antes y por radio Continental había recorrido el mismo camino. “El Tribunal de Cuentas llamó a un concurso de precios que se hizo con todos los proveedores autorizados del Estado, dentro de los cuales hay una empresa llamada AGL, donde bueno, la verdad que no sabíamos que era parte del Grupo Clarín. Igual nosotros no tenemos intención de limitar la participación de Clarín en esta acción”, aclaró. Más allá de que el procedimiento le hubiera permitido al Estado santafesino ahorrar una suma de dinero considerable, en la misma entrevista Binner se deslindó de cualquier acto de corrupción. “Nosotros tenemos una ventaja, la gente nos cree: en los ocho años que hemos gobernado la intendencia de Rosario y en los casi cuatro que llevamos en Santa Fe no hay una sola sospecha de corrupción”. No todos los santafesinos piensan igual. El diputado provincial de Nuevo Encuentro, Marcelo Brignoni, se quejó de la concepción política del gobernador. “Se manejan con una lógica casi religiosa, hay que descontar la honestidad de sus funcionarios porque sí”, se quejó.
7 de julio de 2011
Con esa frase polémica el candidato a presidente del Frente Amplio Progresista justificó la contratación directa de AGL para las elecciones provinciales. Pero él mismo participó de la inauguración de la planta junto a Héctor Magnetto.
Bien lejos de su perfil atildado y prolijo, el candidato presidencial del Frente Amplio Progresista Hermes Binner está en el ojo de la tormenta. Hace poco más de dos meses le entregó mediante contratación directa la impresión de las boletas para las elecciones provinciales del 24 de julio a la empresa Artes Gráficas del Litoral (AGL), perteneciente al Grupo Clarín, que había presupuestado una oferta más alta que sus competidores. “Nosotros no le hacemos el ADN a las empresas que se presentan”, explicó el gobernador para desconocer el origen de AGL.
Aduciendo escasez de tiempo, el mandatario santafesino le otorgó un millonario negocio a las empresas AGL y Boldt. La primera pertenece al Grupo Clarín y al diario El Litoral, mientras que la segunda es la encargada desde hace varios años de imprimir los tickets de la Lotería santafesina. Lo curioso es que Boldt había presentado la menor oferta, pero, a pedido del Grupo Clarín, el gobierno santafesino dio la posibilidad de mejorar los presupuestos, según confirmó el ministro de Justicia, Héctor Superti.
En diálogo con el periodista de Radio Nacional de Mendoza, Julio Rudman, Binner dijo desconocer que AGL pertenecía al Grupo Clarín, a pesar de que el gobernador participó de la inauguración de la planta impresora el 28 de mayo de 2009, y hasta aparece en la foto junto a Héctor Magnetto, el CEO del grupo. En esa oportunidad felicitó al diario El Litoral por estar “en una empresa de integración con el diario Clarín”. Sin embargo, en el diálogo radial tuvo declaraciones que seguramente traerán cola. “Nosotros no le hacemos el ADN a las empresas que se presentan”, dijo. Dos días antes y por radio Continental había recorrido el mismo camino. “El Tribunal de Cuentas llamó a un concurso de precios que se hizo con todos los proveedores autorizados del Estado, dentro de los cuales hay una empresa llamada AGL, donde bueno, la verdad que no sabíamos que era parte del Grupo Clarín. Igual nosotros no tenemos intención de limitar la participación de Clarín en esta acción”, aclaró. Más allá de que el procedimiento le hubiera permitido al Estado santafesino ahorrar una suma de dinero considerable, en la misma entrevista Binner se deslindó de cualquier acto de corrupción. “Nosotros tenemos una ventaja, la gente nos cree: en los ocho años que hemos gobernado la intendencia de Rosario y en los casi cuatro que llevamos en Santa Fe no hay una sola sospecha de corrupción”. No todos los santafesinos piensan igual. El diputado provincial de Nuevo Encuentro, Marcelo Brignoni, se quejó de la concepción política del gobernador. “Se manejan con una lógica casi religiosa, hay que descontar la honestidad de sus funcionarios porque sí”, se quejó.
“Usaban a los bebés para hacer declarar a los detenidos”
Tiempo Argentino
7 de julio de 2011
Por Gerardo Aranguren
La testigo relató cómo utilizaban a los recién nacidos en las sesiones de tortura a las que eran sometidos sus padres. También dio cuenta de la connivencia de sectores de la Iglesia.
Celina Galeano fue secuestrada junto a su pareja Osvaldo Balbi el 10 de agosto de 1978. Estaba embarazada de nueve meses cuando fue llevada a El Vesubio y luego al Hospital Militar de Campo de Mayo, donde dio a luz al otro día. La mujer declaró ayer como testigo en el juicio oral por el Plan Sistemático de robo de bebés, donde denunció que su hija recién nacida y otros bebés eran utilizados para interrogar a los detenidos.
“Un día me trajeron la nena sucia, con olor a cigarrillos,con las uñas llenas de sangre y un hematoma en el ojo que le duró varios días”, dijo la testigo al borde del llanto, y agregó: “Pienso que usaban a los bebes para hacer declarar a los detenidos, en este caso al padre de mi hija.”
La tarde del 10 de agosto de 1978, Celina y su compañero fueron levantados de su casa del partido bonaerense de Morón. “Estaba cocinando y entraron hombres armados de civil preguntando por el autor del libro El elefantito, que había escrito mi compañero. Se llevaron a mis hijos más chicos a la casa de su abuela paterna y a nosotros nos llevaron al Vesubio”, contó Galeano. El libro que buscaban era en realidad Pequeña historia de dos elefantes, una obra infantil que había escrito Balbi, entonces Miembro del Comité Central de la Vanguardia Comunista.
Ese mismo día, Celina había comenzado con el trabajo de parto y se preparaba para tener su séptimo hijo cuando fue llevada a El Vesubio. Allí sólo pasó unas horas y por la noche la trasladaron en un camión al Hospital Militar de Campo de Mayo. Al día siguiente, en una camilla y tapada por frazadas para que nadie la reconociera, fue llevada hasta una habitación, donde tuvo el parto. “Ahí les propuse un trato, que yo no iba a gritar durante el parto si me dejaban ver a mi hijo después. Me levantaron un poco la venda y me la mostraron, pero toda disfrazada de Papá Noel, mientras gritaban que había nacido la roja”, agregó la testigo. Pasó once días detenida en el Hospital Militar luego del parto, hasta que sus captores la liberaron: la llevaron en un auto hasta le estación de trenes de Morón con 100 pesos para el taxi y la nena en brazos.
Guiada por las preguntas del Tribunal Oral Federal 6, del fiscal Martín Niklisson y las querellas, la testigo relató detalladamente sus días de cautiverio en Campo de Mayo. Contó que logró ver a su hija sólo en dos ocasiones, que monjas que trabajaban en el hospital se encargaban de llevarle la comida y que muy cerca de su habitación había un grupo de mujeres jóvenes que también habían dado a luz en condiciones similares y que gritaban pidiendo por sus hijos.
“Un día entró a mi habitación una chica que me dijo que había escuchado llorar a mi bebé y que pronto las iban a trasladar con sus hijos. Tenía una cruz de madera que le habían dado ahí”, detalló Galeano sobre el encuentro.
Cuando la presidenta del TOF le anunció que había terminado su testimonio, la mujer quiso recordar el caso de una amiga que continúa desaparecida, Teresa Trotta de Castelli, quien dio a luz en cautiverio, y cuya hija, Verónica Castelli Trotta, recuperó su identidad recién en 2008. Como la joven era catequista, Galeano fue a ver al párroco de la catedral de Morón, Raúl Trotz, que le advirtió: “No te preocupes que tuvo una nena. Está en buenas manos, en una familia católica y ella está en España. No preguntes más porque es peligroso.”
