martes, 8 de febrero de 2011

Bochornos

Por Eduardo Aliverti*

(Publicado el 22 / 11 / 10 en Página 12)

No será muy original que digamos, pero es imposible no preguntarse por el detrás de la escena boxística registrada en el Congreso.

Con las salvedades de siempre, se habló con prioridad de la cachetada en sí misma, de la suerte que debería correr Graciela Camaño y de la imagen institucional brindada. Si sólo se tratara de eso, no tendría sentido detenerse en el tema ni un segundo (…). Se sacó por las chicanas de Kunkel, lo acomodó y chau. No vengan con el bochorno de la violencia de quienes deberían predicar con el ejemplo (…) porque ya no se las compra nadie. ¿O sigan así, pensándolo mejor? Porque continúan dejando las cosas más claras a cada paso que dan.

¿Bochorno? Sí, es un bochorno escandaloso lo que armaron al sugerir ofrecimientos impúdicos del Ejecutivo para aprobar el Presupuesto. Todo olió a opereta desde un comienzo, porque nada cerraba por ningún lado. Que el oficialismo pudiera estar tan sensible, cuando al cabo no habría perjuicio mayor en alargar los fondos de este año y a otra cosa. Que se oferte una coima por mensajito de texto. Que los llamaron por teléfono y les dijeron “pará, que te paso con el ministro”. Todo sonaba a ridículo (…). Y sí, fue así; pero para agregarle volumen kafkiano lo confirmó la oposición misma. La evangélica itinerante Cynthia Hotton, que viene a ser la versión bien vestida de Cecilia Pando, admitió que fue ella quien llamó a la kirchnerista Patricia Fadel para pedirle su firma en un texto contra la legalización del aborto. No era que Fadel la llamó a ella munida de zanahorias. Ahora resulta que la propia comisión parlamentaria que encabeza Camaño desechó las denuncias por falta de pruebas. Y que la propia Hotton dice que evalúa dejar la política para que esto no le cueste quedarse sin su marido y sin sus hijos, en lo que puede interpretarse como la decisión de no seguir pasando papelones al menos con su familia (…).

¿Bochorno? Sí, es un bochorno que, después de la indefinición de los diputados de su fuerza, incapaces de ponerse de acuerdo sobre si acompañar o no la sanción del Presupuesto nacional, Macri amenace con adelantar las elecciones porteñas si la Legislatura no le aprueba el suyo (…).
¿Bochorno? Sí, es un bochorno el espectáculo que brinda el radicalismo, enfrascado en una interna cuya única lógica pasó a ser, primero, cómo afrontar el dilema que les provocó la muerte de Kirchner al desaparecer el elemento unificador; y después, o mejor antes, la renovada costumbre de que absolutamente nada de lo que discuten pasa por alguna confrontación de ideas siquiera superficial sino por el mero afán de espacios de poder (…). Un show de celadas sin otra dimensión que batallar por las autoridades de bloques parlamentarios (…).

La pregunta es: ¿y si fuera que detrás del cachetazo de Camaño grita piedra libre la obviedad de una incertidumbre e impotencia ya totales, en las filas de quienes se quedaron sin muro de los lamentos?

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