Diario registrado
11 de marzo de 2011
Luis Majul tiene aspiraciones, quién lo puede negar. Aparte de las pecuniarias, queremos suponer que también tiene pretensiones intelectuales. Sin embargo, siempre se da de lleno con sus propios límites: no puede, no le da...
Por ejemplo, de cuando en cuando pretende ser retórico o sofista refinado. En otras, busca entablar un debate a través de preguntas que interpelen la lógica -formal- del lector o del eventual entrevistado y/o estimulen el pensamiento racional... Lástima que nunca o casi nunca lo logra, por mucho que se esfuerza.
En su columna aparecida en La Nación de hoy, titulada "Las dos caras de la Presidenta", lo intenta: plantear la "gran pregunta" que nos deje a todos pasmados, estupefactos, patitiesos... Pero se queda empantanado en la vulgaridad.
"Las últimas correcciones de la Presidenta sobre sus errores políticos -dice Majul sin decir cuáles son esas "correcciones" ni cuáles "sus errores políticos"- y los que cometieron sus seguidores obligan a hacerse una pregunta inquietante, cuya respuesta será fundamental para el resultado de las próximas elecciones de octubre. ¿Cuál es la verdadera Cristina Fernández?"
Luego, sigue con una serie interminable de preguntas sobre si Cristina Fernández de Kirchner, del tipo "¿es esto o aquello?"
En principio, digamos que los intelectos simples, básicos, tienden a definir el mundo como blanco o negro, como bueno o malo, como una dictomía permanente, estable, sin reparar en escalas intermedias o más complejas porque abominan de la sofisticación intelectual, de la dialéctica.
Es el caso de Luis, para quien una persona y sus decisiones pueden ser "esto o aquello" y no una serie encadenada de complejidades que llevan a que una persona, una persona cualquiera, puede ser "ahora esto" y "luego aquello" sin que esta situación varíe en un ápice su historia general ni su conducta vital.
El maniqueísmo es el recurso más elemental de los incapaces.
El artículo, en fin, es una serie innumerable de preguntas para las que ni Majul tiene respuestas. Del tipo: Cristina es "¿La que reprende en privado a Diana Conti por haber planteado en público la idea anticipada de una reforma de la Constitución para convertirla en eterna o la que alienta en silencio un proyecto de poder absoluto, como el que hasta hace poco compartía con Néstor Kirchner? ¿La que prolonga durante casi seis meses el luto por la muerte de su compañero y genera empatía y ternura entre quienes antes no la soportaban o la que reta, enojada, al vicepresidente Julio Cobos por la presencia de barras en el Congreso? ¿Cuál es la verdadera jefa del Estado, la que toma el teléfono y le da al director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, una clase magistral sobre libertad de expresión mientras le ordena que retire la idea de impedir que el Nobel Mario Vargas Llosa inaugure la Feria del Libro o la que permite la persecución mediática y judicial a Joaquín Morales Solá con la extravagante acusación de que el periodista pudo haber cometido un delito de lesa humanidad?"
Es evidente, tampoco son sólo preguntas: "idea anticipada" del "proyecto de poder absoluto", "prolongar el luto para general empatía", permitir "la persecución mediática y judicial a Morales Solá", etc., son temas que, además, Majul da por ciertos, embarcado con armas y bagajes en la campaña que los multimedios vienen motorizando: vencer a Cristina y al kirchnerismo en octubre con la colaboración, de ser necesario, de algún que otro candidato.
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