7 de julio de 2011
Por Gerardo Aranguren
La testigo relató cómo utilizaban a los recién nacidos en las sesiones de tortura a las que eran sometidos sus padres. También dio cuenta de la connivencia de sectores de la Iglesia.
Celina Galeano fue secuestrada junto a su pareja Osvaldo Balbi el 10 de agosto de 1978. Estaba embarazada de nueve meses cuando fue llevada a El Vesubio y luego al Hospital Militar de Campo de Mayo, donde dio a luz al otro día. La mujer declaró ayer como testigo en el juicio oral por el Plan Sistemático de robo de bebés, donde denunció que su hija recién nacida y otros bebés eran utilizados para interrogar a los detenidos.
“Un día me trajeron la nena sucia, con olor a cigarrillos,con las uñas llenas de sangre y un hematoma en el ojo que le duró varios días”, dijo la testigo al borde del llanto, y agregó: “Pienso que usaban a los bebes para hacer declarar a los detenidos, en este caso al padre de mi hija.”
La tarde del 10 de agosto de 1978, Celina y su compañero fueron levantados de su casa del partido bonaerense de Morón. “Estaba cocinando y entraron hombres armados de civil preguntando por el autor del libro El elefantito, que había escrito mi compañero. Se llevaron a mis hijos más chicos a la casa de su abuela paterna y a nosotros nos llevaron al Vesubio”, contó Galeano. El libro que buscaban era en realidad Pequeña historia de dos elefantes, una obra infantil que había escrito Balbi, entonces Miembro del Comité Central de la Vanguardia Comunista.
Ese mismo día, Celina había comenzado con el trabajo de parto y se preparaba para tener su séptimo hijo cuando fue llevada a El Vesubio. Allí sólo pasó unas horas y por la noche la trasladaron en un camión al Hospital Militar de Campo de Mayo. Al día siguiente, en una camilla y tapada por frazadas para que nadie la reconociera, fue llevada hasta una habitación, donde tuvo el parto. “Ahí les propuse un trato, que yo no iba a gritar durante el parto si me dejaban ver a mi hijo después. Me levantaron un poco la venda y me la mostraron, pero toda disfrazada de Papá Noel, mientras gritaban que había nacido la roja”, agregó la testigo. Pasó once días detenida en el Hospital Militar luego del parto, hasta que sus captores la liberaron: la llevaron en un auto hasta le estación de trenes de Morón con 100 pesos para el taxi y la nena en brazos.
Guiada por las preguntas del Tribunal Oral Federal 6, del fiscal Martín Niklisson y las querellas, la testigo relató detalladamente sus días de cautiverio en Campo de Mayo. Contó que logró ver a su hija sólo en dos ocasiones, que monjas que trabajaban en el hospital se encargaban de llevarle la comida y que muy cerca de su habitación había un grupo de mujeres jóvenes que también habían dado a luz en condiciones similares y que gritaban pidiendo por sus hijos.
“Un día entró a mi habitación una chica que me dijo que había escuchado llorar a mi bebé y que pronto las iban a trasladar con sus hijos. Tenía una cruz de madera que le habían dado ahí”, detalló Galeano sobre el encuentro.
Cuando la presidenta del TOF le anunció que había terminado su testimonio, la mujer quiso recordar el caso de una amiga que continúa desaparecida, Teresa Trotta de Castelli, quien dio a luz en cautiverio, y cuya hija, Verónica Castelli Trotta, recuperó su identidad recién en 2008. Como la joven era catequista, Galeano fue a ver al párroco de la catedral de Morón, Raúl Trotz, que le advirtió: “No te preocupes que tuvo una nena. Está en buenas manos, en una familia católica y ella está en España. No preguntes más porque es peligroso.”
Siguen destacando la salida argentina a la crisis
Tiempo Argentino
7 de julio de 2011
La crisis financiera de Europa y de Grecia en particular continúa invitando al análisis de la salida argentina de la crisis de 2001 por medio de la declaración de default, la ruptura de la Convertibilidad y su veloz crecimiento posterior.
Una nota de anteayer del diario The New York Times sobre el hallazgo de petróleo no convencional de YPF en Loma La Lata, Neuquén, derivó en una intervención de Dean Baker, economista del Centro para la Investigación Económica y Política, un think tank de Washington DC.
Bajo el título “Cuando se trata de la economía de Argentina, el New York Times redefine el estancamiento, Baker escribió en el sitio de internet especializado Business Insider que los lectores del New York Times se deben haber asombrado al ver que en el segundo párrafo del artículo sobre el petróleo no convencional en la Argentina se hacía referencia a “la economía del país largamente estancada”.
Apelando a datos del FMI, Baker dijo que “la economía de la Argentina creció a una tasa de casi el 8% anual entre 2003 y 2008, después de una severa recesión en 1998-2002”. Asimismo, sostuvo que “la crisis económica mundial llevó a su economía a un punto muerto en 2009, pero creció un 9,2% el año pasado y está proyectado que crezca un 6,0% este año. ¿Esto es estancado?”, retrucó Baker.
Días atrás, a raíz de otro artículo publicado en el mismo medio neoyorquino, donde se cuestionaba al default argentino como modelo a tomar en cuenta para Grecia, Krugman contestó –desde su blog– exhibiendo el dato contundente de un gráfico de crecimiento argentino de los últimos años, que mostró claramente una “V” de crecimiento, que en la jerga de los economistas significa “depresión seguida de un rápido crecimiento”.
Krugman comenzó el artículo diciendo: “no puedo entender cómo el default de la Argentina, entre todos los ejemplos, puede ser visto como una ‘advertencia con consecuencias morales’ (de la expresión inglesa cautionary tale) para Grecia”. “Cuando (la Argentina) defaulteó a finales de 2001, atravesó un breve pero severo retroceso. Sin embargo, pronto comenzó una rápida recuperación que continuó por largo tiempo”, agregó.
7 de julio de 2011
La crisis financiera de Europa y de Grecia en particular continúa invitando al análisis de la salida argentina de la crisis de 2001 por medio de la declaración de default, la ruptura de la Convertibilidad y su veloz crecimiento posterior.
Una nota de anteayer del diario The New York Times sobre el hallazgo de petróleo no convencional de YPF en Loma La Lata, Neuquén, derivó en una intervención de Dean Baker, economista del Centro para la Investigación Económica y Política, un think tank de Washington DC.
Bajo el título “Cuando se trata de la economía de Argentina, el New York Times redefine el estancamiento, Baker escribió en el sitio de internet especializado Business Insider que los lectores del New York Times se deben haber asombrado al ver que en el segundo párrafo del artículo sobre el petróleo no convencional en la Argentina se hacía referencia a “la economía del país largamente estancada”.
Apelando a datos del FMI, Baker dijo que “la economía de la Argentina creció a una tasa de casi el 8% anual entre 2003 y 2008, después de una severa recesión en 1998-2002”. Asimismo, sostuvo que “la crisis económica mundial llevó a su economía a un punto muerto en 2009, pero creció un 9,2% el año pasado y está proyectado que crezca un 6,0% este año. ¿Esto es estancado?”, retrucó Baker.
Días atrás, a raíz de otro artículo publicado en el mismo medio neoyorquino, donde se cuestionaba al default argentino como modelo a tomar en cuenta para Grecia, Krugman contestó –desde su blog– exhibiendo el dato contundente de un gráfico de crecimiento argentino de los últimos años, que mostró claramente una “V” de crecimiento, que en la jerga de los economistas significa “depresión seguida de un rápido crecimiento”.
Krugman comenzó el artículo diciendo: “no puedo entender cómo el default de la Argentina, entre todos los ejemplos, puede ser visto como una ‘advertencia con consecuencias morales’ (de la expresión inglesa cautionary tale) para Grecia”. “Cuando (la Argentina) defaulteó a finales de 2001, atravesó un breve pero severo retroceso. Sin embargo, pronto comenzó una rápida recuperación que continuó por largo tiempo”, agregó.
