domingo, 6 de marzo de 2011

“El verdadero enemigo es la desindustrialización del país”

Tiempo Argentino
6 de marzo de 2011

El futuro presidente de la UIA aseguró que no piensa ser opositor al gobierno y criticó a quienes quieren volver “a los experimentos del pasado”.


El futuro presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, aseguró ayer que no piensa ser enemigo del gobierno nacional y que la Argentina está ante una excelente oportunidad para pasar del crecimiento al desarrollo. Por esto, y aunque se mostró conciliador, subrayó que hará todo lo posible para imponer en la agenda la propuesta de un cambio en la matriz productiva del país.
“Es imposible llevar nuestro día a día sin el gobierno. La relación de mi mandato va a ser la mejor de las relaciones posibles con el gobierno nacional”, enfatizó de Mendiguren, que logró ser el candidato de la UIA luego de una fuerte interna con Techint, que quería replicar en la central fabril el mismo modelo opositor que ostenta en la Asociación Empresaria Argentina (AEA), lugar en el que comparte la conducción con el Grupo Clarín.
El empresario textil explicó que en su visión “el enemigo no puede ser un gobierno o un partido político, sino que un verdadero enemigo es la desindustrialización y la no integración regional, todo aquello que nos impida cambiar la matriz productiva”.
“Si sabemos aprovechar el excelente contexto mundial, en el que los productos se valoraron hasta un 150%, la vamos a dar vuelta a la Argentina. Podemos pasar de una etapa de crecimiento a una de desarrollo”, explicó el dirigente industrial.
En este contexto, de Mendiguren apuntó a quienes pretendían crear una UIA antikirchnerista y adivirtió que aunque cree que hay que hacer modificaciones en algunas cosas, no le parece razonable que se quiera volver “a la política pendular, que no rescata lo positivo y pretende volver a experimentos del pasado que a la industria nunca le funcionaron”.
Consultado por el estilo que utilizará para dar a conocer su visión, explicó que para él existen dos maneras: la confrontación y la influencia. “Yo agoto todas las posibilidades para influir”, subrayó. Además, aunque dijo que es posible que la relación con el gobierno pueda tener algunos puntos ásperos, se logrará establecer acuerdos, porque el objetivo principal es buscar lo mejor para sostener el crecimiento.
Para concluir, de Mendiguren negó rotundamente que la UIA fuera una entidad opositora, y apuntó que lo que hará desde su lugar es proponer lineamientos para mantener el rumbo actual.

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