Tiempo Argentino
17 de febrero de 2011
Por Agrupación H.I.J.O.S Regional Capital
El escrache es una herramienta de lucha que motorizó nuestra agrupación frente a la impunidad oficial que reinó en el país durante más de 25 años. Comenzamos en 1996, cuando escrachamos al represor Magnacco, y nunca paramos. Este mecanismo nunca fue violento ni buscó justicia por mano propia. Nuestro objetivo fue buscar siempre la condena social: que ese genocida que vivía en el olvido, sea repudiado y condenado socialmente por sus vecinos. Que su casa sea su cárcel.
Diversos medios de comunicación, como Clarín y La Nación, bastardean y caracterizan al escrache como cualquier acción. Resulta por demás llamativo que esto se produzca cuando se está investigando la participación de estos dos diarios en la adjudicación de Papel Prensa y cuando se están esperando los resultados sobre la apropiación de Marcela y Felipe. Creemos haber aportado con el escrache nuestro granito de arena, como una nueva modalidad de lucha y como un aporte más para que hoy los juicios sean una realidad.
Pero el escrache no termina. Siempre vuelve. Porque aún restan muchos personajes impunes y, por eso, a donde vayan los iremos a buscar.
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