Tiempo Argentino
18 de febrero de 2011
Una comitiva argentina encabezada por los ministros Amado Boudou, de Economía, y Héctor Timerman, de Relaciones Exteriores, viajó ayer a París, y desde hoy rechazará, en el contexto de las reuniones del G-20, la iniciativa francesa y del Banco Mundial que busca regular los precios de las materias primas de los países en desarrollo.
Por su parte, la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, subrayó ayer que los países desarrollados proponen que la Argentina y otras naciones permitan apreciar su tipo de cambio, dejen de acumular reservas y no regulen el ingreso de capital especulativo, “pero no entienden que el modelo argentino es diferente, es un modelo de valorización productiva que llegó para quedarse”.
Estas palabras chocan con la visión de la ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, que ayer pidió un “acuerdo de principios” entre las grandes economías y los países emergentes en materias de exportación, importación y déficit. Según Lagarde, si se incurre en “un gran desequilibrio” el sistema “se desmorona”, pero lo que no aclaran los países desarrollados es que algunas de las iniciativas que impulsan pueden significar la puesta en marcha de políticas económicas que desalentarían e interrumpirían la dinámica de crecimiento de los emergentes. Una de las propuestas en ese sentido es la que impulsa Francia con el respaldo del Banco Mundial y pretende poner un freno a lo que denominan “especulación” con el precio de las materias primas. En ese aspecto, la Argentina y Brasil acordaron el rechazo de todo movimiento que busque evitar que los mercados fijen la cotización global de los alimentos. La posición de China podrá volcar la balanza en uno u otro sentido.
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