“Nos cansamos de las mentiras de Binner”
Tiempo Argentino
7 de julio de 2011
El ministro de Planificación acusó al mandatario provincial de “perseguir fines electorales espurios” por sus críticas por supuestas demoras en la entrega de subsidios. La Nación le giró a Santa Fe el lunes $ 10 millones en subsidios.
El ministro de Planificación, Julio De Vido, lo cruzó ayer con dureza al gobernador de Santa Fe, Hermes Binner por una supuesta demora en la entrega de subsidios al transporte por parte del gobierno nacional.
“Estamos cansados de las mentiras de los funcionarios del doctor Binner”, disparó el ministro de Planificación, quien acotó que “el secretario de Transporte de la Nación explicó con absoluta claridad que todas las empresas de transporte estuvieron de acuerdo con el cambio de metodología de entrega de los subsidios al gasoil”.
Hermes Binner había indicado en distintas declaraciones que “son tiempos electorales y surgen estos temas. Las experiencias que tenemos de las partidas de transporte no son buenas porque nunca llegan”.
Después de leer estas declaraciones, Julio De Vido cargó contra el gobernador y dijo que “es llamativo que funcionarios de Binner sigan insistiendo con mentiras que no hacen más que generar confusión y llevar incertidumbre a los pueblos del interior con un tema que ya fue solucionado”.
“Es evidente que persiguen fines electorales espurios que no tienen nada que ver con mejorar el transporte de Santa Fe”, indicó el titular de Planificación, según informaron desde esa cartera.
Asimismo, el ministro afirmó que “la única política de transporte de la provincia de Binner es aguardar los subsidios del Estado Nacional, ya que nunca hicieron ningún planteo claro al respecto porque sencillamente no tienen ninguna planificación”.
Por su parte, el secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, desmintió esos dichos y explicó que el lunes se le giraron a esa provincia 10 millones de pesos en concepto de compensación al gasoil.
7 de julio de 2011
El ministro de Planificación acusó al mandatario provincial de “perseguir fines electorales espurios” por sus críticas por supuestas demoras en la entrega de subsidios. La Nación le giró a Santa Fe el lunes $ 10 millones en subsidios.
El ministro de Planificación, Julio De Vido, lo cruzó ayer con dureza al gobernador de Santa Fe, Hermes Binner por una supuesta demora en la entrega de subsidios al transporte por parte del gobierno nacional.
“Estamos cansados de las mentiras de los funcionarios del doctor Binner”, disparó el ministro de Planificación, quien acotó que “el secretario de Transporte de la Nación explicó con absoluta claridad que todas las empresas de transporte estuvieron de acuerdo con el cambio de metodología de entrega de los subsidios al gasoil”.
Hermes Binner había indicado en distintas declaraciones que “son tiempos electorales y surgen estos temas. Las experiencias que tenemos de las partidas de transporte no son buenas porque nunca llegan”.
Después de leer estas declaraciones, Julio De Vido cargó contra el gobernador y dijo que “es llamativo que funcionarios de Binner sigan insistiendo con mentiras que no hacen más que generar confusión y llevar incertidumbre a los pueblos del interior con un tema que ya fue solucionado”.
“Es evidente que persiguen fines electorales espurios que no tienen nada que ver con mejorar el transporte de Santa Fe”, indicó el titular de Planificación, según informaron desde esa cartera.
Asimismo, el ministro afirmó que “la única política de transporte de la provincia de Binner es aguardar los subsidios del Estado Nacional, ya que nunca hicieron ningún planteo claro al respecto porque sencillamente no tienen ninguna planificación”.
Por su parte, el secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, desmintió esos dichos y explicó que el lunes se le giraron a esa provincia 10 millones de pesos en concepto de compensación al gasoil.
miércoles, 6 de julio de 2011
Golpe al soporte publicitario de la trata
Página 12
6 de julio de 2011
En un acto llevado a cabo en el Salón de las Mujeres, Cristina Kirchner firmó el decreto que entrará en vigencia en los próximos días. Dijo que esos avisos fomentan la trata y denigran a la mujer. La medida fue aplaudida por organizaciones y personalidades.
Por Mariana Carbajal
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó ayer un decreto que prohíbe en todo el país la publicación de avisos de comercio sexual. La medida apunta a combatir la trata para explotación sexual –que puede estar encubierta en los anuncios– y a mitigar la discriminación que produce ese tipo de clasificados, al denigrar la condición femenina y contribuir a que persista la idea de la mujer como un mero objeto de consumo sexual. La jefa de Estado se preocupó por aclarar que “no es una condena a las mujeres” que “son objeto de este comercio” sino “a los medios” que publican los avisos y “a los que instrumentan” la explotación sexual. La iniciativa afectará a numerosos diarios nacionales y provinciales que facturan abultadas cifras por esos clasificados.
“Con la firma de este decreto hemos dado un gigantesco paso no solamente en la lucha contra la trata de personas”, sino también “contra la discriminación, porque la oferta sexual, fundamentalmente publicada en el rubro 59, no solamente es un vehículo en la comisión del delito de trata de personas, sino también es una profunda discriminación hacia la condición de la mujer”, señaló la Presidenta. CFK criticó además “la doble moral y la hipocresía” de ciertos medios que en sus primeras planas denuncian el problema de la trata y en las páginas de clasificados “lucran” con los avisos de oferta sexual que les dejan “pingües ganancias”.
Al inicio del acto se pasó un video donde se mostraron artículos de Clarín que reclamaban medidas contra la trata y luego numerosos anuncios de su famoso rubro 59, de avisos de comercios sexual.
La mandataria firmó el decreto en el Salón de las Mujeres, de la Casa Rosada, secundada por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y los ministros de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak; de Interior, Florencio Randazzo, y de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. A un costado estaban otros ministros de su gabinete. En la primera fila la aplaudió Susana Trimarco, madre de Marita Verón, la joven tucumana desaparecida a manos de mafias de la prostitución, emblema de la lucha contra la trata en el país; a su lado estaba Eva Giberti, titular del Programa Las Víctimas contra las Violencias, de quien dependió originalmente la Oficina de Asistencia a Personas Damnificadas por el Delito de Trata, que depende del Ministerio de Justicia. Muy cerca de ellas, el juez federal de La Plata, Carlos Rozanski, y la abogada Perla Prigoshin, titular de la Comisión de Acción para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género. Este organismo se encargaría de recomendar un régimen de sanciones a la violación del decreto, que debe establecer el Ministerio de Justicia.
El salón, que homenajea a mujeres reconocidas por la historia, estaba colmado de integrantes de ONG que trabajan por los derechos de las mujeres, y de activistas por la diversidad como Lohana Berkins, y la pareja formada por Alex Freire y Jose María Di Bello, primer matrimonio igualitario, que celebraron eufóricamente el anuncio. La prohibición de los avisos de comercio sexual es un reclamo de amplios sectores del movimiento de mujeres. La medida será de aplicación en todo el país. El decreto, que lleva el Nº 936, se publicará en los próximos días en el Boletín Oficial. La norma crea además una Oficina de Monitoreo de la Publicación de los Avisos de Oferta de Comercio Sexual en el ámbito del Ministerio de Justicia, que deberá vigilar el cumplimiento del decreto en forma articulada con la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (ex Comfer), que encabeza Gabriel Mariotto, y el Consejo Nacional de las Mujeres. El decreto –al que tuvo acceso este diario– establece los pasos a seguir para la sanción a los medios que no cumplan con la prohibición.
