Tiempo Argentino
17 de febrero de 2011
Por Julia Izumi
Subeditora de Política.
En momentos en que el intento de ingreso a la Argentina de material no declarado por los Estados Unidos irrita a la oposición, y algunos medios no dudan en hablar de “papelón internacional” a la hora de referirse a quien exigió el cumplimiento de la ley, vale la pena preguntarse qué calificativo usarían estos actores para definir al mayor escándalo de la historia diplomática de este país desde el regreso de la democracia: la venta de armas a Ecuador y Croacia.
Entre 1991 y 1995 el gobierno de Carlos Menem –el propio presidente, en rigor– firmó tres decretos secretos que habilitaron siete embarques clandestinos a Croacia en momentos en que ese país sufría el embargo de la ONU. Luego autorizó otros tres a Ecuador, en flagrante violación al rol de garante del proceso de paz entre ese país y el Perú que desempeñaba la Argentina. Fue una decisión de Estado la que permitió que se cometiera aquel delito gravísimo del que Menem intenta resultar absuelto. Fue una decisión de Estado la que esta semana impidió un acto de abuso de poder de la principal potencia mundial, aunque a algunos todavía les cueste reconocer las diferencias.
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