Tiempo Argentino
15 de febrero de 2011
Los funcionarios avanzaron en los acuerdos políticos y tecnológicos firmados por Cristina Fernández y Dilma Rousseff. Insistieron en la integración regional. Puricelli criticó a los gobiernos que manejan “hipótesis de conflicto”.
Tenemos un compromiso histórico regional con la Argentina”. En línea con la integración ratificada por las presidentas Cristina Fernández y su par Dilma Rousseff, el ministro de Defensa brasileño, Nelson Jobim, expresó el apoyo del gobierno de su país al reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas. Ayer, el titular de la cartera de Defensa argentina, Arturo Puricelli, recorrió junto a su par el Complejo Industrial Naval Argentino. Con una crítica a los países alineados con la estrategia militar estadounidense, el remplazante de Nilda Garré recordó que el gobierno local no maneja hipótesis de conflicto y afirmó que las administraciones que piensan de ese modo “tienen una visión muy atrasada, muy antigua, de lo que es la Defensa”.
En su primera visita luego de la asunción de Rousseff, Jobim afirmó que su país no brindará ninguna colaboración a buques militares del Reino Unido, buques civiles del Estado británico, y que tampoco ayudará en las exploraciones de petróleo o energía en las islas. Además del reclamo histórico por la soberanía sobre el archipiélago del Atlántico Sur, la Argentina protestó ante la comunidad internacional por el inicio de las tareas de perforación para la búsqueda de crudo en el lecho marino de la zona de Malvinas. El anuncio de Jobim sigue la línea de la política de bloqueo a las tareas de las petroleras adoptada en la Argentina: impedir que los barcos que participan de la exploración atraquen en los puertos continentales. Puricelli agradeció los dichos de su colega: “Nos llenan de satisfacción”. Además, agregó que la posición de Brasil en apoyo a los reclamos de la Argentina con respecto a la soberanía de las Islas Malvinas “acercan todavía más” a ambos gobiernos.
Los funcionarios coincidieron también en la cooperación conjunta binacional para un Atlántico Sur libre de armas nucleares: “El Atlántico Sur es precisamente para los países que están en el Atlántico Sur”, concluyó Puricelli.
Por su parte, Jobim remarcó la “estrategia de colaboración” entre ambos países y agregó que “es necesario que Brasil y Argentina tengan una misma voz. Hay una necesidad de pensar que el futuro es el gran desafío para América del Sur”. En ese proceso de integración de los sistemas de defensa regionales se inscriben el Consejo de Defensa Sudamericano y el Centro de Estudios Estratégico (que tendrá su sede en Buenos Aires). Ambos organismos dependen de la Unasur desde la Primera Reunión de Ministros de Defensa de los países miembro de la alianza continental, realizada en diciembre de 2008 en Costa do Sauípe, Brasil.
Además, los ministros ratificaron los acuerdos firmados por las presidentas Rousseff y Fernández el 31 de enero. De esta manera, se avanza en la cooperación tecnológica en proyectos como el vehículo multipropósito aerotransportable Gaucho (por parte de la Argentina, el Centro de Mecánica del INTI fue el encargado de realizar los planos), el avión militar mediano destinado a transporte KC-390 (fabricado por la empresa brasileña Embraer) y el mantenimiento de turbinas navales en el Arsenal Aeronaval Comandante Espora de Bahía Blanca.
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