El Gobierno se hizo eco de la preocupación de diversas organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres que vienen planteando que los avisos hot pueden encubrir situaciones de trata, proxenetismo y explotación sexual de menores. De esa forma, algunos diarios –y revistas– pueden ser soporte y cómplices de mafias de trata y de prostitución. Pero al mismo tiempo, señalan las ONG, los contenidos e imágenes de los anuncios denigran a las mujeres, reafirman el estereotipo de la mujer-objeto sexual, transmiten la idea de un género femenino servil. Página/12 publicó en los últimos tiempos varias notas que dieron cuenta de ese debate. La última de ellas, el domingo pasado. A esos aspectos de los clasificados se refirió CFK. Y se ganó una ovación del público (ver aparte).
Textualmente el decreto 936 dice: “Se prohíben los avisos que promuevan la oferta sexual, con la explícita o implícita referencia a la solicitud de personas destinadas al comercio sexual por cualquier medio, con la finalidad de prevenir el delito de trata de personas con fines de explotación sexual y la paulatina eliminación de las formas de discriminación de las mujeres”.
La normativa se fundamenta en la Ley 26.364 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas, en vigencia desde 2008, que en su artículo 4 determina que existe explotación –entre otros supuestos– cuando se promueve, facilita, desarrolla o se obtiene provecho de cualquier forma de comercio sexual. Y también en la ley 26.485 de protección integral contra la violencia hacia las mujeres –aprobada en 2009 y reglamentada en 2010–, que establece que el Consejo Nacional de las Mujeres deberá disponer acciones coordinadas con otras jurisdicciones para “prevenir, sancionar y erradicar la difusión de mensajes o imágenes” en medios de comunicación que “estimulen o fomenten la explotación sexual de las mujeres”. Otros fundamentos jurídicos son diversos tratados internacionales incorporados a la Constitución nacional.
En el Congreso, la diputada de la Coalición Cívica Fernanda Gil Lozano había presentado en 2010 un proyecto que contemplaba la limitación de esos anuncios, pero no llegó a tratarse. Este año, en la provincia de Buenos Aires, la diputada radical Cecilia Moreau presentó una iniciativa en el mismo sentido. Otras propuestas en legislaturas provinciales y comunales apuntaban a prohibir que se diera pauta oficial a los medios que los publicaran.
En España el tema se instaló como debate nacional en 2009. El Consejo de Estado, órgano superior de consulta del Gobierno, emitió un dictamen favorable al establecimiento de la prohibición de ese tipo de publicidad. En la Argentina, la Presidenta resolvió prohibirla por decreto.
6 de julio de 2011
En un acto llevado a cabo en el Salón de las Mujeres, Cristina Kirchner firmó el decreto que entrará en vigencia en los próximos días. Dijo que esos avisos fomentan la trata y denigran a la mujer. La medida fue aplaudida por organizaciones y personalidades.
Por Mariana Carbajal
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó ayer un decreto que prohíbe en todo el país la publicación de avisos de comercio sexual. La medida apunta a combatir la trata para explotación sexual –que puede estar encubierta en los anuncios– y a mitigar la discriminación que produce ese tipo de clasificados, al denigrar la condición femenina y contribuir a que persista la idea de la mujer como un mero objeto de consumo sexual. La jefa de Estado se preocupó por aclarar que “no es una condena a las mujeres” que “son objeto de este comercio” sino “a los medios” que publican los avisos y “a los que instrumentan” la explotación sexual. La iniciativa afectará a numerosos diarios nacionales y provinciales que facturan abultadas cifras por esos clasificados.
“Con la firma de este decreto hemos dado un gigantesco paso no solamente en la lucha contra la trata de personas”, sino también “contra la discriminación, porque la oferta sexual, fundamentalmente publicada en el rubro 59, no solamente es un vehículo en la comisión del delito de trata de personas, sino también es una profunda discriminación hacia la condición de la mujer”, señaló la Presidenta. CFK criticó además “la doble moral y la hipocresía” de ciertos medios que en sus primeras planas denuncian el problema de la trata y en las páginas de clasificados “lucran” con los avisos de oferta sexual que les dejan “pingües ganancias”.
Al inicio del acto se pasó un video donde se mostraron artículos de Clarín que reclamaban medidas contra la trata y luego numerosos anuncios de su famoso rubro 59, de avisos de comercios sexual.
La mandataria firmó el decreto en el Salón de las Mujeres, de la Casa Rosada, secundada por el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y los ministros de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak; de Interior, Florencio Randazzo, y de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. A un costado estaban otros ministros de su gabinete. En la primera fila la aplaudió Susana Trimarco, madre de Marita Verón, la joven tucumana desaparecida a manos de mafias de la prostitución, emblema de la lucha contra la trata en el país; a su lado estaba Eva Giberti, titular del Programa Las Víctimas contra las Violencias, de quien dependió originalmente la Oficina de Asistencia a Personas Damnificadas por el Delito de Trata, que depende del Ministerio de Justicia. Muy cerca de ellas, el juez federal de La Plata, Carlos Rozanski, y la abogada Perla Prigoshin, titular de la Comisión de Acción para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género. Este organismo se encargaría de recomendar un régimen de sanciones a la violación del decreto, que debe establecer el Ministerio de Justicia.
El salón, que homenajea a mujeres reconocidas por la historia, estaba colmado de integrantes de ONG que trabajan por los derechos de las mujeres, y de activistas por la diversidad como Lohana Berkins, y la pareja formada por Alex Freire y Jose María Di Bello, primer matrimonio igualitario, que celebraron eufóricamente el anuncio. La prohibición de los avisos de comercio sexual es un reclamo de amplios sectores del movimiento de mujeres. La medida será de aplicación en todo el país. El decreto, que lleva el Nº 936, se publicará en los próximos días en el Boletín Oficial. La norma crea además una Oficina de Monitoreo de la Publicación de los Avisos de Oferta de Comercio Sexual en el ámbito del Ministerio de Justicia, que deberá vigilar el cumplimiento del decreto en forma articulada con la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (ex Comfer), que encabeza Gabriel Mariotto, y el Consejo Nacional de las Mujeres. El decreto –al que tuvo acceso este diario– establece los pasos a seguir para la sanción a los medios que no cumplan con la prohibición.
El Gobierno se hizo eco de la preocupación de diversas organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres que vienen planteando que los avisos hot pueden encubrir situaciones de trata, proxenetismo y explotación sexual de menores. De esa forma, algunos diarios –y revistas– pueden ser soporte y cómplices de mafias de trata y de prostitución. Pero al mismo tiempo, señalan las ONG, los contenidos e imágenes de los anuncios denigran a las mujeres, reafirman el estereotipo de la mujer-objeto sexual, transmiten la idea de un género femenino servil. Página/12 publicó en los últimos tiempos varias notas que dieron cuenta de ese debate. La última de ellas, el domingo pasado. A esos aspectos de los clasificados se refirió CFK. Y se ganó una ovación del público (ver aparte).
Textualmente el decreto 936 dice: “Se prohíben los avisos que promuevan la oferta sexual, con la explícita o implícita referencia a la solicitud de personas destinadas al comercio sexual por cualquier medio, con la finalidad de prevenir el delito de trata de personas con fines de explotación sexual y la paulatina eliminación de las formas de discriminación de las mujeres”.
La normativa se fundamenta en la Ley 26.364 de Prevención y Sanción de la Trata de Personas, en vigencia desde 2008, que en su artículo 4 determina que existe explotación –entre otros supuestos– cuando se promueve, facilita, desarrolla o se obtiene provecho de cualquier forma de comercio sexual. Y también en la ley 26.485 de protección integral contra la violencia hacia las mujeres –aprobada en 2009 y reglamentada en 2010–, que establece que el Consejo Nacional de las Mujeres deberá disponer acciones coordinadas con otras jurisdicciones para “prevenir, sancionar y erradicar la difusión de mensajes o imágenes” en medios de comunicación que “estimulen o fomenten la explotación sexual de las mujeres”. Otros fundamentos jurídicos son diversos tratados internacionales incorporados a la Constitución nacional.
