jueves, 17 de febrero de 2011

Morales Solá declara el lunes como testigo del Operativo Independencia

Tiempo Argentino
17 de febrero de 2011

Por Felipe Yapur

El periodista fue citado porque en una fotografía de aquellos años se lo ve acompañando una recorrida del represor Acdel Vilas por el centro de torturas que funcionaba en la Escuelita de Famaillá. Dará testimonio en Comodoro Py.


En febrero de 1975, los tucumanos se sumergieron –muchos tal vez sin saberlo– en una de las experiencias más dramáticas y terroríficas de su historia. En aquel caluroso mes, llegaban a la ciudad capital soldados, vehículos de transporte militar, helicópteros, aviones y armas, muchas armas, para dar comienzo a lo que se conocería como el Operativo Independencia. El entonces general Acdel Edgardo Vilas arribaba con el aval de un decreto del gobierno de María Estela Martínez, para exterminar oficialmente a la guerrilla rural. El objetivo oculto era desarrollar el plan piloto de exterminio que se aplicaría con el golpe de Estado. Vilas necesitaba de la prensa y sus periodistas para difundir sus hazañas. Joaquín Morales Solá fue uno de los pocos que acompañaron los recorridos del general. Por ello, el próximo lunes deberá explicarle a la justicia federal, en calidad de testigo, qué hacía en ese aciago Tucumán predictatorial.
Por aquellos años, el periodista todavía vivía en su Tucumán natal y escribía para el diario La Gaceta, que se había transformado en uno de los principales órganos de difusión de lo que Vilas hacía para derrotar al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y su Compañía de Monte Ramón Rosa Jimenez. Sin cuestionamientos, el medio de comunicación repetía los partes de prensa que emitían las autoridades militares, donde proliferaban los enfrentamientos en los que la guerrilla se llevaba todos los muertos y el Ejército siempre los laureles.
En los diez meses que estuvo Vilas al frente del Operativo Independencia, muchos tucumanos fueron a dar con sus huesos a lo que se conoció como la Escuelita de Famaillá. El establecimiento escolar había sido tomado por los efectivos militares y allí aplicaban a los primeros detenidos desaparecidos todos los métodos de tortura. Algo más de treinta años después, el semanario Miradas al Sur publicó una fotografía donde se lo ve a Vilas acompañado por Morales Solá, en lo que sería una recorrida por ese centro de detención. El fiscal tucumano Pablo Camuña, miembro de la Oficina Tucumán de la Unidad Fiscal de Derechos Humanos, trabaja en la causa que investiga los delitos de lesa humanidad que se cometieron durante el mentado operativo y quiere saber si la imagen fue captada en ese centro clandestino y, sobre todo, qué hacía Morales Solá en ese lugar.
“Es importante, porque queremos saber qué grado de injerencia tenían las autoridades del Operativo Independencia sobre el manejo de la prensa. Para nosotros es fundamental conocer en detalle eso, porque también nos da una pauta del contexto”, afirma Camuña sobre las razones de la convocatoria a Morales Solá.
El fiscal recuerda que las notas periodísticas de esos días brindaban detalles de enfrentamientos donde aparecían los nombres de los guerrilleros muertos. Sin embargo, hoy tiene probado que esos fallecidos en realidad “habían sido secuestrados de sus domicilios, trasladados a los centros clandestinos de detención y luego asesinados”, y sus cuerpos aparecían posteriormente en enfrentamientos fraguados “donde estaban con los ojos vendados y maniatados”.
En diciembre de 1975, Antonio Domingo Bussi remplazó a Vilas y profundizó la metodología aplicada. Hasta el 24 de marzo de 1976, la justicia contabilizó 350 víctimas entre mortales y desaparecidas por el Operativo Independencia. Entre los imputados hay por ahora unos 50 militares que deberán responder por estos delitos de lesa humanidad. Figura, además de Bussi, el también condenado Mario Heriberto “El Tuerto” Albornoz, un sanguinario jefe policial de aquellos años.
En lo que hace a Morales Solá, el periodista no tendrá que regresar a su provincia: prestará testimonio en calidad de testigo de esos años de horror en los Tribunales de Comodoro Py.

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