Tiempo Argentino
6 de marzo de 2011
Por Leandro Renou
El titular de Federación Agraria consideró que “hay que respaldar la gestión” del ministro Julián Domínguez y pidió políticas diferenciadas para los pequeños agricultores. Reconoció que “la Mesa perdió el apoyo de la sociedad”.
Enfrentado con sus compañeros de la Mesa de Enlace del agro, y luego de la lectura crítica de las entidades al discurso de Cristina Fernández en la apertura de las sesiones del Congreso, Eduardo Buzzi, presidente de Federación Agraria Argentina (FAA), habló con Tiempo Argentino. Se catalogó como “el hombre de centroizquierda dentro de la Mesa” y evaluó presente y futuro de la polémica unidad agropecuaria que hoy se resquebraja por razones ideológicas.
–Personalmente, ¿cómo analiza el discurso de la presidenta?
–Esperábamos un abordaje más amplio del tema de las tierras, y el problema de los pequeños y medianos productores. Creo que era un buen escenario para estrechar lazos con el campo y valorar la generación de empleo, porque si no parecería que sólo somos conocidos por el trabajo esclavo.
–Ya que lo menciona, ¿cómo recibe el agro la noticia de estas constantes situaciones de irregularidad?
–Hablo por mí: los casos son altamente repudiables y los que los ejecutan tienen que ir en cana. El campo genera el 34% del empleo nacional, y eso debió ser destacado.
–De todos modos, fue un agro-diputado, como Pablo Orsolini, quien reconoció que el campo está hoy con altos niveles de evasión…
–Estamos de acuerdo, pero es el mismo que hay en la industria y en el comercio. En la actividad económica de la Argentina hay miles de laburantes en condiciones irregulares, como en los talleres textiles de muchos barrios de Buenos Aires. Y si no, ¿cómo se le llama al hecho de que los shopping estén abiertos en Navidad y Año Nuevo hasta cualquier hora? Quiero decir, nosotros estamos sospechados y los grandes comercios abren los domingos y nadie dice nada. Esa conducta de los shopping roza la violación de los derechos esenciales de los trabajadores.
–Yendo a los conflictos internos en la Mesa de Enlace, ¿hay un debate ideológico entre izquierda y derecha entre las entidades?
–Soy el hombre de centroizquierda de la Mesa, de hecho, mi origen tiene que ver con el apoyo a la Central de los Trabajadores Argentinos, soy amigo de Víctor De Genaro (ex titular de la CTA), y marché toda mi vida contra el hambre. A mí, por izquierda, no me puede correr nadie.
–¿Dónde ubica entonces al resto de sus colegas de las entidades?
–Claramente, son más liberales, por lo menos los de la Rural (Biolcati) y Confederaciones Rurales (Llambías).
–¿Usted está buscando algún tipo de espacio político apoyado en la Mesa de Enlace?
–No, la Mesa de Enlace es una circunstancia transitoria, coyuntural y periférica de la estrategia central de la Federación Agraria. Mi entidad lo que quiere es conseguir políticas diferenciadas para los pequeños y medianos productores.
–En una entrevista con este diario, Carlos Garetto, titular de Coninagro, dijo que se quedaron “en la protesta y sin propuestas”. ¿Usted lo comparte?
–Sí, absolutamente. La Mesa de Enlace atravesó un período demasiado contestatario y protestón, en lugar de ser más propositivo y hablarle más al conjunto de la sociedad.
–¿Siente que han perdido el apoyo de la sociedad civil?
–Me parece que sí, y en un alto porcentaje. Pero era imposible mantener los niveles de 2008, nadie puede sostenerlo tanto, salvo la Madre Teresa de Calcuta. Y nosotros no somos la Madre Teresa de Calcuta, por eso hemos caído en imagen.
–¿No supieron explicar, después de la 125, cuáles eran sus necesidades?
–El apoyo se perdió porque se cayó en un modelo de confrontación y denuncia, y llegó un momento en el que la gente dijo “estos tipos ganaron, ¿qué más quieren?”. Además, tras la muerte de Néstor Kirchner, la imagen de Cristina Fernández creció y todo se trastocó.
–Usted marcó una postura diferente al resto de la Mesa en torno a las últimas dos medidas del gobierno (exportación de trigo y disolución de la ONCCA). ¿Hay prejuicios para con las decisiones oficiales desde el ala más conservadora de la Mesa?
–Si, debe haberlos, seguramente. Pero quiero aclarar que los problemas con Llambías se dieron por la recomendación del gobierno de comprarle el trigo a los molineros medianos. Llambías se la pasó cuatro años sin decir nada de los negocios que hacían las multinacionales, y cuando les tocó a las cooperativas, armó un lío bárbaro.
–¿Y con la ONCCA cuál fue el punto de conflicto?
–En ese caso tenemos enfoques algo disímiles. Nosotros decimos que está bien haberla disuelto, y ellos (CRA y SRA) dicen que lo que hay que cambiar es la política. Pero allá ellos. Nosotros sostenemos que el puerto al que hay que llegar no es el del libremercado. Ellos quieren el libremercado y nosotros no, tan simple como eso.
–Otro de los asuntos que generó choques fue el de las retenciones segmentadas…
–Una parte de la Mesa de Enlace, el ala liberal, está más desesperada por hacer desaparecer las retenciones que por aprobar el esquema de segmentación. Quieren retenciones 0 salvo en la soja. Pero creo que las retenciones están para quedarse, porque son un instrumento válido de política económica. Por eso, nosotros pedimos que se apliquen, pero que se haga una diferenciación entre lo que pagan los pequeños y grandes productores.
–En esta pelea entre tres (FAA vs CRA y SRA), hay un tercero tironeado por los dos bandos. ¿Cómo ve en este sentido a Coninagro?
–Están más cerca de la Federación Agraria que del ruralismo. Pero creo que tiene que quedar en claro que el ritmo del reclamo de la Mesa de Enlace no lo definimos nosotros, lo define el gobierno. Mientras no se le asigne un rol de relevancia a la pequeña y mediana burguesía y se extinga el pequeño productor, quedamos lamentablemente todos en la misma bolsa.
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