En el Congreso, la diputada de la Coalición Cívica Fernanda Gil Lozano había presentado en 2010 un proyecto que contemplaba la limitación de esos anuncios, pero no llegó a tratarse. Este año, en la provincia de Buenos Aires, la diputada radical Cecilia Moreau presentó una iniciativa en el mismo sentido. Otras propuestas en legislaturas provinciales y comunales apuntaban a prohibir que se diera pauta oficial a los medios que los publicaran.
En España el tema se instaló como debate nacional en 2009. El Consejo de Estado, órgano superior de consulta del Gobierno, emitió un dictamen favorable al establecimiento de la prohibición de ese tipo de publicidad. En la Argentina, la Presidenta resolvió prohibirla por decreto.
Lucha contra la trata de personas
Tiempo Argentino
6 de julio de 2011
Cristina prohibió la publicación de avisos de oferta sexual en los diarios
Por Martín Piqué
Consideró la existencia del rubro 59 como un delito. Advirtió sobre la hipocresía de los medios que piden políticas contra la explotación mientras lucran con la actividad. Estiman en 900 mil pesos mensuales el fruto de ese negocio.
La presidenta Cristina Fernández prohibió por decreto la publicación de avisos relacionados con la oferta sexual. Ayer, desde el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada, Cristina encabezó un acto contra la trata de personas en la que participaron ONG comprometidas en la lucha contra la explotación laboral y sexual. Desde el atril, la mandataria anunció que a partir de hoy no podrán publicarse avisos publicitarios que promueven la prostitución, como el rubro 59 del diario Clarín, al que la propia jefa de Estado mencionó en su discurso. “La oferta sexual del rubro 59 es un delito y una profunda discriminación a la condición de la mujer como tal”, cargó Cristina, quien además recordó que los avisos en cuestión que ofrecen servicios sexuales “le dejan pingües ganancias a las empresas periodísticas”.
En el decreto que lleva la firma de la presidenta –el 936/2011– se crea también una oficina especial dentro de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), el ex COMFER, para garantizar el cumplimiento de la prohibición. Esa oficina trabajará en conjunto con el Ministerio de Justicia y el Consejo Nacional de la Mujer, y se encargará de hacer el seguimiento en los avisos clasificados de los diversos diarios. Del acto formaron parte organizaciones de mujeres y también el ministro de Justicia, Julio Alak, de cuya cartera depende la Oficina de Rescate y Acompañamiento a los damnificados por el delito de trata.
Antes del discurso de la presidenta se proyectó un video en el que se vieron imágenes de una portada de Clarín, en la que se informaba que el gobierno de los Estados Unidos había cuestionado a la Argentina por su falta de políticas para la trata de personas con fines de explotación sexual. En el mismo video luego aparecía una nota de otro diario en la que los Estados Unidos desmentía esa información. El compilado de imágenes continuó con varios primeros planos de las páginas de clasificados de Clarín que ofertaban “servicios útiles para la mujer y el hombre”: el famoso rubro 59.
Tras observar los videos, la presidenta cuestionó “la doble moral y la hipocresía” que, según ella, “reinan sobre algunos sectores”. Aludía obviamente al diario de Ernestina Herrera de Noble, que al igual que otros matutinos como La Nación, Ámbito Financiero, Crónica, La Razón y El Argentino, cuenta con clasificados de índole sexual. Según la investigación de una ONG que promueve la lucha contra la trata de personas con ese propósito, la recaudación de los avisos que ofrecen sexo en la Ciudad de Buenos Aires estaría entre los 700 mil y los 900 mil pesos mensuales: el 90% de los avisos y de la recaudación corresponde a Clarín, agrega ese informe.
En referencia directa a ese matutino, Cristina desnudó la contradicción del diario, que publica “informes periodísticos sobre la oferta sexual que impactan” y luego, en el rubro 59, “la publicita”. “No se puede exigir al gobierno, en las primeras páginas, que luche contra la trata de personas y, en las últimas, fomentar el objeto de consumo sexual”, cargó la jefa de Estado. El cuestionamiento de la presidenta fue acompañado por una ovación de aplausos y apagados gritos de alegría. En su discurso, la jefa de Estado aclaró que el decreto que prohíbe los avisos sexuales no significaba que el gobierno estuviera “condenando” a las mujeres que ejercen libremente la prostitución.
“Este decreto es una condena a los medios y a los que instrumentan la explotación sexual. Es así porque, la mayoría de las veces, nadie elige la vida que tiene. Nadie puede tirar la primera piedra. Es preciso aclarar esto para que no haya confusiones”, subrayó Cristina. La propia mandataria, cuando se comenzó a impulsar el proyecto de Ley Nacional contra la Trata de Personas, tomó como propia una consigna que ya venía circulando entre las organizaciones que defienden los derechos de las mujeres: “Sin clientes, no hay trata”. Según pudo saber Tiempo Argentino, el próximo paso del gobierno está dirigido a penalizar a los clientes que sean cómplices de la explotación sexual.
6 de julio de 2011
Cristina prohibió la publicación de avisos de oferta sexual en los diarios
Por Martín Piqué
Consideró la existencia del rubro 59 como un delito. Advirtió sobre la hipocresía de los medios que piden políticas contra la explotación mientras lucran con la actividad. Estiman en 900 mil pesos mensuales el fruto de ese negocio.
La presidenta Cristina Fernández prohibió por decreto la publicación de avisos relacionados con la oferta sexual. Ayer, desde el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada, Cristina encabezó un acto contra la trata de personas en la que participaron ONG comprometidas en la lucha contra la explotación laboral y sexual. Desde el atril, la mandataria anunció que a partir de hoy no podrán publicarse avisos publicitarios que promueven la prostitución, como el rubro 59 del diario Clarín, al que la propia jefa de Estado mencionó en su discurso. “La oferta sexual del rubro 59 es un delito y una profunda discriminación a la condición de la mujer como tal”, cargó Cristina, quien además recordó que los avisos en cuestión que ofrecen servicios sexuales “le dejan pingües ganancias a las empresas periodísticas”.
En el decreto que lleva la firma de la presidenta –el 936/2011– se crea también una oficina especial dentro de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), el ex COMFER, para garantizar el cumplimiento de la prohibición. Esa oficina trabajará en conjunto con el Ministerio de Justicia y el Consejo Nacional de la Mujer, y se encargará de hacer el seguimiento en los avisos clasificados de los diversos diarios. Del acto formaron parte organizaciones de mujeres y también el ministro de Justicia, Julio Alak, de cuya cartera depende la Oficina de Rescate y Acompañamiento a los damnificados por el delito de trata.
Antes del discurso de la presidenta se proyectó un video en el que se vieron imágenes de una portada de Clarín, en la que se informaba que el gobierno de los Estados Unidos había cuestionado a la Argentina por su falta de políticas para la trata de personas con fines de explotación sexual. En el mismo video luego aparecía una nota de otro diario en la que los Estados Unidos desmentía esa información. El compilado de imágenes continuó con varios primeros planos de las páginas de clasificados de Clarín que ofertaban “servicios útiles para la mujer y el hombre”: el famoso rubro 59.
Tras observar los videos, la presidenta cuestionó “la doble moral y la hipocresía” que, según ella, “reinan sobre algunos sectores”. Aludía obviamente al diario de Ernestina Herrera de Noble, que al igual que otros matutinos como La Nación, Ámbito Financiero, Crónica, La Razón y El Argentino, cuenta con clasificados de índole sexual. Según la investigación de una ONG que promueve la lucha contra la trata de personas con ese propósito, la recaudación de los avisos que ofrecen sexo en la Ciudad de Buenos Aires estaría entre los 700 mil y los 900 mil pesos mensuales: el 90% de los avisos y de la recaudación corresponde a Clarín, agrega ese informe.
En referencia directa a ese matutino, Cristina desnudó la contradicción del diario, que publica “informes periodísticos sobre la oferta sexual que impactan” y luego, en el rubro 59, “la publicita”. “No se puede exigir al gobierno, en las primeras páginas, que luche contra la trata de personas y, en las últimas, fomentar el objeto de consumo sexual”, cargó la jefa de Estado. El cuestionamiento de la presidenta fue acompañado por una ovación de aplausos y apagados gritos de alegría. En su discurso, la jefa de Estado aclaró que el decreto que prohíbe los avisos sexuales no significaba que el gobierno estuviera “condenando” a las mujeres que ejercen libremente la prostitución.
“Este decreto es una condena a los medios y a los que instrumentan la explotación sexual. Es así porque, la mayoría de las veces, nadie elige la vida que tiene. Nadie puede tirar la primera piedra. Es preciso aclarar esto para que no haya confusiones”, subrayó Cristina. La propia mandataria, cuando se comenzó a impulsar el proyecto de Ley Nacional contra la Trata de Personas, tomó como propia una consigna que ya venía circulando entre las organizaciones que defienden los derechos de las mujeres: “Sin clientes, no hay trata”. Según pudo saber Tiempo Argentino, el próximo paso del gobierno está dirigido a penalizar a los clientes que sean cómplices de la explotación sexual.
Ironías sobre la lectura de los medios
Tiempo Argentino
6 de julio de 2011
La presidenta Cristina Fernández salió al cruce de las lecturas que hicieron los medios sobre la reciente integración de las listas de candidatos a diputados y senadores. Y lo hizo con ironía.
La presidenta se quejó de que la hayan caracterizado –según indicó– como “una rebanadora de cabezas de utópicos candidatos”.
“En nueve meses pasé de ser un títere de doble comando a deprimida crónica y ahora, en los últimos tiempos, una autoritaria rebanadora de cabezas de utópicos candidatos”, señaló la presidenta.
Cristina aludió a la cambiante ‘construcción’ de su perfil durante el acto que encabezó ayer en el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada para anunciar la prohibición por decreto de la publicación de avisos clasificados de oferta sexual.
La alusión a la figura de “rebanadora de cabezas” estuvo empujada por las evaluaciones sobre la supuesta marginación del PJ tradicional y la CGT, una idea que signó el armado de las nóminas del Frente para la Victoria la semana pasada.
6 de julio de 2011
La presidenta Cristina Fernández salió al cruce de las lecturas que hicieron los medios sobre la reciente integración de las listas de candidatos a diputados y senadores. Y lo hizo con ironía.
La presidenta se quejó de que la hayan caracterizado –según indicó– como “una rebanadora de cabezas de utópicos candidatos”.
“En nueve meses pasé de ser un títere de doble comando a deprimida crónica y ahora, en los últimos tiempos, una autoritaria rebanadora de cabezas de utópicos candidatos”, señaló la presidenta.
Cristina aludió a la cambiante ‘construcción’ de su perfil durante el acto que encabezó ayer en el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada para anunciar la prohibición por decreto de la publicación de avisos clasificados de oferta sexual.
La alusión a la figura de “rebanadora de cabezas” estuvo empujada por las evaluaciones sobre la supuesta marginación del PJ tradicional y la CGT, una idea que signó el armado de las nóminas del Frente para la Victoria la semana pasada.
La Argentina es pionera en esta lucha
Tiempo Argentino
6 de julio de 2011
Por Julio Alak Ministro de Justicia y Derechos Humanos.
La prohibición de publicar avisos que ofrecen servicios sexuales es una medida valiente de la presidenta de la Nación. Esta decisión está inscripta en la lucha permanente contra el delito de trata que este proyecto político viene llevando adelante desde el 25 de mayo de 2003. Quiero recordar que el delito de trata puede ser de índole sexual –con fines de explotación sexual– o de índole laboral. Y en este caso, esta iniciativa de la presidenta apunta contra la trata de índole sexual.
Este proyecto está comprometido en la lucha permanente contra el delito de trata. Durante la gestión de Néstor Kirchner se firmó el decreto que creaba el Programa de Prevención y Erradicación de la Trata de Personas y de Asistencia a sus Víctimas. Y con la presidenta Cristina Fernández se impulsó y se sancionó la Ley 26.364, que tipifica la trata Domo delito federal. Eso significa que la trata pasa a estar jerarquizada, que sale del ámbito de la justicia provincial.
La Argentina es pionera en esta lucha. Que es la lucha contra una nueva forma de esclavitud. En este caso estamos desnudando la hipocresía de muchos medios de comunicación, como el diario Clarín, que desde sus tapas nos exige que avancemos en la penalización de la trata de personas y al mismo tiempo hace negocios en su rubro de clasificados ofreciendo servicios sexuales a través del “Rubro 59”.
Este es un avance impresionante pero todavía nos falta dar un paso. Junto a Brasil estamos impulsando el debate en las Naciones Unidas para que se penalice al cliente. El cliente que compra servicios sexuales de mujeres reducidas a la trata. Es el capítulo que sigue. El debate que se viene.
6 de julio de 2011
Por Julio Alak Ministro de Justicia y Derechos Humanos.
La prohibición de publicar avisos que ofrecen servicios sexuales es una medida valiente de la presidenta de la Nación. Esta decisión está inscripta en la lucha permanente contra el delito de trata que este proyecto político viene llevando adelante desde el 25 de mayo de 2003. Quiero recordar que el delito de trata puede ser de índole sexual –con fines de explotación sexual– o de índole laboral. Y en este caso, esta iniciativa de la presidenta apunta contra la trata de índole sexual.
Este proyecto está comprometido en la lucha permanente contra el delito de trata. Durante la gestión de Néstor Kirchner se firmó el decreto que creaba el Programa de Prevención y Erradicación de la Trata de Personas y de Asistencia a sus Víctimas. Y con la presidenta Cristina Fernández se impulsó y se sancionó la Ley 26.364, que tipifica la trata Domo delito federal. Eso significa que la trata pasa a estar jerarquizada, que sale del ámbito de la justicia provincial.
La Argentina es pionera en esta lucha. Que es la lucha contra una nueva forma de esclavitud. En este caso estamos desnudando la hipocresía de muchos medios de comunicación, como el diario Clarín, que desde sus tapas nos exige que avancemos en la penalización de la trata de personas y al mismo tiempo hace negocios en su rubro de clasificados ofreciendo servicios sexuales a través del “Rubro 59”.
Este es un avance impresionante pero todavía nos falta dar un paso. Junto a Brasil estamos impulsando el debate en las Naciones Unidas para que se penalice al cliente. El cliente que compra servicios sexuales de mujeres reducidas a la trata. Es el capítulo que sigue. El debate que se viene.
La medida va mucho más allá del combate hacia la trata
Tiempo Argentino
6 de julio de 2011
Por Fabiana Túñez Ong La Casa del Encuentro.
Es sumamente positivo que desde el Estado se tomen políticas directas tendientes a combatir y erradicar la trata de personas. Y es una buena noticia fundamentalmente por cómo se encuadró el decreto: relacionándolo con la Ley de Medios y con la ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Estamos hablando no sólo de un combate hacia la trata y a las empresas que publican estos avisos. Con esta medida, la presidenta también se está manifestando contra toda forma de violencia y de mercantilización de los cuerpos y de la vida de las mujeres.
Estas medidas, contrariamente a lo que puedan pensar algunos, aportan a la conformación de una sociedad de valores, una sociedad con justicia, equidad y no discriminación. Como país debemos asumir el tema de la violencia hacia las mujeres, incluida la trata, como algo que atraviese a toda la ciudadanía y a todos los partidos políticos.
Observamos también que la agenda de género está teniendo cada vez más espacio en la agenda pública. Y esto evidentemente hace que el movimiento de mujeres, y todos los movimientos sociales, también los varones compañeros, estén presentes acá celebrando tantos años de lucha. Aún así, la realidad marca que todavía necesitamos una reforma a la ley de trata donde se deroguen aquellos artículos que, en la actualidad, impiden una verdadera profundización del combate a este delito federal. Entre ellos se encuentran los que diferencian entre mayores y menores. Proponemos el armado de un plan nacional de lucha anti trata que incluya la confiscación de los bienes de proxenetas y un aumento de las penas.
6 de julio de 2011
Por Fabiana Túñez Ong La Casa del Encuentro.
Es sumamente positivo que desde el Estado se tomen políticas directas tendientes a combatir y erradicar la trata de personas. Y es una buena noticia fundamentalmente por cómo se encuadró el decreto: relacionándolo con la Ley de Medios y con la ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Estamos hablando no sólo de un combate hacia la trata y a las empresas que publican estos avisos. Con esta medida, la presidenta también se está manifestando contra toda forma de violencia y de mercantilización de los cuerpos y de la vida de las mujeres.
Estas medidas, contrariamente a lo que puedan pensar algunos, aportan a la conformación de una sociedad de valores, una sociedad con justicia, equidad y no discriminación. Como país debemos asumir el tema de la violencia hacia las mujeres, incluida la trata, como algo que atraviese a toda la ciudadanía y a todos los partidos políticos.
Observamos también que la agenda de género está teniendo cada vez más espacio en la agenda pública. Y esto evidentemente hace que el movimiento de mujeres, y todos los movimientos sociales, también los varones compañeros, estén presentes acá celebrando tantos años de lucha. Aún así, la realidad marca que todavía necesitamos una reforma a la ley de trata donde se deroguen aquellos artículos que, en la actualidad, impiden una verdadera profundización del combate a este delito federal. Entre ellos se encuentran los que diferencian entre mayores y menores. Proponemos el armado de un plan nacional de lucha anti trata que incluya la confiscación de los bienes de proxenetas y un aumento de las penas.
lunes, 4 de julio de 2011
Heridos y desafíos
Página 12
4 de julio de 2011
Por Eduardo Aliverti
¿Cuánto hay de cierto y cuánto de falaz en las noticias y especulaciones que siguieron a la designación de Boudou como candidato a vice y, más aún, al cierre de listas electorales en el oficialismo?
La pregunta toma nota de uno de los grandes ejes informativos de la semana pasada. Pero su sola formulación encierra una tendenciosidad que sirve para, en parte, contestarla. Los principales medios opositores hartaron, casi, con la nómina de heridos dejada por las decisiones de Cristina. En rigor de verdad, no habría mayores objeciones a esos apuntes porque, incluso, fueron algunos referentes del mismo kirchnerismo quienes manifestaron su disgusto. Luis D’Elía y Julio Piumato lo hicieron de manera pública, sin medias tintas. En voz más baja, aunque nunca tanto como para no trascender, hubo voces disonantes cerca de Scioli –que se encargó de desmentirlas, lo cual no es dato menor se le crea o no– e intendencias del conurbano, que ya venían golpeadas por el nombramiento de Mariotto como acompañante del gobernador. También es cierto que algunos laudos resonaron particularmente injustos, como en los casos santafesinos del gremialista Juan Carlos Schmid y de Alejandro Rossi, hermano de Agustín, que preside el bloque de diputados del Frente para la Victoria. Tal lo indicado por Mario Wainfeld en su columna del jueves pasado, el primero –próximo al líder de la CGT– defiende con ardor al kirchnerismo desde una sólida formación política; y el segundo aguantó los trapos con energía nada menos que durante el conflicto con la gauchocracia. Difícil de justificar que los hayan relegado. Y puede decirse algo similar en torno de la radical Silvia Vázquez y el socialista Ariel Basteiro, quienes tuvieron igualmente actuaciones muy destacadas en el codo a codo con el oficialismo: Vázquez cuando la batalla por la ley de medios –también nada menos– y Basteiro contra el gorilismo ilustrado de su propio partido.
Este registro de magullados varios por la lapicera presidencial es susceptible de ensanche, en todo el país, con Córdoba y La Pampa a la cabeza. Prenderse de esa lógica significa hacerlo del chiquitaje político. De la chusma de palacio. No hay antecedentes de que haya ocurrido algo distinto ante cualquier elección, en primer lugar. Se ponen en juego 13.285 cargos públicos nacionales, que incluyen en ese plano 130 diputados y 24 senadores. ¿Hay, en su sano juicio, quien pretendiera un limbo de ausencia de conflictos, despechos, acusaciones? Y enseguida: ¿sólo en el palo oficial están los lesionados? Solanas provocó un tsunami interno que expulsó a Lozano y De Gennaro, apenas por citar a los más renombrados. Macri ya había escaldado a Michetti, con algunas lenguas insidiosas, dentro de sus filas, que hablaron y hablan de cómo la ex vice porteña y actual diputada nacional venía molesta con negocios pecuniarios de su jefe. El cierre de candidatos entre el hijo de Alfonsín y De Narváez fue una batalla campal, consignada en crónicas a las que nadie presta atención (y de alcances impredecibles a la hora de prever el voto de los radicales bonaerenses, estupefactos en buena medida, al parecer, por la alianza con un personaje de derecha mediática que dudosamente habría aprobado el padre del hijo). En la Coalición Cívica hubo terremotos semejantes, con Fernando Iglesias repartiendo intimaciones de ruptura si Carrió no respetaba la expectación de su tropa. Más el renovado papelón de Duhalde, de cuyas huestes fugó enojada Graciela Camaño para retornar al ratito como cabeza de lista. Si se coteja la repercusión de las chuzas opositoras contra la alcanzada por los lesionados del oficialismo, sobra para constatar que –al margen de indicaciones certeras– hay una opereta periodística.
¿Eso es todo? No: el dedo de Cristina ratificó que el poder descansa en ella y confirmó una pretensión de rumbo que, efectivamente, acentúa buscar otra cosa dentro de la cosa conocida. Sobre lo primero, su indiscutible condición de jefa permite pronosticar que, pasados los efluvios del armado electoral, habrán de reacomodarse obedientes aun los más disconformes. El peronismo siempre funcionó así y no se advierte por qué tendría que ser diferente en esta oportunidad, cuando además no hay ninguna opción a la vista. Hay quienes sembraron dudas sobre la actitud de los desplazados en una segunda vuelta. El cálculo insiste en otorgarles a determinados caciques del Gran Buenos Aires una influencia decisoria, que ya no se corresponde con la realidad. Sin embargo, no debe negarse que el reforzamiento, impresionante, de la autoridad presidencial, fue volcado hacia la pérdida de peso de las estructuras territoriales y sectoriales del PJ. La CGT está incluida en esa observación, por mucho que persista su alianza estratégica con el Ejecutivo (y viceversa). Puede vérselo así o puede apreciarse haber privilegiado a figuras novedosas. Gente joven, necesaria para impulsar un recambio en las funciones legislativas y de conducción, con imagen de bríos renovados, de etapa futura no anquilosada. Como se lo mire, el resultado es igual y Boudou, de orígenes liberales que despiertan recelos, entra objetivamente en él porque tampoco forma parte del aparato dolorido.
El giro obligará a observar con detenimiento los aciertos y errores que habrá en el entramado de esto que, tal vez, pueda referirse como la construcción de una corriente enfatizada dentro del kirchnerismo. Algo que por ahora es ante todo una muestra de energía. Se la llama profundización del modelo, redoble a la izquierda o, directamente, “cristinismo”. Quizá sea apresurado, pero no es ocioso que la prensa ultraopositora sea vanguardia de su señalamiento. Valga la perfección semántica de un título de la revista Barcelona: “Bronca y fastidio en Clarín y La Nación porque ‘el kirchnerismo llenó de kirchneristas las listas kirchneristas’”. Si termina siendo lo que parece, si Cristina está dispuesta a recalcar ese horizonte, mejor prepararse para una andanada de ofensivas que harán semejar las ya vividas a un juego de niños. Hay signos indubitables en ese sentido. Estos días pudo leerse y escucharse, en boca de quienes denigraron a Kirchner con una virulencia inolvidable, que al fin y al cabo el ex presidente era un tipo rosquero y autoritario pero buen pagador de sus amigos, articulador, “político” y finalmente sensato. Los antónimos de esos adjetivos trazan la semblanza que se desea instituir sobre Cristina. Enferma bipolar para cierto periodismo que no para de vender humo; portadora de un látigo bruto, autista y despectivo; amenaza corroborada para las instituciones de la República. Es el comienzo, más que la prolongación.
Lo que quiera que vaya a ser, lo será por el grado de apoyo y movilización popular que genere la convicción en el destino a trazar. Y el modo en que esa certeza sea sentida por la sociedad como lo mejor que le puede pasar. Es, de hecho, lo que viene ocurriendo. Contra eso, no hay periodismo salvaje, ni establishment ni barones del conurbano que valgan.
4 de julio de 2011
Por Eduardo Aliverti
¿Cuánto hay de cierto y cuánto de falaz en las noticias y especulaciones que siguieron a la designación de Boudou como candidato a vice y, más aún, al cierre de listas electorales en el oficialismo?
La pregunta toma nota de uno de los grandes ejes informativos de la semana pasada. Pero su sola formulación encierra una tendenciosidad que sirve para, en parte, contestarla. Los principales medios opositores hartaron, casi, con la nómina de heridos dejada por las decisiones de Cristina. En rigor de verdad, no habría mayores objeciones a esos apuntes porque, incluso, fueron algunos referentes del mismo kirchnerismo quienes manifestaron su disgusto. Luis D’Elía y Julio Piumato lo hicieron de manera pública, sin medias tintas. En voz más baja, aunque nunca tanto como para no trascender, hubo voces disonantes cerca de Scioli –que se encargó de desmentirlas, lo cual no es dato menor se le crea o no– e intendencias del conurbano, que ya venían golpeadas por el nombramiento de Mariotto como acompañante del gobernador. También es cierto que algunos laudos resonaron particularmente injustos, como en los casos santafesinos del gremialista Juan Carlos Schmid y de Alejandro Rossi, hermano de Agustín, que preside el bloque de diputados del Frente para la Victoria. Tal lo indicado por Mario Wainfeld en su columna del jueves pasado, el primero –próximo al líder de la CGT– defiende con ardor al kirchnerismo desde una sólida formación política; y el segundo aguantó los trapos con energía nada menos que durante el conflicto con la gauchocracia. Difícil de justificar que los hayan relegado. Y puede decirse algo similar en torno de la radical Silvia Vázquez y el socialista Ariel Basteiro, quienes tuvieron igualmente actuaciones muy destacadas en el codo a codo con el oficialismo: Vázquez cuando la batalla por la ley de medios –también nada menos– y Basteiro contra el gorilismo ilustrado de su propio partido.
Este registro de magullados varios por la lapicera presidencial es susceptible de ensanche, en todo el país, con Córdoba y La Pampa a la cabeza. Prenderse de esa lógica significa hacerlo del chiquitaje político. De la chusma de palacio. No hay antecedentes de que haya ocurrido algo distinto ante cualquier elección, en primer lugar. Se ponen en juego 13.285 cargos públicos nacionales, que incluyen en ese plano 130 diputados y 24 senadores. ¿Hay, en su sano juicio, quien pretendiera un limbo de ausencia de conflictos, despechos, acusaciones? Y enseguida: ¿sólo en el palo oficial están los lesionados? Solanas provocó un tsunami interno que expulsó a Lozano y De Gennaro, apenas por citar a los más renombrados. Macri ya había escaldado a Michetti, con algunas lenguas insidiosas, dentro de sus filas, que hablaron y hablan de cómo la ex vice porteña y actual diputada nacional venía molesta con negocios pecuniarios de su jefe. El cierre de candidatos entre el hijo de Alfonsín y De Narváez fue una batalla campal, consignada en crónicas a las que nadie presta atención (y de alcances impredecibles a la hora de prever el voto de los radicales bonaerenses, estupefactos en buena medida, al parecer, por la alianza con un personaje de derecha mediática que dudosamente habría aprobado el padre del hijo). En la Coalición Cívica hubo terremotos semejantes, con Fernando Iglesias repartiendo intimaciones de ruptura si Carrió no respetaba la expectación de su tropa. Más el renovado papelón de Duhalde, de cuyas huestes fugó enojada Graciela Camaño para retornar al ratito como cabeza de lista. Si se coteja la repercusión de las chuzas opositoras contra la alcanzada por los lesionados del oficialismo, sobra para constatar que –al margen de indicaciones certeras– hay una opereta periodística.
¿Eso es todo? No: el dedo de Cristina ratificó que el poder descansa en ella y confirmó una pretensión de rumbo que, efectivamente, acentúa buscar otra cosa dentro de la cosa conocida. Sobre lo primero, su indiscutible condición de jefa permite pronosticar que, pasados los efluvios del armado electoral, habrán de reacomodarse obedientes aun los más disconformes. El peronismo siempre funcionó así y no se advierte por qué tendría que ser diferente en esta oportunidad, cuando además no hay ninguna opción a la vista. Hay quienes sembraron dudas sobre la actitud de los desplazados en una segunda vuelta. El cálculo insiste en otorgarles a determinados caciques del Gran Buenos Aires una influencia decisoria, que ya no se corresponde con la realidad. Sin embargo, no debe negarse que el reforzamiento, impresionante, de la autoridad presidencial, fue volcado hacia la pérdida de peso de las estructuras territoriales y sectoriales del PJ. La CGT está incluida en esa observación, por mucho que persista su alianza estratégica con el Ejecutivo (y viceversa). Puede vérselo así o puede apreciarse haber privilegiado a figuras novedosas. Gente joven, necesaria para impulsar un recambio en las funciones legislativas y de conducción, con imagen de bríos renovados, de etapa futura no anquilosada. Como se lo mire, el resultado es igual y Boudou, de orígenes liberales que despiertan recelos, entra objetivamente en él porque tampoco forma parte del aparato dolorido.
El giro obligará a observar con detenimiento los aciertos y errores que habrá en el entramado de esto que, tal vez, pueda referirse como la construcción de una corriente enfatizada dentro del kirchnerismo. Algo que por ahora es ante todo una muestra de energía. Se la llama profundización del modelo, redoble a la izquierda o, directamente, “cristinismo”. Quizá sea apresurado, pero no es ocioso que la prensa ultraopositora sea vanguardia de su señalamiento. Valga la perfección semántica de un título de la revista Barcelona: “Bronca y fastidio en Clarín y La Nación porque ‘el kirchnerismo llenó de kirchneristas las listas kirchneristas’”. Si termina siendo lo que parece, si Cristina está dispuesta a recalcar ese horizonte, mejor prepararse para una andanada de ofensivas que harán semejar las ya vividas a un juego de niños. Hay signos indubitables en ese sentido. Estos días pudo leerse y escucharse, en boca de quienes denigraron a Kirchner con una virulencia inolvidable, que al fin y al cabo el ex presidente era un tipo rosquero y autoritario pero buen pagador de sus amigos, articulador, “político” y finalmente sensato. Los antónimos de esos adjetivos trazan la semblanza que se desea instituir sobre Cristina. Enferma bipolar para cierto periodismo que no para de vender humo; portadora de un látigo bruto, autista y despectivo; amenaza corroborada para las instituciones de la República. Es el comienzo, más que la prolongación.
Lo que quiera que vaya a ser, lo será por el grado de apoyo y movilización popular que genere la convicción en el destino a trazar. Y el modo en que esa certeza sea sentida por la sociedad como lo mejor que le puede pasar. Es, de hecho, lo que viene ocurriendo. Contra eso, no hay periodismo salvaje, ni establishment ni barones del conurbano que valgan.
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